El 21 de octubre se celebra el Día Mundial del Ahorro de Energía, una fecha que invita a reflexionar sobre el uso responsable de los recursos energéticos. Es un llamado global para que ciudadanos, empresas e instituciones comprendan que la energía es limitada y que cada acción de consumo tiene impacto ecológico y económico. Celebrar esta fecha implica poner en agenda el consumo responsable, promover tecnologías limpias y difundir prácticas que reduzcan el desperdicio. A nivel global, la eficiencia energética es una de las estrategias más efectivas para mitigar el cambio climático y reducir costos en hogares e industrias.

Para que estas ideas se materialicen, es esencial el compromiso de las autoridades en todos los niveles. Los gobiernos deben establecer políticas, regulaciones y programas que incentiven el ahorro de energía, como estándares mínimos para edificaciones, etiquetado de eficiencia energética y promoción de auditorías energéticas. También deben liderar con el ejemplo, aplicando medidas de eficiencia en edificios públicos, alumbrado y transporte. Solo con un marco normativo sólido y seguimiento constante las buenas intenciones se traducirán en resultados concretos.

En el Perú ya se vislumbran cambios en esta dirección, aunque aún quedan pasos por dar. Por ejemplo, el Ministerio de Energía y Minas ha promovido iniciativas de transición energética y eficiencia energética, y el país tiene compromisos en materia de reducción de emisiones en su Contribución Nacional Determinada. ENGIE -+2Publicaciones del BID+2 También hay esfuerzos hacia la modernización de redes eléctricas inteligentes (smart grids) que faciliten una gestión más eficiente del consumo. ENGIE – Sin embargo, es necesario avanzar con mayor rapidez en normativas que obliguen a mejorar la eficiencia en edificaciones nuevas o remodeladas, regular el consumo en el sector industrial, incentivar renovables en zonas alejadas, fortalecer auditorías energéticas y crear mecanismos de financiamiento que faciliten la inversión en mejoras energéticas por parte del sector privado o las municipalidades.

En este contexto, el ámbito educativo juega un papel estratégico. Las universidades y escuelas pueden integrarse activamente en la construcción de una cultura de ahorro energético mediante proyectos de investigación, campañas de concientización, implementación de prácticas eficientes en sus propios campus y formación interdisciplinar. Por ejemplo, pueden incluir asignaturas o módulos sobre eficiencia energética, gestionar auditorías energéticas en laboratorios y edificios universitarios, y promover concursos internos para optimizar consumos. Esta intervención educativa fortalece que los futuros profesionales —ingenieros, arquitectos, gestores públicos, etc.— tengan una mentalidad orientada hacia la sostenibilidad desde su formación.

En línea con este compromiso, la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC) viene implementando diversas acciones orientadas a la eficiencia energética. Desde el año 2024, la institución realiza un mantenimiento integral de sus instalaciones con el objetivo de optimizar el consumo energético, reemplazando equipos de alto consumo —como chillers y sistemas de aire acondicionado— por tecnología de mayor rendimiento. Además, la universidad cuenta con más del 80% de sus luminarias con tecnología LED y viene implementando sensores de movimiento en puntos críticos de sus campus. A estas acciones se les suma su nuevo Plan de Descarbonización al 2050, que contempla la ejecución futura de auditorías energéticas, mejoras de rendimiento e incorporación progresiva de fuentes de energía renovable. – Luis Roca Infante

Para cerrar, la innovación es un motor indispensable para acelerar el cambio en eficiencia energética. Soluciones tecnológicas (IA, sensores inteligentes, redes eléctricas inteligentes, sistemas de monitoreo en tiempo real) pueden transformar el modo en que consumimos energía.

Texto revisado y editado con apoyo de ChatGPT.

Cada 20 de septiembre, el Día Internacional del Deporte Universitario —impulsado por la UNESCO y la Federación Internacional de Deporte Universitario— destaca el papel del deporte como catalizador de bienestar integral, formación ética y fortalecimiento de la vida universitaria. Esta conmemoración invita a las instituciones de educación superior a integrar el deporte en su propuesta educativa, fomentando valores como la colaboración, la disciplina y el respeto, esenciales para una formación universitaria de calidad y para el avance hacia una educación verdaderamente innovadora.

