En un mundo cada vez más interconectado, pero también marcado por tensiones sociales, culturales y digitales, la fraternidad se vuelve una competencia esencial para la vida en comunidad. En el ámbito personal y académico, aprender a convivir con la diferencia, dialogar con respeto y construir acuerdos se ha convertido en una habilidad tan importante como cualquier conocimiento técnico o disciplinar. Desde esta mirada, la educación no solo forma profesionales, sino también ciudadanos capaces de aportar a sociedades más justas y solidarias.

El Día Internacional de la Fraternidad Humana se celebra cada 4 de febrero, es impulsado por las Naciones Unidas a partir del Documento sobre la Fraternidad Humana para la Paz Mundial y la Convivencia Común firmado en 2019 en Abu Dabi, busca precisamente visibilizar estos valores a escala global. Esta conmemoración reconoce la necesidad de promover la empatía, la cooperación y el entendimiento entre personas de distintas culturas y creencias como base para una convivencia pacífica y sostenible. La fecha se ha convertido en un espacio para destacar iniciativas que fortalecen el diálogo y la cohesión social en diferentes contextos educativos y comunitarios. El tema de este año nos invita a considerar la preferencia del diálogo sobre la división.

Juntos podemos construir un mundo basado en la compasión y la igualdad de derechos para todos y vivir en paz como una única familia humana.

António Guterres, Secretario General de la ONU

Un ejemplo concreto de este reconocimiento es el Premio Zayed por la Fraternidad Humana, que distingue a personas y organizaciones que trabajan activamente por la coexistencia pacífica y el entendimiento intercultural. En el ámbito académico, este espíritu se refleja en programas de intercambio internacional, proyectos colaborativos entre universidades de distintos países y espacios de diálogo intercultural que permiten a los estudiantes trabajar juntos en desafíos globales como el cambio climático, la desigualdad o la inclusión social. Estas experiencias no solo amplían el aprendizaje, sino que fortalecen competencias como la empatía, la comunicación intercultural y el trabajo en equipo.

Este enfoque se vincula directamente con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 16 (Paz, justicia e instituciones sólidas), que promueve sociedades pacíficas e inclusivas como base del desarrollo sostenible. Fomentar la fraternidad desde la educación contribuye a crear entornos donde el respeto, la participación y la colaboración se convierten en prácticas cotidianas. En lo personal, este valor nos invita a escuchar con apertura, reconocer la dignidad del otro y asumir un rol activo en la construcción del bien común, dentro y fuera del aula.

Si bien es cierto, muchas veces el contexto profesional actual nos impulsa a ser cada vez más competitivos, para destacar y tener éxito en la vida y esto nos puede inclinar a un trabajo mas individualista y centrado en uno mismo.

El contexto educativo nos ofrece, una excelente oportunidad de desarrollar habilidades para el trabajo en equipo, donde la sinergia la encontraremos en la diversidad. Nos ofrece la experiencia de salir de nosotros mismos para conocer la realidad del otro, desde podemos encontrar diferentes y nuevas rutas de solución a las problemáticas que enfrentamos. El trabajo colaborativo es un gran reto, debido a los estilos de comunicación de las personas, sus valores, conductas, estilos de crianza, pero sin duda, si logramos realizarlo será de gran aprendizaje.

Todos como comunidad educativa deberíamos estar llamados a celebrar el Día Internacional de la Fraternidad ejecutando pequeñas acciones cotidianas que contribuyan celebrar las diferencias tales como; involucrarme en las campañas que promueve mi institución, promover acciones de no violencia, ser puente de entendimiento y respeto entre otras personas, ser agradecido.– Maria Teresa T. Diaz. Jefa de Orientación Psicopedagógica en UPC

Texto realizado con el apoyo de Chat GPT.

