Por Roberto Bustamante.

Uno de los temas más importantes cuando hablamos de integración de las tecnologías digitales en la educación tiene que ver con el nivel de apropiación. ¿Cómo estoy integrando lo digital? ¿Estoy aprovechando su potencial? ¿Qué competencias docentes y qué competencias entre los estudiantes estoy potenciando? ¿Estoy haciendo lo mismo en mi clase, si es que no estuviera usando las tecnologías digitales?

Hace no poco, el educador Rubén Puentedura elaboró una matriz para poder entender qué tanto estábamos integrando las tecnologías digitales en el aula, y qué efectos tenía ese grado de integración. Es el modelo SAMR, que viene de las siglas de Sustitución, Aumento, Modificación y Redefinición. ¿Qué significa esta propuesta?

samr

Modificado a partir de Puentedura (2014).

Sustitución:

La primera fase del modelo SAMR tiene que ver con el uso de las tecnologías digitales, pero como si estas fueran tecnologías analógicas. Por ejemplo, en vez de que el profesor se comunique con sus alumnos a través de esquelas de papel, lo haga a través del correo electrónico (o incluso a través de un grupo de Whatsapp). O que escriban sus ensayos en algún procesador de textos, y no con lápiz y papel. ¿Qué estoy aprovechando allí? En realidad, es una fase introductoria, para todo aquel docente que se aproxima por primera vez a las tecnologías digitales, pero que las usa como si estas fueran una tecnología analógica. La tecnología digital sustituye a la analógica, mientras que la actividad pedagógica se mantiene.

Amplificación:

La segunda fase del modelo SAMR tiene que ver con adiciones al uso por sustitución. Por ejemplo, ya el profesor no solamente pide que los alumnos redacten su monografía en algún procesador de texto sino que, además, inserten imágenes o videos que encuentren en internet (obviamente, con la respectiva referencia). Lo que está allí ocurriendo en términos de integración de las tecnologías digitales en el aula, es que al proceso de creación añado o amplifico un elemento nuevo, algo que no estaba previsto en la sustitución. Y, claro, algo que no podría hacerse con las tecnologías analógicas, en tanto estoy combinando elementos cualitativamente distintos (texto más imágenes o videos).

Modificación:

La tercera fase del modelo SAMR implica crear nuevos tipos de dinámicas de enseñanza y aprendizaje con el uso de tecnologías digitales. Por ejemplo, el uso de herramientas colaborativas como Google Drive o EtherPad. Tanto en las fases de sustitución como amplificación, las actividades son las mismas (o casi) que haríamos casi con tecnologías analógicas. Con la modificación, hay un cambio sustantivo ya a nivel de diseño de las actividades de enseñanza y aprendizaje. En ese sentido, es que las actividades se modifican desde el diseño. Puede ser el uso de herramientas para trabajo colaborativo en tiempo real pero de modo ubicuo (con alumnos no necesariamente ubicados en el mismo espacio físico). Allí, el diseño de la sesión va a la par del uso de las tecnologías digitales, creando una dinámica distinta.

Redefinición:

La cuarta fase del modelo SAMR es quizá el más complejo de entender. Lo que se plantea aquí es que estamos inventando nuevos tipos de sesiones de enseñanza y aprendizaje, muy difícil de realizar sin el uso de tecnologías digitales. Es por ello que hablamos de una redefinición, de una acción innovadora. Siguiendo el ejemplo anterior, es por ejemplo la posibilidad de crear en el aula un conjunto de materiales multimedia, de modo colaborativo y descentralizado, usando distintos tipos de recursos, de diferentes cualidades (video, datos, audio, texto, etc.) y que pueda ser distribuido a través de redes para ser a su vez comentado y aumentado por otras personas.

Si quiere saber más puede leer los siguientes enlaces:

Educalab (s/f). Modelo SAMR.

Puentedura, R. (2009). Technology, change and process.

Puentedura, R. (2014). SAMR in the classroom.

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