El deporte universitario no solo contribuye a la salud física y mental, sino que también desarrolla habilidades transversales clave: liderazgo, resiliencia, comunicación efectiva y trabajo en equipo. Estas competencias resultan fundamentales en un mundo laboral y social que demanda adaptabilidad y creatividad. De esta manera, el deporte se convierte en una herramienta educativa que potencia el aprendizaje activo y promueve una cultura de bienestar en el campus, aportando directamente al ODS 3 (Salud y bienestar) y al ODS 4 (Educación de calidad), al integrar la actividad física como parte esencial de una formación integral.

Un ejemplo inspirador a nivel global es la FISU World University Games, evento multideportivo internacional que reúne cada dos años a miles de estudiantes-atletas de universidades de todo el mundo. Esta experiencia refuerza la idea de que el deporte es un vehículo para el desarrollo de habilidades globales y para el fortalecimiento de comunidades universitarias diversas y comprometidas.

En el ámbito local, la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC) destaca con su Programa Deportivo de Alta Competencia (Prodac), que respalda a más de 700 estudiantes-deportistas en 22 selecciones. Este programa no solo promueve el alto rendimiento, sino que integra becas, tutorías, apoyo psicológico y nutricional, así como flexibilidad académica, permitiendo que los estudiantes equilibren su formación profesional con el entrenamiento y la competencia de alto nivel. La UPC ha logrado resultados sobresalientes en competencias nacionales, demostrando que el deporte universitario puede ser un eje estratégico de bienestar, inclusión y excelencia académica dentro de una universidad peruana.

En la UPC creemos que el deporte universitario es mucho más que una competición: es una herramienta formativa que impulsa el bienestar, fortalece valores y prepara a nuestros estudiantes para liderar con integridad en un mundo en constante cambio. Celebrar este día es reafirmar nuestro compromiso con una educación integral.
Daniel Cino Barreda, Jefe de Deportes de la UPC

Celebrar el Día Internacional del Deporte Universitario es, por tanto, reconocer que el deporte no solo es actividad física: es una estrategia educativa para el desarrollo humano, la cohesión social y la preparación de ciudadanos capaces de enfrentar los desafíos del siglo XXI. Integrar iniciativas como las de la FISU y la UPC en la vida universitaria es una oportunidad para que las instituciones avancen hacia una educación más inclusiva, saludable y sostenible.

Texto escrito con el apoyo de Chat GPT y la colaboración de Daniel Cino.

Cada 10 de septiembre, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP) nos convocan a reflexionar en torno a una realidad que afecta a millones de personas: el suicidio. Bajo el lema de este año, Changing the Narrative on Suicide (Cambiando la narrativa sobre el suicidio), se busca transformar el silencio y el estigma en diálogos abiertos que promuevan empatía, apoyo y prevención. Según estimaciones recientes, más de 720,000 personas mueren por suicidio cada año en el mundo, lo que representa aproximadamente 1 de cada 100 muertes globales. Además, más de mil millones de personas viven con condiciones de salud mental, lo que evidencia la urgencia de escalar los servicios de atención y acompañamiento a nivel mundial.

El desafío es aún mayor en los países de ingresos bajos y medianos, donde ocurre cerca del 73 % de los suicidios y donde la brecha de acceso a servicios especializados limita las posibilidades de prevención. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) y Naciones Unidas han reiterado que la salud mental es un derecho humano y que invertir en programas comunitarios, redes de soporte y estrategias educativas es clave para reducir estas cifras. La prevención del suicidio no es solo responsabilidad de los sistemas de salud, sino también de la sociedad en su conjunto: familias, instituciones educativas y comunidades deben involucrarse activamente.

prevencion suicidio

En el Perú, la situación refleja estas tendencias globales. Durante el primer trimestre de 2025 se registraron 642 intentos de suicidio, y más de la mitad correspondió a jóvenes entre 18 y 29 años, un grupo estrechamente ligado al entorno universitario. Además, cerca del 36 % de los jóvenes reporta síntomas de depresión moderada o grave, lo que resalta la necesidad de atención temprana y acompañamiento emocional. El Ministerio de Salud (MINSA) pone a disposición la Línea 113, opción 5, para brindar atención psicológica gratuita y permanente a quienes enfrentan pensamientos suicidas o crisis emocionales, reforzando la importancia de contar con recursos accesibles y confiables.

