La Comunidad IA dedicó su sesión del 10 de julio a analizar cómo la inteligencia artificial está modificando la enseñanza del diseño de experiencias de usuario. Fernando Álvarez Ponce, docente de la carrera de Ingeniería de Sistemas en EPE, presentó la metodología que aplica en el curso Diseño y Tecnologías UX para relacionar los conceptos teóricos con los cambios que ya se observan en el entorno profesional.  

La propuesta consiste en integrar la inteligencia artificial como un eje transversal del curso, en lugar de abordarla como un contenido aislado. Después de explicar temas como usabilidad, navegabilidad, interactividad o arquitectura de información, el docente muestra cómo estas áreas evolucionan mediante sistemas capaces de analizar comportamientos, personalizar interfaces y anticipar necesidades de los usuarios. 

Uno de los ejemplos expuestos fue la transición de una arquitectura de información estática hacia una “arquitectura líquida”. En este enfoque, los elementos de una interfaz pueden modificar su tamaño, ubicación, contraste o acceso según la forma en que cada persona utiliza una aplicación. Así, el diseñador deja de concentrarse únicamente en construir pantallas y asume la tarea de definir reglas, supervisar resultados y verificar que las adaptaciones generen valor. 

Durante las actividades prácticas, los estudiantes emplean herramientas como Figma, v0 y Lovable para generar prototipos a partir de instrucciones en lenguaje natural. Esta automatización permite elaborar varias alternativas en menos tiempo, compararlas y seleccionar las más adecuadas. El trabajo del estudiante se orienta entonces hacia la formulación del contexto, la calidad de las indicaciones, la accesibilidad y la validación de las soluciones propuestas. 

El uso temprano de prototipos también ha favorecido la evaluación entre pares. Los grupos presentan sus diseños antes de la entrega final y reciben observaciones de sus compañeros sobre la claridad de los flujos, la cantidad de pasos o la facilidad de uso. Esta dinámica amplía la participación en clase y fortalece el pensamiento crítico, la argumentación y la capacidad de ofrecer retroalimentación constructiva. 

La experiencia muestra que la inteligencia artificial puede liberar tiempo destinado a tareas mecánicas y trasladar la atención hacia el análisis del problema, la investigación del usuario y los requerimientos del negocio. En este escenario, el criterio profesional conserva un papel decisivo: la tecnología puede acelerar la creación de productos digitales, pero corresponde al diseñador determinar si la solución es pertinente, accesible, sostenible y útil.

¿Te gustaría participar activamente en la Comunidad IA en Educación?     

Si quieres ser parte de nuestras sesiones virtuales y contribuir a este espacio de aprendizaje e intercambio, completa el siguiente formulario. Así podremos conocerte mejor y enviarte el enlace para unirte a las reuniones en vivo: https://forms.office.com/r/6nCJ4wtVaS  

Mira el video completo de la sesión: 

Cada 1 de mayo se conmemora el Día Internacional de los Trabajadores, una fecha que invita a reflexionar sobre el valor del trabajo y su impacto en nuestras vidas y en la sociedad. Más que una celebración, es una oportunidad para reconocer cómo el trabajo contribuye al desarrollo personal, la estabilidad familiar y el crecimiento de nuestras comunidades.

En ese sentido, el trabajo cumple un rol fundamental, ya que no solo permite cubrir necesidades básicas, sino que también impulsa oportunidades y mejora la calidad de vida. Además, se conecta directamente con el desarrollo de los países, en línea con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 8, que promueve el trabajo decente y el crecimiento económico.

En el Perú, esta realidad también se observa en los datos. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), en 2025 más de 17.5 millones de personas formaban parte de la población ocupada, reflejando una tendencia de crecimiento del empleo en los últimos años. Aun así, el reto no se limita a generar más puestos de trabajo, sino a asegurar mejores condiciones laborales. La tasa de desempleo se sitúa en 4.9% y afecta con mayor intensidad a jóvenes menores de 25 años y a personas con educación universitaria, lo que evidencia brechas que todavía requieren atención.

En este contexto, la inclusión sigue siendo una tarea pendiente. No todas las personas acceden a las mismas oportunidades, especialmente aquellas en situación de vulnerabilidad o con discapacidad. Promover entornos laborales más equitativos implica reconocer estas brechas y trabajar activamente para reducirlas.

Por otro lado, la tecnología y la innovación están redefiniendo la forma en que trabajamos. Hoy, herramientas digitales y nuevas modalidades laborales abren oportunidades concretas para reducir barreras y facilitar el acceso al empleo. Por ejemplo, los lectores de pantalla permiten que personas con discapacidad visual puedan desempeñarse en trabajos administrativos o digitales; las plataformas de videollamadas con subtítulos automáticos facilitan la comunicación para personas con discapacidad auditiva; y las herramientas de reconocimiento de voz hacen posible que personas con movilidad reducida puedan redactar documentos o interactuar en entornos laborales digitales. Asimismo, el trabajo remoto ha ampliado las posibilidades para quienes antes enfrentaban barreras físicas o de traslado, permitiendo una participación más activa en el mercado laboral.

Este avance también plantea una responsabilidad: asegurar que la transformación digital sea inclusiva y no deje a nadie atrás.

Así, el trabajo continúa siendo un motor de desarrollo que va más allá de lo económico: genera oportunidades, construye futuro y conecta a las personas con un propósito.

Esta fecha es una oportunidad para reconocer el valor de cada persona que, desde su rol como trabajador, docente, emprendedor o estudiante, aporta al desarrollo de su entorno. Porque el verdadero avance no está solo en cuánto crece el empleo, sino en cómo logramos que ese crecimiento llegue a más personas y contribuya a una sociedad más equitativa.