Un informe de IDC auspiciado por Microsoft da cuenta de un notable retraso de las universidades latinoamericanas en el proceso de enfrentar los cambios que se observan en la sociedad y la economía como parte de la llamada Cuarta Revolución Industrial.

43% de las instituciones educativas se resisten a la transformación digital

El informe da cuenta de un conjunto de retos que las instituciones educativas de la región deben enfrentar impulsados por algo que debería ser considerado como positivo: la creciente demanda de servicios educativos. Los retos se vinculan con la brecha existente entre los logros de la educación básica y los requisitos mínimos para iniciar estudios universitarios, la necesidad de manejar un grupo cada vez más diverso de estudiantes y la consecuente dificultad que existe para retenerlos. La respuesta de las universidades a este fenómeno ha sido deficiente: por un lado, muchas universidades se han negado a cambiar un modelo de educación de élite para grupos pequeños y homogéneos en el que el principio es el descarte de los menos aptos; y por otro se ha permitido el despliegue de ofertas educativas de pobre calidad que, sin competencia efectiva ni regulación apropiada, han generado situaciones que podrían llevar al descrédito de la educación superior en la región.

Tanto para unas como para las otras, ha sido imposible entender que el cambio a partir de las variables que lo definen. Uno de los cambios más importante ha tenido que ver con la lógica de los espacios de aprendizaje, los mismos que se definen tradicionalmente por la idea del «aquí y ahora», es decir que el aprendizaje se da en el momento y espacio en que el aprendiz y el maestro interactúan. Dicho espacio (en lugar y tiempo) ha sido intervenido por las tecnologías de la información abriendo la posibilidad de extenderlo a múltiples lugares, momentos y dinámicas de interacción. metodologías como Flipped Classroom y Blended Learning son solo unos pocos ejemplos de este impacto.

Otra variable importante, también vinculada con el tiempo, es la duración. Tradicionalmente los estudiantes asistían durante 5 años a la universidad y luego de ello pasaban a ser profesionales, poco más tarde se agregaron las maestrías como requisito para el ejercicio profesional y recientemente los doctorados ya son requisito para algunos puestos de trabajo no necesariamente académicos. Y es que los profesionales de hoy en día requieren estar permanentemente capacitados para nuevos retos en un entorno laboral cambiante. La oferta universitaria de grados y postgrados no está atendiendo esta demanda de educación para toda la vida y es por ello que nuevos actores emergen en el campo de la educación superior y específicamente en la educación para el trabajo: Coursera, Singularity University, iTunes U son solo algunos ejemplos a los que se han sumado Amazon, LinkedIn, facebook, Google y prácticamente todos los grandes actores de la nueva economía y también los pequeños y flexibles gestores de bootcamps y hasta los ‘youtubers’ que, ingresando al mundo de la educación, buscan y logran niveles de éxito que pueden llevarlos a generar un movimiento global como en el caso de Khan Academy.

El informe señala también que la inercia es tan marcada en el sector que, a pesar de que se reconoce el impacto positivo que tendría la implementación de iniciativas de transformación hacia el Blended Learning, 1 de cada 3 universidades en América latina todavía no tiene en sus planes implementar esta modalidad.

Y el escenario es aún peor cuando los investigadores consultaron sobre la incorporación de otras herramientas y estrategias tecnológicas como por ejemplo las analíticas de datos.

El informe concluye preguntándose ¿qué tan innovadoras son nuestra universidades? y la respuesta es que menos del 3% son instituciones que están enfrentando el cambio con estrategias disruptivas, buscando liderar el cambio en la educación en lugar de ser solamente seguidoras o adaptadoras de soluciones ajenas. Preocupa saber que todavía un grupo importante de universidades se mantiene en el sector de la resistencia, un núcleo duro que podría estar condenando a la región a perder la gran oportunidad de desarrollo en un momento único de su historia: la transición demográfica.