No necesitamos ser profesionales de la salud para realizar acciones a favor del cuidado de la salud mental en nuestros entornos. Por ejemplo, el aula es un espacio ideal, donde no solo se promueve el aprendizaje de competencias académicas sino de habilidades sociales, donde podemos impulsar un clima emocional seguro, donde cada uno, se sienta libre de expresarse. Como docentes podemos enseñar reconociendo y valorando la diferencia en los estilos de aprendizaje de mis alumnos, desde sus capacidades y áreas a mejorar. Fortalezcamos entre los estudiantes el trabajo en equipo, la sinergia, el cuidado por el otro, la gratitud y la empatía. Reservemos espacios para mirarnos entre todos y preguntarnos ¿Cómo nos sentimos? ¿Cómo estamos? ¿Cómo llegamos a esta clase? Y dejar abierta la posibilidad de que si alguno necesita ayuda lo podemos escuchar o ayudar a buscar una ayuda profesional.

María Teresa Díaz Calderón, Jefa de Orientación Psicopedagógica en la UPC

En el marco del Día Mundial de la Prevención del Suicidio, invitamos a docentes, estudiantes y colaboradores a sumarse a las iniciativas de sensibilización y soporte emocional que se vienen desarrollando en el país y a fortalecer, desde cada espacio, un entorno donde la vida, la empatía y la esperanza sean siempre el centro. Este compromiso se alinea con el ODS 3: Salud y Bienestar, que busca garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades. Promover la salud mental y prevenir el suicidio es parte esencial de este objetivo, ya que contribuye a construir comunidades más seguras, resilientes y solidarias, donde cada persona pueda desarrollarse plenamente.

Texto redactado con el apoyo de Chat GPT.

En el marco de la Semana del Aprendizaje Digital 2025, organizada por la UNESCO, la comunidad académica mundial reflexiona sobre los retos y oportunidades que la tecnología ofrece para transformar la educación. Bajo el lema IA y el futuro de la educación: disrupciones, dilemas y direcciones, el evento convoca a autoridades, investigadores y docentes a analizar el papel de la inteligencia artificial y otras innovaciones digitales en la configuración de entornos de aprendizaje más inclusivos, sostenibles y orientados al futuro.

Este espacio de diálogo se conecta directamente con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 (ODS 4), centrado en garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad para todas las personas. El fortalecimiento de competencias digitales, la reducción de brechas en el acceso al conocimiento y la creación de ecosistemas de aprendizaje más democráticos son acciones clave que reafirman el compromiso de las instituciones educativas con la Agenda 2030. En este contexto, resulta especialmente relevante considerar la situación del Perú, donde, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), solo el 51,8 % de la población rural de 6 años a más accede a internet, lo que refleja la urgencia de implementar políticas y prácticas que reduzcan las desigualdades entre áreas urbanas y rurales.

Las tendencias que marcan el presente de la educación digital evidencian una transformación profunda de los procesos de enseñanza y aprendizaje. Entre ellas destacan el aprendizaje personalizado mediado por inteligencia artificial, que ajusta contenidos a las necesidades de cada estudiante; la integración de experiencias inmersivas a través de realidad aumentada y virtual; la evaluación inteligente y automatizada que optimiza la retroalimentación; y el crecimiento de modelos híbridos que amplían el acceso y fomentan la colaboración global. Estas innovaciones no solo potencian la eficiencia educativa, sino que también abren nuevas posibilidades para generar conocimiento en red y fortalecer la investigación interdisciplinaria.