El 26 de enero el mundo conmemora el Día Internacional de la Energía Limpia, una jornada establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas para reflexionar sobre los desafíos que aún enfrenta la transición energética global más allá de la adopción tecnológica. Esta fecha no solo recuerda la importancia del acceso a energías renovables y limpias, sino que pone sobre la mesa los retos de equidad, justicia y conectividad que persisten en muchas regiones del planeta. En 2026, la conmemoración se enfoca en cómo ampliar el acceso a energía limpia sin dejar a nadie atrás, reforzando la necesidad de políticas inclusivas que integren soluciones para comunidades rurales, mujeres y grupos vulnerables.

La transición hacia fuentes limpias —como la solar, eólica o hidroeléctrica— no solo reduce emisiones de carbono, sino que también tiene un poder transformador en los sistemas productivos y sociales. Según mensajes recientes de la ONU, las energías renovables “pueden ser el motor de una transición ordenada y equitativa hacia formas de energía distintas de los combustibles fósiles” y, por primera vez, energías como la eólica y la solar generan más electricidad que el carbón en muchos lugares del mundo. Sin embargo, la infraestructura de redes y los costos aún representan barreras importantes para una adopción universal.

Este contexto plantea un llamado al compromiso de las universidades con el desarrollo sostenible. El Día Internacional de la Energía Limpia se vincula directamente con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 7 (ODS 7) de la Agenda 2030 —que busca garantizar “energía asequible, fiable, sostenible y moderna para todos”— pero también con metas transversales como el ODS 4 (Educación de calidad) y el ODS 13 (Acción por el clima). La formación de profesionales con competencias técnicas y éticas para diseñar soluciones energéticas inclusivas es clave para cerrar brechas de acceso, impulsar economías locales y fortalecer la resiliencia frente al cambio climático.

Desde la perspectiva universitaria, este día es una invitación a repensar currículos, impulsar investigación aplicada y fortalecer alianzas interdisciplinarias que conecten conocimiento, sociedad y política pública. Iniciativas que integren a estudiantes, docentes, gobiernos y empresas pueden incubar ideas que no solo mejoren la eficiencia energética en campus y comunidades, sino que también promuevan modelos de innovación social y tecnológica que trasciendan fronteras. La energía limpia —bien entendida— es un potente motor de desarrollo sostenible, equidad y bienestar colectivo; y la educación superior está en una posición privilegiada para liderar esta transformación.

Que el privilegio de contar con energía continua nos impulse a cuestionar su origen y a proponer, desde cada una de nuestras especialidades y posiciones, acciones concretas para que la sostenibilidad deje de ser una meta lejana y se convierta en nuestra realidad.

Luis Roca, coordinador de Sostenibilidad de la UPC

Texto realizado con el apoyo de Chat GPT.

La Jornada de Innovación Educativa se desarrolló como un espacio para visibilizar prácticas que están transformando la educación superior desde el aula. El encuentro reunió a docentes y especialistas en torno a experiencias reales de innovación pedagógica, destacando el valor del acompañamiento, la reflexión y el impacto en los estudiantes como ejes centrales para impulsar una educación más significativa y pertinente.

La primera parte de la jornada estuvo dedicada al Programa de Experiencias de Aprendizaje Innovadoras (PEAI), donde se presentaron diez experiencias finalistas seleccionadas por su originalidad, pertinencia pedagógica e impacto en el aprendizaje. En un formato ágil y dinámico, los docentes compartieron cómo integraron metodologías activas, tecnología y enfoques centrados en el estudiante en sus cursos. Un jurado especializado evaluó las presentaciones y reconoció a las tres experiencias más destacadas.

jornada de innovación educativa 2025 jurado

Felicitamos a todos los docentes que formaron parte del Programa de Experiencias de Aprendizaje Innovadoras, y extendemos un reconocimiento especial a quienes obtuvieron los tres primeros puestos por sus destacadas propuestas desarrolladas desde sus respectivas carreras:

Primer lugar: Andy García Peña – Administración y Gerencia del Emprendimiento
Segundo lugar: Luis Valdivia Humareda – Ciencias de la Computación
Tercer lugar: Gina Torres Villanueva – Psicología

Su compromiso con la innovación educativa y la mejora continua del aprendizaje representa un valioso aporte para nuestra comunidad académica.