El informe termina recomendando a las universidades utilizar las tecnologías de la información apropiadamente sin dejar de atender aquello que es medular para ellas, que es la formación de profesionales que puedan encarar los retos del futuro.

El 21 de febrero EDUCAUSE publicó un avance de la última edición del Horizon Report 2019, documento que resume las tendencias de corto, mediano y largo plazo para la educación superior.

A continuación presentamos el documento adaptado al español.

Tendencias a largo plazo: Impulsando la adopción de Ed Tech en la educación superior por cinco años o más

Repensando cómo funcionan las instituciones

Las instituciones de educación superior están desarrollando activamente nuevas estrategias para repensar cómo cumplen su misión. Las presiones económicas y políticas han aumentado el escrutinio del mérito de una educación superior, especialmente en vista de los costos, el acceso y la preparación de la fuerza laboral. Las poblaciones estudiantiles cada vez más diversas han agregado un impulso a la atención que se presta al éxito estudiantil, atención que con frecuencia se enfoca en los bajos índices de finalización y la alta deuda de préstamos estudiantiles (situación especialmente grave en los Estados Unidos).

Los estudiantes no solo son más diversos, sino que un aspecto específico de esa diversidad es el «nuevo aprendiz de la mayoría» en los países desarrollados, que es de edad mayor, tiene más probabilidades de equilibrar el trabajo y la familia con la universidad, y tiene necesidades muy diferentes a las de un estudiante de edad tradicional. Las instituciones de educación superior están considerando cómo satisfacer las necesidades académicas y sociales de todos los estudiantes que buscan credenciales o títulos. Este cambio hacia el aprendizaje centrado en el estudiante requiere que los profesores y los asesores académicos actúen como guías y facilitadores. Los enfoques para los nuevos programas de grado, incluido el aumento de nuevas formas de estudios interdisciplinarios, indican que las instituciones busquen brindar a los estudiantes experiencias que conecten disciplinas al tiempo que repensan cómo capitalizar los recursos existentes.

Grados modularizados y desagregados

Han surgido modelos de educación que brindan a los estudiantes individuales opciones de educación y capacitación que trascienden las rutas tradicionales hacia los títulos y otras credenciales. Las oportunidades para que los estudiantes combinen su educación formal con cursos en línea modularizados, a un costo asequible, están estableciendo un continuo de aprendizaje a lo largo del cual una fuerza de trabajo en evolución puede fácilmente mejorar sus habilidades.

Las insignias y los certificados proporcionan a los posibles empleadores pruebas de las habilidades adquiridas a través de una amplia gama de oportunidades y lugares educativos. Mientras algunos sostienen que estos modelos competitivos de educación desestabilizarán o reemplazarán el sistema de campus tradicional, otros creen que la modularización y la oportunidad para que los estudiantes «construyan su título a la medida» aumentarán las probabilidades de éxito de los estudiantes mediante la combinación de trayectorias de grado tradicionales y no tradicionales. Las instituciones que desarrollan asociaciones con proveedores de cursos en línea o que de otra manera crean una variedad de opciones para que los estudiantes dominen el contenido a su propio ritmo están respondiendo a las necesidades de los estudiantes que desean un mayor control sobre las vías de aprendizaje al obtener un certificado o un título.

Tendencias a mediano plazo: impulsar la adopción de Ed Tech en la educación superior durante los próximos tres a cinco años

Avanzando las culturas de la innovación

Aunque todavía no son comunes en todas las instituciones, las incubadoras a gran escala son una tendencia en la educación superior, ya que las instituciones buscan soluciones innovadoras que brinden a los estudiantes experiencias que los preparen mejor para la fuerza laboral. Esta tendencia va más allá de las innovaciones relacionadas con las operaciones institucionales, creando una oportunidad para las instituciones que buscan establecer una cultura de innovación para sus estudiantes. Estas asociaciones empresariales en el campus brindan a los estudiantes la oportunidad de aprender habilidades más allá del conocimiento disciplinario convencional y se centran en la preparación de la fuerza laboral, dando a los graduados una ventaja cuando ingresan al mercado laboral.