En ese mismo espíritu, la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC) reafirmó su compromiso con la innovación y el aprendizaje digital a través del Festival de Innovación Educativa 2025, realizado los días 20 y 21 de agosto. Este encuentro congregó a docentes, investigadores y expertos internacionales para compartir experiencias y propuestas orientadas a transformar la enseñanza superior. Iniciativas como el Festival, en sintonía con la Semana del Aprendizaje Digital, refuerzan la misión de la UPC de impulsar la innovación pedagógica y consolidar un liderazgo institucional en la construcción de una educación inclusiva, ética y de calidad para todos.

Cada 23 de junio se conmemora el Día Internacional de la Mujer en la Ingeniería, una fecha que visibiliza los desafíos y logros de las mujeres en un campo históricamente masculinizado. En un mundo que avanza hacia la transformación digital y la sostenibilidad, resulta urgente sumar más voces femeninas a la ingeniería. Este compromiso se alinea con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 5 (ODS?5) de la Agenda 2030: lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y niñas, especialmente en áreas como la ciencia, la tecnología y la innovación.

A nivel mundial, solo el 28% de los graduados en carreras de ingeniería son mujeres, y en especialidades como la ingeniería eléctrica o mecánica, esa cifra desciende a menos del 10% (UNESCO, 2021). Esta subrepresentación no es reflejo de capacidad, sino de barreras culturales, falta de referentes y entornos poco inclusivos. En América Latina, si bien se han logrado avances, aún persisten brechas salariales, de liderazgo y acceso a oportunidades. Para que las niñas y jóvenes puedan elegir sin estereotipos, es necesario actuar desde el sistema educativo, los medios y las políticas públicas.

Cuando una mujer elige la ingeniería como profesión no solo transforma su vida, además aporta a un futuro más justo, sostenible y humano fortaleciendo una generación que rompe estereotipos y falsos paradigmas aportando ideas, liderando proyectos y demostrando con su visión y desempeño que la innovación y disrupción con ingeniería también tiene imagen femenina, porque la ingeniería no tiene género, pero sí tiene el poder de transformar el mundo. Sigamos trabajando en reducir las brechas pues el progreso se construye con conocimiento, aptitud y diversidad. – Rosario Del Pilar D. Villalta

La ingeniería es esencial para resolver problemas globales: desde la gestión del agua hasta las ciudades sostenibles. Incorporar más mujeres no solo es una cuestión de justicia social, sino también de calidad e innovación. Equipos diversos ofrecen mejores soluciones, representan mejor a las comunidades y abordan los retos desde perspectivas más amplias. Por eso, invertir en el talento femenino es apostar por un desarrollo más equilibrado y resiliente. Hoy celebramos a las mujeres que han abierto camino y a quienes siguen desafiando paradigmas desde sus aulas, laboratorios y oficinas. Este día es una invitación a inspirar, reconocer y construir entornos donde más mujeres puedan liderar desde la ingeniería. Porque cuando una niña cree que puede ser ingeniera, el mundo se transforma.

Cada 18 de junio, el Día Internacional para Contrarrestar el Discurso de Odio nos recuerda que el lenguaje no es neutral: puede herir, marginar e incluso atentar contra la dignidad humana. En un mundo interconectado por redes digitales, las palabras crean realidades y abren o cierran caminos para la convivencia. Es nuestra responsabilidad colectiva como seres humanos proteger el valor de cada persona y actuar ante cualquier forma de odio verbal.

Como individuos, tenemos el poder de decidir si nuestras interacciones construyen puentes o muros. Este día nos llama a cultivar empatía activa: responder cuando vemos discriminación, educar con el ejemplo y defender el respeto, incluso en medio de la polarización. La indiferencia, aunque silenciosa, puede perpetuar el sufrimiento. Cada pequeño gesto como un diálogo respetuoso, una corrección amable o una consulta informada, fortalece nuestra humanidad compartida.