El evento continuó con un reconocimiento a los Asistentes de Aprendizaje a Distancia (AAD) más destacados del año, valorando su rol clave en el acompañamiento a docentes y estudiantes, especialmente en contextos de educación digital e híbrida. Este reconocimiento puso en relieve la importancia del trabajo colaborativo y del soporte pedagógico y tecnológico para asegurar experiencias de aprendizaje de calidad. En esta edición, se distinguió a Stephanie Del Rosario Castro Arechaga de Medicina, Luis Carlos Palomino Vale de Derecho y Alfredo Germán Tello Ortiz de Ingeniería de Redes y Comunicaciones por su compromiso y aporte sostenido.

La tercera parte de la jornada estuvo marcada por un panel de discusión titulado Experiencias docentes en el rediseño de cursos UPC + Minerva , que abrió un espacio de diálogo sobre los desafíos y oportunidades de la innovación educativa en la educación superior. A través de distintas miradas, se reflexionó sobre el diseño de experiencias de aprendizaje más auténticas, inclusivas y alineadas con las necesidades actuales de los estudiantes.

Agradecemos a los docentes que participaron en el panel; fue un gusto conocerlos y escuchar sus experiencias y aportes:

César Martín Lozano Moreno – Ingeniería Civil
Betty Pérez Zenteno – Ciencias
Rosa Chiclayo del Carpio – Traducción e Interpretación Profesional
Carmelita Morales Mendoza – Turismo y Administración

Su participación enriqueció el espacio de diálogo y aprendizaje compartido.

En este contexto, se reconoció a los docentes diseñadores más destacados del año, valorando su liderazgo y su contribución al rediseño pedagógico. Felicitamos a los docentes reconocidos por su excelencia en el diseño e implementación de experiencias de aprendizaje, cuyo compromiso con la calidad académica y la innovación educativa representa un valioso aporte para nuestra comunidad universitaria:

Lia Jacqueline Linares Calderón – Facultad de Negocios
Alberto Sicha Pillaca – Facultad de Ingeniería
Marisol Jorge Ruiz – Facultad de Negocios
César Pita Dueñas – Facultad de Comunicaciones
Denise Tori Vargas – Facultad de Derecho

Este reconocimiento resalta su dedicación y esfuerzo por generar propuestas formativas que impactan positivamente la experiencia estudiantil.

En conjunto, la Jornada de Innovación Educativa reafirmó que la innovación no es un hecho aislado, sino un proceso colectivo que se construye desde la práctica, la colaboración y el aprendizaje compartido. Más allá de los reconocimientos, el encuentro dejó como principal mensaje la importancia de seguir creando espacios que inspiren a repensar la enseñanza y a fortalecer una cultura de innovación educativa con impacto real en los estudiantes.

En el segundo semestre académico, un grupo de 75 estudiantes de la UPC decidió enfrentarse a un reto poco habitual: convertir sus propias dificultades académicas en oportunidades para innovar. Bajo el título “Tú experiencia + IA = soluciones con impacto”, 15 equipos trabajaron durante varias semanas en el diseño de agentes conversacionales orientados a mejorar la organización, el bienestar digital y los hábitos de estudio de la comunidad universitaria.

Más allá del despliegue técnico, lo interesante del desafío fue su punto de partida. Los estudiantes no debían imaginar un problema abstracto, sino tomar uno que ellos mismos hubieran vivido: distracciones digitales, sobrecarga académica, desorden en sus agendas o falta de tiempos de descanso. Desde allí, cada equipo comenzó a construir un asistente capaz de guiar, motivar y acompañar a otros alumnos que enfrentan situaciones similares.