Los laboratorios de riesgo, las incubadoras y otras formas de asociación comercial fomentan la colaboración de la industria y permiten que las experiencias de los estudiantes se extiendan más allá de la educación tradicional. La oportunidad de abrazar el «fracaso para avanzar» como parte de una cultura de innovación nutre una cultura de experimentación. Los profesores tienen la oportunidad de incorporar experiencias dinámicas en sus cursos, y los estudiantes que ingresan a la fuerza laboral con la exposición obtenida de la mentalidad empresarial está más preparada para los sectores empresariales en rápida evolución.

Enfoque en la medición del aprendizaje

Los métodos y las herramientas que utilizan las instituciones para capturar y medir el rendimiento académico, el progreso del aprendizaje y otros indicadores del éxito de los estudiantes han madurado a medida que los productos y plataformas de los cursos se han generalizado. La expansión de los datos generados por entornos de aprendizaje digital cada vez más integrados, junto con los nuevos estándares abiertos para el análisis de datos, ofrece a las instituciones nuevas oportunidades para evaluar, medir y documentar el aprendizaje. Si bien la cantidad de datos generados brinda a las instituciones información amplia para satisfacer las necesidades de una población diversa de estudiantes, el aprovechamiento de datos de múltiples plataformas también genera desafíos. Comprender cómo usar el análisis de aprendizaje para informar el progreso de los estudiantes puede ser difícil para los líderes del campus y los profesores, ya que la necesidad de distinguir entre diferentes tipos de datos es una habilidad relativamente nueva. Además, la mayor necesidad de interactuar con las unidades de investigación institucionales y la función ampliada de los centros de enseñanza y aprendizaje requieren un replanteamiento de la colaboración departamental en las universidades.

Tendencias a corto plazo: Impulsando la adopción de Ed Tech en la educación superior para los próximos uno o dos años

Rediseño de espacios de aprendizaje

La transición a aulas y espacios de aprendizaje en la educación superior ha adquirido un impulso considerable en los últimos años. El diseño y la evaluación de espacios que facilitan el aprendizaje activo y la colaboración requieren inversiones y planificación estratégica para renovar o construir aulas, bibliotecas y espacios comunes donde se lleva a cabo el aprendizaje. Si bien los esfuerzos a menudo se centran en los elementos de los espacios de aprendizaje rediseñados, como el ancho de banda inalámbrico, las pantallas de visualización, los muebles flexibles, las variadas superficies de escritura y el poder abundante, la aceptación de los interesados y la transformación de los enfoques pedagógicos son consideraciones igualmente importantes.

La academia, los estudiantes, los diseñadores instruccionales, el personal de TI y el personal de las instalaciones son algunas de las partes interesadas clave en el rediseño de los espacios académicos. El diseño del espacio de aprendizaje físico se considera una tendencia a corto plazo, pero un enfoque proporcional en los espacios de aprendizaje virtual puede estar más lejos en el horizonte. Muchas plataformas en línea tienen soluciones integradas para facilitar el aprendizaje en equipo y los espacios de reunión sincrónicos, pero los espacios de aprendizaje emergentes programados en realidad extendida (XR) tienen el potencial de crear experiencias más atractivas y personales para los alumnos que cualquier desarrollo actual en el diseño de cursos en línea.