En efecto, hoy en día que la comunicación es inmediata y podemos obtener la información en tiempo real y las personas suelen compartir experiencias, vivencias en las redes sociales, nos toca opinar con respeto y no guiados por el prejuicio. Uno puede expresar su opinión, pero sin ofender la opinión de quien pública. No existe una verdad absoluta y lo valioso es conocer la opinión de otra persona que piensa distinto a mí. Debemos celebrar las diferencias, porque esto enriquece mi mundo interior.
María Teresa Díaz Calderón, Jefa de Orientación Psicopedagógica de la UPC

A nivel global, según Statista las cifras muestran una realidad alarmante: dos de cada tres personas aseguran haber encontrado con frecuencia discursos de odio en redes sociales, según encuestas realizadas entre agosto de 2022 y septiembre de 2023. Además, Wall Street Journal publicó un estudio de la Anti Defamation League reveló que el 46?% de los adultos en el mundo albergan actitudes antisemitas, y el 21?% de los encuestados no conoce o niega el Holocausto. Estos datos nos enfrentan a una emergencia educativa y moral: no podemos darnos el lujo de ignorar la magnitud del problema.

Muchas veces estas actitudes que llevan un fondo discriminatorio, las aprendemos desde temprana edad y luego las internalizamos como juicios nuestros para explicar una realidad y las volvemos verdades absolutas. El entorno universitario es un espacio ideal en el que podemos reformular nuestra forma de pensar y empezar a relacionarnos de una manera más empática y asertiva, valorando la diferencia y expresando nuestra posición con respeto.

Desde el ámbito en el que nos encontremos podemos fomentar la sinergia, el encuentro con personas que piensen distinto a mí, el trabajo en equipo se potenciara si somos diversos y complementarios en el respeto y el trato justo y equitativo
María Teresa Díaz Calderón

La acción no requiere amplificadores mediáticos: comienza en lo cotidiano. Podemos compartir contenidos que promuevan la diversidad, participar en iniciativas de counterspeech como #IamHere y formarnos en alfabetización mediática para identificar bulos y estereotipos. Instituciones como UNESCO ofrecen guías para educadores que impulsan el pensamiento crítico y la convivencia. Actuar desde lo local —escuela, familia, comunidad— genera un impacto real.

Este 18 de junio, más allá de conmemorar, debemos reforzar nuestra convicción de que ninguna persona merece ser deshumanizada por lo que es. Que nuestras conversaciones, comportamientos y decisiones proyecten el mundo en el que queremos vivir: inclusivo, empático y libre de odio. Porque la dignidad humana no es una opción, es el fundamento de nuestra convivencia.

Texto trabajado con el apoyo de ChatGPT y María Teresa Díaz Calderón.

El 11 de junio se conmemora el Día Internacional del Juego, una fecha proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2024 para reconocer el valor fundamental del juego en el desarrollo integral de la infancia. Esta jornada invita a reflexionar sobre el derecho de niñas y niños a jugar, tal como lo establece el artículo 31 de la Convención sobre los Derechos del Niño, y a promover entornos que favorezcan su bienestar físico, emocional, social y cognitivo. El lema de este año, “Elige jugar todos los días”, nos recuerda que el juego no es un lujo, sino una necesidad vital para el aprendizaje y la salud infantil.

Desde una perspectiva educativa, el juego constituye una herramienta pedagógica poderosa. El aprendizaje basado en juegos (ABJ) y la ludificación han demostrado ser estrategias efectivas para fomentar la motivación, la creatividad y la participación activa de los estudiantes. Estas metodologías no solo facilitan la adquisición de conocimientos académicos, sino que también desarrollan habilidades socioemocionales esenciales, como la empatía, la resiliencia y la colaboración. En contextos escolares, el juego permite adaptar la enseñanza a las necesidades individuales, promoviendo una educación inclusiva y equitativa.

La relevancia del juego en la educación se alinea estrechamente con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 (ODS 4): “Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos”. En particular, la meta 4.2 del ODS 4 enfatiza la importancia de asegurar que todas las niñas y niños tengan acceso a un desarrollo de calidad en la primera infancia, incluida la educación preescolar, para que estén preparados para la educación primaria. El juego, al ser una forma natural de aprendizaje en la infancia, es fundamental para alcanzar este objetivo.