Los prototipos abarcaron funciones variadas: desde chatbots que crean planes de estudio equilibrados hasta asistentes que bloquean distracciones y sugieren pausas activas cuando detectan periodos prolongados de concentración. También surgieron propuestas orientadas a ordenar pendientes, priorizar tareas y manejar fechas límite sin caer en el estrés acumulado. Si algo quedó claro, es que la IA puede ofrecer soluciones prácticas cuando se la piensa desde la experiencia cotidiana.

Una generación que ya no ve a la IA como un accesorio

Uno de los aspectos más comentados por los evaluadores fue el nivel de madurez con el que los estudiantes usaron la inteligencia artificial. En lugar de buscar respuestas automáticas, muchos equipos reflexionaron sobre cómo un agente conversacional puede aportar a la vida académica sin reemplazar decisiones humanas. Varios prototipos incorporaron recordatorios conscientes, recomendaciones para reducir el tiempo frente a pantallas y alertas para promover pausas saludables.

El ejercicio evidenció algo que está cambiando silenciosamente en las aulas: la IA ya no se percibe como una herramienta futurista, sino como un acompañante de aprendizaje. Diseñarla obliga a pensar en ética, bienestar digital y límites razonables, tres temas que se están volviendo esenciales en la formación universitaria actual.

Un jurado con miradas complementarias

Las propuestas fueron evaluadas por un jurado compuesto por especialistas en experiencia estudiantil, educación superior y psicología:

  • Jose Castillo Coila, Gerente de Experiencia al Estudiante – Laureate Perú
  • Valery Ochoa Perdomo, docente e investigadora
  • Flor Barrenechea Obregón, psicóloga y docente
  • Silvana Balarezo Perea, Gerente de Experiencias de Aprendizaje Digital

Su participación permitió observar las iniciativas desde ángulos distintos: pertinencia pedagógica, impacto emocional, calidad de la interacción y potencial de implementación.

jurado 2025 club apptitud

Los equipos ganadores

Tras la ronda de presentaciones, tres equipos destacaron por su claridad conceptual y su capacidad de traducir problemas personales en soluciones concretas:

Primer lugar – Equipo 15
Arbirio Piscoya, Danna
Huamanchaqui Tuesta, Kiara Daniela
Sánchez Salcedo, Estefany Nicol
Solano Rondinel, Rodrigo

Segundo lugar – Equipo 21
Felipe D’alessandro Meza Cajavilca
Brando Jeanpiere Guevara Gamonal
Joaquin Alexander Gutierrez Cabrejos

Tercer lugar – Equipo 10
Adrian Enrique Palomino Arguedas
Filio Meza, Mirella Heiceld
Christian Alonso Mendez Sandoval
Diego Moises Herrera Garcia
Luz Clarita Aguila Arone

Una mirada final: pequeños problemas, grandes ideas

Al observar el conjunto del reto, queda una impresión clara: los estudiantes no solo aprendieron a crear agentes de IA, sino a mirarse a sí mismos con más atención. La mayoría de proyectos responde a inquietudes que muchas veces pasan desapercibidas en la vida universitaria: agotamiento digital, mala gestión del tiempo o dificultad para priorizar. Traducir esas experiencias en soluciones tecnológicas es, en cierto modo, una forma de cuidado mutuo. Desde afuera, este tipo de iniciativas muestra el potencial de una generación que combina creatividad con sensibilidad. No buscan “hacer tecnología por hacerla”, sino herramientas que tengan sentido en su vida real. Y quizá allí, entre agendas, recordatorios y pausas activas, esté el verdadero aporte del reto: recordar que la IA puede ser útil cuando ayuda a vivir y estudiar con un poco más de equilibrio.