Diseños blended

Los diseños de aprendizaje blended se han incrementado constantemente como un modelo de entrega de cursos favorecido junto con las opciones totalmente en línea. Definido previamente por las proporciones de los cursos presenciales frente a los cursos en línea, el aprendizaje blended se caracteriza por la integración de las soluciones digitales más aplicables para lograr los resultados de aprendizaje del curso. Las plataformas de aprendizaje digital ricas en medios, los cursos personalizados o adaptativos y las herramientas de conferencia web capaces de conectar a los estudiantes para actividades a distancia sincrónicas se están convirtiendo en soluciones comunes para los diseños de aprendizaje blended. Los estudiantes reportan una preferencia por el aprendizaje blended, citando flexibilidad, facilidad de acceso y la integración de sofisticados multimedia. Si bien el aprendizaje blended se está convirtiendo en un diseño de curso común, los desafíos de escalar esta modalidad persisten para algunas instituciones.

Será importante fortalecer a los profesores para que diseñen experiencias de aprendizaje que aprovechen al máximo las plataformas digitales y amplíen su repertorio pedagógico para incluir la colaboración.

Este razonamiento deja a los maestros con un montón de trabajo. ¿cuánto de ese tiempo dedicado a asignar puntos resulta en un mejor desempeño de los estudiantes?.

Muchos hemos caído en esta trampa y damos puntos por participar en clase, llegar puntual y completar tareas. Al final del semestre, tenemos más de cien tareas en el registro de calificaciones.

¿Son esas calificaciones el reflejo de las competencias de los estudiantes?

Con demasiada frecuencia, los estudiantes son penalizados por cometer errores en tareas que están diseñadas para ayudarles a desarrollar y refinar sus competencias, ¿es necesario calificarlos en ese momento?

Si asignamos tareas en la clase con el objetivo de ayudar a los estudiantes a practicar, ¡no deberíamos calificarlas! pues el objetivo de ese trabajo debe ser ayudar al estudiante a entender el material y experimentar.

Los errores durante la práctica deben celebrarse como parte del proceso de aprendizaje. Si penalizamos a los estudiantes que cometen errores mientras practican creamos un entorno donde los errores dan miedo. Esto afecta negativamente la motivación de los estudiantes y puede causar ansiedad y frustración.

Leer también: ¿Por qué saber equivocarse es la power skill más subestimada del siglo XXI?

¡Califiquemos el producto final!

Un producto que hemos acompañado durante el curso, un producto que ha recibido retroalimentación en el camino (no calificación). Un producto que, adicionalmente, sabemos será aprobado pues hemos acompañado su construcción y está siendo presentado por un estudiante que ha desarrollado sus competencias durante el curso.

Cuando los estudiantes están trabajando para obtener un producto terminado que será evaluado para una calificación, necesitan comentarios y apoyo: no una nota parcial para el promedio.

Si los maestros ganan tiempo y lo usan para brindar retroalimentación, cambian el enfoque del producto hacia el proceso.Así, cuando la calificación deja de ser lo único importante durante el proceso de aprendizaje, los estudiantes se enfocarán en mejorar y no estarán pensando en «cuánto me falta para aprobar».

Cuanto más tiempo pasemos en el trabajo de calificación, menos tiempo tendremos para proporcionar comentarios y retroalimentación y para diseñar experiencias que motiven al estudiante a aprender (y no solo a aprobar).

Texto original de @Catlin_Tucker adaptado por Jorge Bossio con fines educativos.

https://catlintucker.com/2019/02/ask-yourself-why-am-i-grading-this

Cada año, EDUCAUSE Learning Initiative realiza una encuesta a la comunidad de educación superior para determinar los problemas y oportunidades clave en la enseñanza y el aprendizaje. Estos temas clave sirven como marco o puntos de referencias para las discusiones que realiza el foro durante el año. Como hemos visto en una nota anterior, el enfoque se centra en el reconocimiento de las características fundamentales de los estudiantes, a partir de lo que han denominado como Genoma del Estudiante.