En este Día Internacional del Juego, hacemos un llamado a los docentes a integrar el juego de manera intencionada en sus prácticas pedagógicas. Esto implica no solo reconocer su valor intrínseco, sino también diseñar experiencias lúdicas que estén alineadas con los objetivos curriculares y que respondan a las diversas realidades de los estudiantes. Fomentar espacios seguros y estimulantes para el juego es esencial para construir una educación que empodere a los niños y jóvenes, preparándolos para enfrentar los desafíos de un mundo en constante cambio.

En el ámbito de la educación superior, el uso del juego y la ludificación cobra un rol cada vez más relevante como estrategia didáctica para promover el pensamiento crítico, la resolución de problemas y el aprendizaje colaborativo. En carreras universitarias, los simuladores, los juegos de rol y los retos gamificados permiten al estudiantado experimentar situaciones complejas de manera segura, reflexionar sobre sus decisiones y construir conocimiento a través de la experiencia. Estas metodologías, bien diseñadas, pueden incrementar el compromiso académico y generar entornos de aprendizaje más significativos, incluso en contextos digitales o híbridos.

Texto trabajado con el apoyo de ChatGPT

Un llamado global por un planeta libre de plásticos

Cada 5 de junio, el mundo conmemora el Día Mundial del Medio Ambiente, una iniciativa de las Naciones Unidas que busca movilizar a la ciudadanía en torno a los desafíos ecológicos más urgentes. En 2025, el lema elegido es Sin contaminación por plásticos, una consigna clara frente a una de las crisis más visibles de nuestra era: la acumulación de plásticos que contamina océanos, daña ecosistemas y amenaza la salud de millones de personas. La reflexión y la acción conjunta son más necesarias que nunca.

El ODS 12 y el compromiso con el consumo responsable

Esta problemática está íntimamente ligada al Objetivo de Desarrollo Sostenible 12: Producción y Consumo Responsables, el cual nos invita a cambiar nuestros hábitos de consumo y exigir sistemas más sostenibles. Reducir el uso de plásticos de un solo uso, fortalecer la infraestructura de reciclaje y fomentar una cultura de reutilización son pasos imprescindibles. Desde nuestras aulas, como formadores de conciencia, podemos sembrar una nueva forma de entender nuestro rol frente al medio ambiente.

La educación como motor de transformación

Docentes y comunidades educativas tienen un papel esencial en este cambio. Incorporar contenidos ambientales en el currículo, liderar proyectos de reciclaje, organizar ferias sostenibles o promover la eliminación de plásticos en las instituciones son acciones concretas con alto valor formativo. La sostenibilidad no es solo una tendencia, es un compromiso transversal que debe acompañar la enseñanza en todos los niveles. Educar para cuidar el planeta es educar para el futuro.

Los efectos del cambio climático a nivel global, la contaminación ambiental, la gestión inadecuada de los recursos generan grandes retos para las empresas y organizaciones, creando desafíos y oportunidades constantes de mejora.  Si bien es cierto, en los últimos años, el cuidado ambiental y la gestión sostenible de los recursos ha cobrado importancia, tanto para el mundo empresarial como organizacional, es importante entender que  este  cambio tiene su origen en la educación, ya que es clave formar profesionales con conciencia ambiental y social, líderes y competentes en el uso de ciencia y tecnología de avanzada, que contribuyan a la creación y difusión de conocimientos para el desarrollo y el bienestar de la sociedad.
Mercedes Gomez Lazarte, directora de la carrera de Ingeniería Ambiental de la UPC

Perú y América Latina frente al reto del plástico

La situación en nuestra región es crítica. En el Perú, se calcula que solo Lima y Callao generan cerca de 900 toneladas diarias de residuos plásticos, con tasas de reciclaje aún bajas. A nivel latinoamericano, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) advierte que gran parte de estos residuos terminan en basureros informales o contaminando cuerpos de agua. Frente a esta realidad, iniciativas como campañas escolares, alianzas con recicladores urbanos o talleres para reducir el uso de plásticos son herramientas educativas poderosas que pueden incidir en la transformación del entorno inmediato.