Cada 3 de diciembre conmemoramos el Día Internacional de las Personas con Discapacidad — una jornada para visibilizar tanto los desafíos como los enormes aportes de millones de personas en el mundo. En el ámbito educativo, esta fecha representa una invitación a reflexionar sobre la inclusión real: no basta con accesibilidad física o acomodaciones aisladas; debemos garantizar entornos de aprendizaje verdaderamente equitativos, que reconozcan la diversidad como valor y fortaleza.

Sabemos que muchas barreras, visibles e invisibles, siguen limitando la participación plena de estudiantes y docentes con discapacidad. Infraestructura inaccesible, materiales poco adaptados, tecnologías exclusivas, o una cultura educativa que no promueve la empatía y el respeto: todo ello afecta su desempeño, su sentido de pertenencia y su desarrollo personal. Pero también sabemos que, con voluntad e innovación, podemos transformar esa realidad.

En este contexto, la Agenda 2030 y la ODS 10 (Reducción de las desigualdades) nos recuerdan que la educación inclusiva es clave para construir sociedades más justas. Reducir brechas implica eliminar las barreras que enfrentan las personas con discapacidad y garantizar igualdad de oportunidades en todos los niveles educativos. La innovación, la accesibilidad digital y el diseño universal del aprendizaje son caminos concretos para cumplir esta meta global y asegurar que nadie quede atrás.

Desde la innovación educativa —en especial con herramientas digitales, diseño universal de aprendizaje y metodologías flexibles— tenemos una oportunidad enorme para construir aulas más inclusivas. Plataformas accesibles, subtítulos automáticos, materiales en formatos alternativos (audio, lectura fácil, video descriptivo), clases híbridas y colaboración en línea: todo esto permite adaptar la enseñanza a diferentes ritmos, estilos y necesidades. Así, no solo atendemos a la diversidad funcional, sino que enriquecemos el aprendizaje para todas las personas —porque la inclusión beneficia al estudiante con discapacidad y a su comunidad educativa en conjunto.

En este Día Internacional de las Personas con Discapacidad, desde nuestra comunidad educativa reafirmamos nuestro compromiso con la equidad, la accesibilidad y la innovación social. Invitamos a docentes, estudiantes, gestores y diseñadores de programas a incorporarlo en cada curso, cada proyecto, cada evento. Porque una educación verdaderamente inclusiva es una educación más humana, justa y transformadora.

El 26 de noviembre, declarado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2023, se conmemora el Día Mundial del Transporte Sostenible, una fecha que invita a reflexionar sobre cómo la movilidad influye en la calidad de vida, el ambiente y el futuro de nuestras ciudades. Este día busca promover sistemas de transporte más eficientes, seguros y menos contaminantes.

Esta fecha está directamente vinculada con dos Objetivos de Desarrollo Sostenible: ODS 11 (Ciudades y Comunidades Sostenibles), al fomentar una movilidad accesible y ordenada, y ODS 13 (Acción por el Clima), al contribuir a la reducción de emisiones mediante prácticas de transporte responsables.

La innovación cumple un rol decisivo para avanzar hacia una movilidad más sostenible. Vehículos eléctricos, sistemas de micromovilidad, tecnologías que optimizan rutas y soluciones digitales que integran distintos medios de transporte permiten que nuestras ciudades evolucionen hacia modelos más limpios y eficientes.

Los centros de estudio y los espacios de trabajo también tienen una responsabilidad importante. Incentivar el uso de bicicletas, promover el carpooling o habilitar estacionamientos seguros para movilidad ligera son acciones que facilitan que estudiantes y colaboradores opten por alternativas sostenibles en su día a día.

Hoy es una buena oportunidad para elegir mejor cómo nos movemos: usar bicicleta, optar por caminar o evitar conducir en trayectos cortos son pequeñas decisiones que generan un gran impacto. Cada recorrido sostenible cuenta.

La Maratón de Innovación 28h 2025 cerró su novena edición marcada por la colaboración internacional, el trabajo interdisciplinario y el compromiso con la ciudadanía y el bienestar digital. Durante 28 horas (4 horas de talleres previos y 24 horas de la maratón), estudiantes y docentes de distintas áreas del conocimiento se reunieron para co-crear soluciones a los desafíos de la educación en entornos digitales, en el marco de DigiEduHack que organiza la Comisión Europea.