Como resultado de estas encuestas se han determinado 15 temas clave para analizar durante el año 2019 por considerarse elementos fundamentales del debate sobre el futuro de la educación superior. Los temas son:

  • Desarrollo y compromiso docente
  • Aprendizaje en línea y blended
  • Diseño de experiencias de enseñanza y aprendizaje
  • Alfabetización digital e informacional
  • Accesibilidad y Diseño Universal para el Aprendizaje
  • Aprendizaje basado en competencias y nuevos métodos de evaluación del aprendizaje.
  • Analíticas del aprendizaje
  • Educación abierta
  • Evaluando las innovaciones educativas y de aprendizaje
  • Transformación académica
  • Enseñanza y aprendizaje adaptativo
  • Espacios de aprendizaje (incluyendo Makerspaces)
  • Microcredenciales e identidad digital.
  • Arquitecturas de aprendizaje digital
  • Sistemas Integrados de Planificación y Asesoramiento para el Éxito Estudiantil

En futuras entregas a este portal iremos detallando aspectos relevantes del debate sobre cada uno de estos temas, por lo pronto les dejamos una infografía publicada por EDUCAUSE.

2019 Key Issues in Teaching and Learning Infographic

Seguramente ha escuchado hablar sobre «transformación digital» término que ha llegado a convertirse en una frase de moda y ha despertado el interés de especialistas en tecnologías pero, ¿tenemos claro qué es y para qué es útil? algunos especialistas han empezado a alertar sobre la poca claridad en las definiciones de transformación digital y que algunas de ellas son tan restrictivas que se enfocan únicamente en la implementación de tecnologías mientras que otras son tan abiertas que incluso no requieren la presencia de la tecnología.

Excursus: Este asunto de la “transformación digital”, es tan etéreo que se ha convertido en un término “Polisémico”. Be aware … #BeingDigital #SerDigital #Digitalizacion #Digitalisering— Maite Vizcarra (@Techtulia) 5 de febrero de 2019

Queda clara la atención que existe hacia el tema cuando observamos las tendencias de búsqueda en google, hay interés, pero ¿hay claridad?.

No pretendemos en esta nota establecer una definición sobre el significado de transformación digital, ni siquiera pretendemos esbozar una definición operativa. Nuestro objetivo es presentar a debate un conjunto de definiciones para que usted, querido lector, cuente con referencias que le permitan construir una definición que le sea de utilidad para emprender ese proceso transformador que busca en su organización siempre asumiendo la perspectiva desde la educación superior.

Edmund Clark, CIO y Chief Digital Officer de la Universidad de St. Thomas define en este artículo la transformación digital como «transformar el negocio principal de una organización para satisfacer mejor las necesidades de los clientes al aprovechar la tecnología y los datos».

SalesForce enfoca su definición no tanto en los clientes sino en los procesos al definir la transformación digital como «el proceso de usar tecnologías digitales para crear nuevos procesos de negocios, cultura y experiencias de clientes, o modificarlas, para satisfacer los requisitos cambiantes de negocios y mercados» y añade que esta búsqueda por reimaginar el negocio en la era digital es de por sí la transformación digital.

Para EDUCAUSE en cambio, el término transformación digital «encapsula el cambio radical que se está produciendo en la cultura, el trabajo y la tecnología a medida que el panorama digital influye, y cambia, casi todo lo que hacemos». Desde este punto de vista el proceso de transformación no es necesariamente consecuencia de acciones internas sino parte de un proceso en el que se ven involucradas las organizaciones.

I-Scoop define transformación digital como «la transformación profunda de las actividades, procesos, competencias y modelos empresariales y organizacionales para aprovechar al máximo los cambios y oportunidades de una combinación de tecnologías digitales y su impacto acelerado en la sociedad de una manera estratégica».

Una definición más centrada en la tecnología encontramos en The Enterpise Project que la describe como «la integración de la tecnología digital en todas las áreas de una empresa, cambiando fundamentalmente la forma en que opera y ofrece valor a los clientes. También es un cambio cultural que requiere que las organizaciones desafíen continuamente el status quo, experimenten y se sientan cómodos con el fracaso.» Coincide con esta visión la firma consultora Gartner que la considera como «el proceso de explotar la tecnología digital para crear un nuevo modelo de negocio digital».