¿Qué puedes hacer desde hoy?

  • Elimina los plásticos de un solo uso en tus espacios educativos.
  • Organiza campañas de concienciación con tus estudiantes.
  • Fomenta el uso de materiales reutilizables y locales.
  • Participa en iniciativas ambientales de tu comunidad.
  • Comparte buenas prácticas y genera redes de docentes comprometidos con la sostenibilidad.

Educar es también cuidar el planeta. Hagámoslo juntos.

Texto trabajado con el apoyo de ChatGPT y Mercedes Gomez Lazarte.

El 28 de mayo conmemoramos el Día Mundial del Hambre, una fecha que nos invita a reflexionar sobre una de las crisis más urgentes de nuestro tiempo. Este año, el lema “Sembrando resiliencia” destaca la necesidad de fortalecer nuestras comunidades frente a los desafíos del cambio climático, los conflictos armados y las crisis económicas, factores que han incrementado la inseguridad alimentaria a nivel global. Según el informe de la Red Global contra las Crisis Alimentarias, en 2024, 295,3 millones de personas sufrieron inseguridad alimentaria aguda, y dos millones enfrentaron una situación “catastrófica”, especialmente en Gaza y Sudán.

En este contexto, el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 2: Hambre Cero, cobra una relevancia aún mayor. Este objetivo busca poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y promover la agricultura sostenible. Para alcanzar estas metas, es esencial adoptar prácticas agrícolas resilientes al clima, como el uso de cultivos resistentes a la sequía y la mejora de la gestión del suelo, que pueden aumentar los rendimientos hasta en un 30% incluso en las regiones más vulnerables.

Como docentes e innovadores en educación, tenemos la responsabilidad de integrar estos desafíos en nuestras aulas. Podemos fomentar proyectos que promuevan la conciencia sobre la seguridad alimentaria, como huertos escolares, campañas de reducción del desperdicio de alimentos y estudios de casos sobre sistemas alimentarios sostenibles. Además, es crucial empoderar a las mujeres en el ámbito agrícola, ya que producen hasta el 80% de los alimentos en muchos países en desarrollo, pero enfrentan desigualdades significativas en el acceso a recursos y formación.

Cada ciudadano puede contribuir a la erradicación del hambre mediante acciones cotidianas: apoyar la agricultura local, reducir el desperdicio de alimentos, adoptar dietas sostenibles y participar en campañas de concienciación. Al educar y actuar, sembramos resiliencia en nuestras comunidades, avanzando hacia un futuro donde el hambre sea una realidad del pasado.

Asegurar un sistema alimentario sostenible es una tarea que nos involucra a todos. Desde la universidad, asumimos el compromiso de formar profesionales capaces de entender los desafíos sociales y ambientales vinculados al hambre y la alimentación. No se trata solo de generar conocimiento, sino de aplicarlo con responsabilidad, con soluciones concretas que respondan a las necesidades reales de las personas y las comunidades
Marizoila Fontana, Directora de Sostenibilidad y Responsabilidad Social de la UPC

En el Perú, diversas iniciativas buscan combatir el hambre y reducir el desperdicio de alimentos. El Banco de Alimentos Perú (BAP), fundado en 2014, ha rescatado más de 60 millones de kilos de alimentos aptos para el consumo, beneficiando a más de un millón de personas a través de comedores populares, ollas comunes, albergues y otras comunidades vulnerables. Además, aplicaciones como Cirkula permiten a los usuarios adquirir alimentos de restaurantes y tiendas con descuentos superiores al 40%, ayudando a reducir el desperdicio alimentario. Asimismo, supermercados como Wong y Metro ofrecen productos a precios reducidos al final del día para evitar su desperdicio. Estas acciones, alineadas con los ODS, especialmente el número 2: Hambre Cero, demuestran cómo la colaboración entre organizaciones, empresas y ciudadanos puede construir un sistema alimentario más justo y sostenible.

Texto trabajado con el apoyo de ChatGPT y Marizoila Fontana.