Este año participaron 18 instituciones de educación superior y organizaciones aliadas de 10 países, con 618 personas inscritas y el acompañamiento de 84 mentores. A lo largo del proceso se formaron 104 equipos; 51 de ellos llegaron a la maratón y presentaron sus proyectos ante un panel de 34 jurados internacionales, especialistas en educación, tecnología e innovación.

En la ceremonia de premiación se reconoció a los tres equipos con mayor puntaje: Moments obtuvo el primer lugar; Galácticos, el segundo; y Yachaymakers, el tercero. Integrados por estudiantes de carreras como Administración, Educación, Ingeniería de Sistemas, Ciencias de la Computación, Ingeniería Civil, Redes y Telecomunicaciones, entre otras, estos equipos destacaron por la calidad, relevancia, originalidad, viabilidad, sostenibilidad y transferibilidad de sus soluciones, criterios centrales de la evaluación.

Como parte de la Ruta de Innovación 28h, los seis primeros equipos –Moments, Galácticos, Yachaymakers, FortisMentis, VeriTeam y DYPSI– continuarán su camino en un Boot Camp de innovación, etapa clave para definir a quienes postularán al programa internacional University Innovation Fellows. Este enlace entre 28h, DigiEduHack y UIF consolida un ecosistema de formación donde las ideas nacidas en una hackathon se proyectan hacia experiencias globales de liderazgo y cambio en la educación.

Con cada edición, 28h se reafirma como un espacio donde la comunidad académica experimenta, aprende y se conecta para transformar la forma en que enseñamos y aprendemos en la era digital. Los resultados de este año muestran que, cuando se unen creatividad, mentoría y colaboración internacional, es posible diseñar soluciones con impacto real para la educación del futuro.

Cada 20 de noviembre el mundo conmemora el Día Mundial de la Infancia, proclamado por la ONU como una oportunidad para defender, promover y celebrar los derechos de niños y niñas, reconociendo su papel fundamental en nuestras sociedades. Esta fecha recuerda la aprobación de la Declaración de los Derechos del Niño (1959) y la Convención sobre los Derechos del Niño (1989), el tratado internacional más ratificado de la historia y la base para garantizar bienestar, protección y acceso a una educación de calidad desde los primeros años.

Logros en educación temprana
Durante las últimas décadas se han logrado avances relevantes que muestran el impacto positivo de la inversión educativa durante la primera infancia:

  • Existe un mayor reconocimiento del valor estratégico de la educación inicial para el desarrollo cognitivo, emocional y social.
  • Los programas de atención y educación temprana han demostrado mejorar el rendimiento escolar posterior y reducir brechas futuras en el aprendizaje.
  • Cada vez más países adoptan políticas que integran el enfoque de educación a lo largo de la vida desde la primera infancia, en consonancia con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 sobre educación de calidad.

Retos pendientes
A pesar de los avances, persisten desafíos importantes:

  • La cobertura y la calidad educativa continúan siendo desiguales, especialmente en contextos de vulnerabilidad social y económica.
  • Millones de niños y niñas aún no acceden a espacios educativos seguros, estimulantes y con recurso profesional adecuado.
  • Garantizar el derecho a la educación no implica solo acceso físico, sino experiencias significativas basadas en el juego, la exploración y la participación activa de las familias y comunidades.

La educación temprana como motor de transformación
Educar desde los primeros años es una apuesta estratégica y profundamente humana. Cada oportunidad de aprendizaje inicial construye bases que se proyectan a lo largo de toda la vida. Impulsar una educación inclusiva, innovadora y orientada al desarrollo integral contribuye a formar ciudadanos preparados para enfrentar un futuro cambiante, complejo y global.