Jason Bloomberg, columnista de Forbes, señala que si bien toda iniciativa de transformación digital incluirán varios proyectos de digitalización, no se puede considerar solo ese componente ya que la transformación digital «requiere que la organización lidie mejor con el cambio en general, esencialmente haciendo del cambio una competencia central a medida que la empresa se convierte en una empresa orientada al cliente de extremo a extremo».

James Bilefield, asesor de la firma consultora McKinsey, señala que la transformación digital puede ser un «Caballo de Troya» que lleve consigo un proceso de transformación del negocio, proceso en el que la formación de una cultura de cambio resulta esencial.

Con este conjunto de definiciones podemos concluir que existe cierto consenso en que la transformación digital de una organización no pasa únicamente por la implementación de tecnologías digitales que reemplacen métodos tradicionales de hacer las cosas, sino que requiere un enfoque hacia procesos, personas e instituciones que constituyen en suma la cultura de la organización. Finalmente, también parece haber consenso en que el componente digital de la transformación digital no hace referencia tanto a la digitalización (convertir en digital aquello que es analógico) sino que se vincula a las características y dinámicas de la economía digital, que que Alfons Cornella denominó digitalismo a fines del siglo pasado.

En una siguiente nota discutiremos sobre las iniciativas de tranformación digital emprendidas por algunas universidades.

Se ha escrito mucho sobre el potencial impacto de la Inteligencia Artificial y las Analíticas de Datos en la educación, pero ¿Estamos ya en el momento en que podemos ver resultados? Según un último reporte de EDUCAUSE Learning Initiative las instituciones de educación superior se encuentran en el umbral, a punto de ingresar a una nueva era en el uso de la tecnología que permitirá potenciar nuestra capacidad de aplicar datos para ofrecer a los estudiantes experiencias de aprendizaje apropiadas para el desarrollo de las competencias requeridas para lo que ha venidos a llamarse como la Cuarta Revolución Industrial.

El reporte compara esta oportunidad con lo que significó para la ciencia el conocimiento sobre el genoma humano, pues la enorme capacidad de análisis de datos que está potencialmente disponible para las organizaciones educativas les permitirá identificar tendencias y construir modelos predictivos a partir de la información sobre el comportamiento de los estudiantes, identificar las causas del fracaso y las variables que impactan en el éxito estudiantil y así poder mejorar los servicios de mentoría y asesoría pudiendo prever el impacto de las decisiones y estimar los resultados su implementación.

Es así que el análisis de los datos nos permitirá conocer a detalle cómo es el estudiante hoy y cuáles son los cambios que se producen en el tiempo. Por ello ha denominado a esta iniciativa como «Proyecto Genoma del Estudiante» e identifica 10 puntos de atención que deben ser atendidos por las áreas de tecnologías en las universidades para poder aprovechar las oportunidades y encaminar la transformación digital de la educación superior.

Video resumen elaborado por ELI
  1. Estrategia de seguridad de la información: Desarrollar una estrategia de seguridad basada en el riesgo que detecte, que responda y prevenga efectivamente las amenazas y desafíos de seguridad.
  2. Enfoque en el Éxito estudiantil: Las áreas de TI de las universidades deben ser socios confiables para las unidades académicas y acompañarlas en la implementación de estrategias orientadas al éxito estudiantil
  3. Privacidad: Salvaguardar los derechos de privacidad de los estudiantes y docentes y establecer medidas efectivas para la protección de datos sensibles.
  4. Institución centrada en el estudiante: Es importante comprender y promover el papel de la tecnología en la optimización de la experiencia del estudiante durante toda su vida, desde que se acercan por primera vez a la universidad y durante toda la vida. Ninguna persona debería ser considerada como EXalumno.
  5. Integraciones digitales: Uno de los aspectos más importantes: garantizar la interoperabilidad, escalabilidad y extensibilidad de los sistemas, así como la integridad de los datos, la seguridad, y la gobernanza de datos y plataformas involucrando a todos los actores y gestores en la organización.
  6. Ser una organización basada en datos: Adoptar un enfoque basado en el análisis de datos implica rediseñar, reconstruir y remodelar la cultura organizacional que fortalezca el proceso de toma de decisiones basadas en la evidencia.
  7. Financiamiento sostenible: Es importante también desarrollar modelos de financiamiento que permitan mantener la calidad de los servicios y adaptarse a las necesidades cambiantes y al uso creciente de las tecnologías.
  8. Gestión de datos y gobernanza: Implementar prácticas institucionales de gobernanza de datos efectivas y vinculadas con la estructura organizacional, evitando silos y garantizando acceso y uso apropiado.
  9. Gestión Integradora de la Tecnología: Las instituciones educativas deben buscar reforzar el rol del liderazgo de de las áreas de tecnologías como socios estratégicos en el apoyo a las misiones institucionales.
  10. Asequibilidad y sostenibilidad: Se debe alinear las prioridades, recursos e inversiones en tecnología con las prioridades y los recursos institucionales para lograr un futuro sostenible e impacto en la sociedad.

Estos tópicos están agrupados en tres áreas como se observa en la siguiente infografía:

Este texto ha sido derivado del documento publicado por Susan Grajek «Top 10 IT Issues, 2019: The Student Genome Project» con licencia Creative Commons.

¿Sabemos cómo será el futuro a nivel profesional que nos aguarda?

Es probable que muchos de nosotros hemos imaginado este futuro en algún momento, influenciados en gran medida por lo que vemos, lo que leemos y lo que experimentamos. Con la consigna de que todas las carreras tienen futuro, se plantean otros retos para ir sintonía con el cambio continuo a nivel global.

En los años 70, Peter Drucker introdujo el término knowledge worker, ‘trabajador del conocimiento’, definiéndose como aquel capaz de generar ideas. A este término, John Moravec en el 2013, le agregó una extensión acuñando el término knowmad en el que se alude ya a un ‘trabajador nómada del conocimiento’. Se trata, entonces, de dejar atrás la idea de que debemos administrar el conocimiento y dar paso a un panorama en el que debemos saber cómo generar conocimiento para compartirlo y agregar valor.

De esta manera, ser knowmad es ser una persona creativa, imaginativa, innovadora y con la capacidad de trabajar con casi cualquier persona, en casi cualquier momento y lugar (Moravec, 2013). Ser knowmad surge de la necesidad que exige el mundo de hoy, globalizado y con un marcado crecimiento debido a la incorporación de tecnología. Esto obliga a replantear nuestro futuro de muchas maneras, pues hoy en día ya se habla de una sociedad post-digital, es decir ya no es la tecnología un ente revolucionario en nuestras vidas, sino un elemento que convive y es parte de nuestro constante accionar.

En el Perú existen grupos que trabajan en función del concepto knowmad y buscan replantear colaborativamente esa visión de futuro y cómo cada uno de nosotros debería pensar en que alcanzar el éxito profesional dependerá en la medida en que seamos capaces de aprender, de pensar, de trabajar colaborativamente y de crear valor.

Hace un par de días, tuve la oportunidad de asistir a un conversatorio organizado por https://knowmad.org/pre-event/, en el cual se buscaba responder esta pregunta:

¿Cómo podríamos alcanzar el éxito profesional, diseñando un futuro más colaborativo, abierto y productivo en una sociedad impulsada por la aceleración tecnológica y la globalización?