El desarrollo de metodologías activas, el acompañamiento emocional, el juego como forma natural de aprender y el uso pertinente de tecnologías educativas son herramientas que permiten potenciar las capacidades de niños y niñas y abrir puertas a un aprendizaje con sentido y propósito.

En este Día Mundial de la Infancia, celebramos la importancia de proteger la voz, la imaginación y los derechos de cada niño y niña. Cuidar la infancia es cuidar el futuro, y cada acción educativa, por pequeña que sea, contribuye a construir sociedades más justas, creativas y solidarias.

La infancia merece oportunidades reales para crecer, descubrir y transformar. Que este día sea un recordatorio para seguir creando espacios donde cada niño y niña pueda aprender, jugar y soñar sin límites.

Invertir en la infancia es una de las decisiones más poderosas para transformar el mañana. Y ese mañana empieza hoy.

Cada 10 de noviembre, el mundo conmemora el Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo, proclamado por la UNESCO para resaltar el papel esencial de la ciencia en la promoción del bienestar social, el respeto por los derechos humanos y el desarrollo sostenible. Este día nos recuerda que la ciencia no es solo un conjunto de conocimientos, sino una fuerza colectiva para fomentar la cooperación internacional y promover la paz, tal como subraya la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en su Agenda 2030. Su impacto se vincula directamente con el ODS 16, que busca construir sociedades pacíficas, inclusivas y con instituciones sólidas basadas en el conocimiento y la equidad.

En el ámbito educativo, la celebración invita a repensar la enseñanza de la ciencia como una herramienta para formar ciudadanos críticos, éticos y comprometidos con el bien común. Organismos como la OCDE destacan que fortalecer la alfabetización científica desde edades tempranas es clave para que los estudiantes comprendan fenómenos complejos —desde la inteligencia artificial hasta el cambio climático— y participen activamente en la construcción de soluciones sostenibles. Este enfoque se alinea con el ODS 4, que promueve una educación de calidad, inclusiva y equitativa para todas las personas, preparando a las nuevas generaciones para afrontar los desafíos globales.

Las universidades del mundo, desde el MIT hasta la Universidad de Cambridge, impulsan proyectos de investigación y programas interdisciplinarios que vinculan la ciencia con la innovación social. En América Latina, instituciones como la Universidad de São Paulo o la UPC también promueven el aprendizaje basado en retos, el pensamiento científico y la aplicación del conocimiento en beneficio de la comunidad. Estas acciones contribuyen al ODS 9, orientado a fortalecer la investigación, la infraestructura sostenible y la innovación como pilares del desarrollo.

En este día, recordemos que la ciencia no solo habita en los laboratorios, sino en cada aula, en cada mente inquieta y en cada esfuerzo por entender y transformar nuestro entorno. Como comunidad educativa, asumamos el compromiso de seguir aprendiendo, investigando y compartiendo el conocimiento con propósito.

La ciencia cobra sentido cuando sus descubrimientos se traducen en soluciones que mejoran vidas. Promover iniciativas de innovación, investigación y sostenibilidad nos permite formar profesionales comprometidos con el bien común y con un futuro más saludable y equitativo.
Desde la Facultad de Ciencias de la Salud, creemos que educar con propósito es también promover el ODS 4: Educación de Calidad. Cada vez que formamos a un estudiante capaz de cuidar con empatía, pensamiento crítico y responsabilidad, contribuimos al bienestar y la paz de nuestras comunidades.

Dra. Angela Requena, Coordinadora de Relaciones Internacionales, Facultad de Ciencias de la Salud, UPC

Invitamos a docentes y estudiantes a participar activamente en iniciativas de innovación, investigación y sostenibilidad que promuevan la ciencia al servicio de la sociedad. Cada idea, cada proyecto y cada descubrimiento pueden ser una oportunidad para construir un futuro más justo, pacífico y sostenible.

Texto trabajado con el apoyo de Chat GPT.