Dicho evento contó con la participación del mismo John Moravec, así como de Cristobal Cobo y otros respetados ponentes peruanos y extranjeros. La sesión tenía como fin aprender a diseñar nuestra propuesta de valor profesional, a partir de la cual se llegó a las siguientes conclusiones:

  • El mundo académico, el mundo corporativo, los startup y, por qué no, las instituciones públicas deben empezar por construir “relaciones de confianza” para que podamos tener mayores oportunidades de desarrollo y crecimiento como sociedad.
  • Un profesional del futuro no es quien domina las herramientas tecnológicas y metodologías ni tampoco es aquel que cree un emprendimiento, sino aquel capaz de superar el “entusiasmo tecnológico” y crear oportunidades, a través de la colaboración, entendiendo que no solo se debe consumir conocimiento sino producirlo para que este profesional sea tomado en cuenta.
  • El aprendizaje se da en todo lugar y momento, no existen barreras. Solo se trata de apropiarse del conocimiento y ponerlo en práctica, compartiéndolo, interactuando, generando nuevas ideas, esto hará que finalmente lo actualicemos y podamos seguir vigentes.

Finalmente, me planteo la pregunta: ¿deberían entonces las instituciones educativas innovar de otra manera? El integrar tecnología en el aula no es suficiente, se agrega valor a la clase cuando se contextualiza esta tecnología en su real dimensión y en los resultados que se buscan al formar al futuro profesional.

En este sentido, dicha situación es el gran reto de hoy, pues se habla de que la competencia digital es innata en los futuros profesionales y posiblemente aún no estamos logrando entender del todo qué significa, si se debería desarrollar como tal o si simplemente deberíamos enfocarnos en formar a la persona, en desarrollar su pensamiento, sus habilidades para interactuar oral y de manera escrita, sus habilidades para buscar información, para razonar numéricamente, etc.

Fuentes y bibliografía adicional:

Moravec, J. (2013). Knowmad society: The “new” work and education. On the Horizon, 21(2), 79-83.

Valverde-Berrocoso, J., & Balladares Burgos, J. (2017). Enfoque sociológico del uso del b-learning en la educación digital del docente universitario. Sophía, (23), 101.

Mundo Knowmad [Página web]

The New Barcelona Post [Página web]

Knowmads: Rediseñándonos para el éxito en el trabajo y el aprendizaje en la era post digital [Página web]

El pasado viernes 26 de octubre, cerrando las actividades del Knoweek (semana de la innovación educativa y del conocimiento de la UPC), se realizó la premiación del Concurso de Experiencias de Aprendizaje Digital 2018.

Como sabemos, el Concurso EAD 2018 busca reconocer a aquellos docentes que vienen innovando en la enseñanza y el aprendizaje a través del uso efectivo de tecnologías digitales y online. El primer concurso se realizó el año 2016.

Este año recibimos más de 30 experiencias de aprendizaje digital, todas muy variadas, que abarcaban desde la evaluación de competencias a la motivación de los alumnos para que produzcan nuevos tipos de contenidos.

Los tres profesores premiados fueron:

Primer lugar: Illa Boris, Jorge
Segundo lugar: Gonzales Lozano, Ricardo Ivan
Tercer lugar: Guerrero Zegarra, Maria Alexandra

Felicitamos a los tres docentes por las experiencias presentadas y hacemos extensivas las felicitaciones a todos los docentes que se presentaron al concurso.

Prontamente publicaremos las experiencias de aprendizaje para compartirlas con todos los docentes de la comunidad UPC.

El término «alfabetización digital» toma como base los movimientos de alfabetización enfocados inicialmente en la lectura y escritura, y posteriormente, durante la segunda mitad del Siglo XX, en la alfabetización mediática que incluyó enfoques críticos hacia el papel de los medios en la globalización y la cultura, y, finalmente en la alfabetización informacional necesaria para enfrentar los retos de la Sociedad de la Información y el Conocimiento con la masificación de Internet a inicios del presente milenio. La alfabetización digital mantiene esta visión crítica, observando el impacto de las nuevas tecnologías en la sociedad y la cultura, y se enfoca en desarrollar competencias que permitan a las personas apropiar las tecnologías y utilizarlas como amplificadoras de las capacidades humanas.

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