El pasado 22 de mayo se llevó a cabo la segunda edición del Expert Academy Session, un espacio que reunió a profesionales, emprendedores y participantes interesados en descubrir cómo la inteligencia artificial está transformando la manera de crear, impulsar y escalar negocios en un entorno cada vez más digital.

En esta oportunidad, la sesión titulada “Inteligencia Artificial para desarrollar un negocio en 2026” contó con la participación de Kevin Yarlequé, Founder & CEO de GrowBy, quien compartió una mirada estratégica y aplicada sobre las oportunidades que brinda la IA para potenciar negocios, automatizar procesos y generar propuestas más innovadoras y competitivas.

Durante la charla, los asistentes conocieron cómo la inteligencia artificial viene revolucionando áreas clave como marketing, análisis de datos, experiencia del cliente y toma de decisiones, convirtiéndose en una herramienta fundamental para los negocios que buscan adaptarse a las nuevas dinámicas del mercado.

La destacada participación evidenció el creciente interés por comprender cómo la tecnología y la innovación están redefiniendo el futuro profesional y empresarial, así como la importancia de desarrollar competencias digitales que permitan responder a los desafíos de los próximos años. En este contexto, también se presentó el programa de Certificaciones Digitales de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), una propuesta académica diseñada para fortalecer competencias específicas y responder de manera ágil a las necesidades actuales del mercado laboral. La presentación destacó cómo este programa ofrece rutas de aprendizaje flexibles y especializadas, permitiendo a los participantes desarrollar habilidades altamente demandadas y obtener certificaciones alineadas con las tendencias globales y la transformación digital.

Asimismo, se resaltó que las certificaciones abarcan áreas estratégicas como Liderazgo y Desarrollo, Datos e Investigación, Creatividad e Innovación, y Comunicación y Crecimiento, impulsando el crecimiento profesional y la actualización constante en un entorno cada vez más competitivo.

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Te invitamos a explorar el área que más se alinee a tus objetivos profesionales y dar el siguiente paso en tu crecimiento: https://educacioncontinua.upc.edu.pe/certificaciones-digitales/

En la sesión del 17 de abril de la Comunidad IA, César Velázquez presentó una experiencia pedagógica desarrollada en el curso Decision Making by Data Driven Design, en la que exploró el uso de agentes virtuales como apoyo en procesos de investigación aplicados al diseño industrial. La propuesta partió de una pregunta concreta: hasta qué punto un sistema de inteligencia artificial puede complementar la comprensión de una comunidad usuaria sin sustituir el trabajo de campo ni el juicio académico de los estudiantes. 

La experiencia se construyó a partir de una metodología exploratoria que combinó técnicas tradicionales —como entrevistas y encuestas— con la creación de un agente virtual caracterizado según el perfil del usuario investigado. Para ello, se utilizó Google AI Studio con Gemini Flash, en una versión accesible para el trabajo en aula y sin requerimientos de programación. El propósito no fue entrenar modelos complejos, sino construir una representación digital suficientemente detallada como para contrastar las respuestas del usuario real con las del usuario simulado. 

Uno de los hallazgos más relevantes de la sesión fue la similitud que, en varios casos, existió entre la información obtenida mediante interacción humana y la generada por el agente virtual. Este resultado permitió discutir el potencial de la IA para ampliar o acelerar ciertas fases de la investigación, sobre todo en contextos donde el tiempo académico es limitado o el acceso a determinadas comunidades resulta difícil. La experiencia involucró a 28 estudiantes organizados en siete grupos, que trabajaron con comunidades específicas y cercanas al contexto local. 

Sin embargo, la presentación insistió en que el valor pedagógico de la experiencia no radica solo en la eficiencia de la herramienta, sino en su capacidad para hacer visibles los límites de los datos. César Velázquez subrayó que los agentes también produjeron respuestas sesgadas o alejadas de la realidad, lo que permitió discutir con los estudiantes temas como alucinaciones, calidad de fuentes, sobrecaracterización de perfiles y pérdida de matices emocionales o conductuales. En ese sentido, la IA no fue presentada como una instancia que resuelve, sino como un recurso que abre nuevas preguntas sobre cómo se produce, interpreta y valida la información. 

La sesión puso especial énfasis en la validación humana como principio irrenunciable. Aunque los agentes virtuales pueden ofrecer una línea de base útil para la exploración de datos y la generación de insights, las decisiones de diseño continúan dependiendo de la interpretación crítica de los estudiantes y docentes. Esta idea atraviesa la propuesta presentada: la inteligencia artificial puede ampliar capacidades, pero no reemplaza la responsabilidad humana en la comprensión del contexto, la lectura de sesgos y la toma de decisiones. 

Durante el diálogo posterior, los participantes plantearon posibilidades de ampliación de la experiencia hacia metodologías de investigación más estructuradas y hacia el uso de otras herramientas como ClaudePerplexity o Copilot. La conversación dejó abierta una línea de trabajo relevante para la educación superior: integrar la IA en los cursos no como un atajo, sino como una oportunidad para enseñar a experimentar, contrastar, equivocarse y volver a evaluar. Desde esa perspectiva, la sesión ofreció una reflexión pertinente sobre el lugar que pueden ocupar los agentes virtuales en procesos formativos que buscan articular innovación, pensamiento crítico y criterio profesional. 

¿Te gustaría participar activamente en la Comunidad IA en Educación?     

Si quieres ser parte de nuestras sesiones virtuales y contribuir a este espacio de aprendizaje e intercambio, completa el siguiente formulario. Así podremos conocerte mejor y enviarte el enlace para unirte a las reuniones en vivo: https://forms.office.com/r/6nCJ4wtVaS  

Mira el video completo de la sesión: 

Por: Manuel Bazalar

En un mundo donde la información se ha convertido en el recurso más valioso, las universidades tienen el reto de evolucionar hacia una cultura data driven, es decir, tomar decisiones basadas en datos y no en percepciones o intuiciones. Este cambio no solo mejora la gestión interna, sino que también fortalece la experiencia de los estudiantes.

Adoptar este enfoque significa usar los datos en todos los niveles de la institución: desde la gestión académica hasta la planeación estratégica. Con ello, las universidades pueden identificar tendencias, anticipar problemas y personalizar la enseñanza de manera más efectiva.

Uno de los beneficios más claros es la reducción de la deserción estudiantil. Analizando datos de rendimiento, asistencia y participación, las instituciones pueden detectar tempranamente a estudiantes en riesgo y brindarles apoyo antes de que abandonen sus estudios.

Además, una universidad que se guía por datos logra eficiencia operativa. Al integrar información de diferentes áreas, se optimizan recursos financieros y tecnológicos, y se toman decisiones más rápidas y sostenibles.

La rendición de cuentas es otro aspecto fundamental. Al contar con métricas claras, las universidades demuestran transparencia ante estudiantes, familias y organismos acreditadores, fortaleciendo su prestigio y confianza social.

Un estudio de The Chronicle of Higher Education (2023) muestra que el 97% de los líderes universitarios considera indispensable el uso de datos para la estrategia institucional, aunque muchas instituciones aún enfrentan barreras como silos de información y falta de competencias analíticas.

Un ejemplo inspirador es el caso de la University of North Texas (UNT) en Estados Unidos. Esta institución implementó un sistema integral de gestión de datos que permitió identificar a estudiantes en riesgo de abandono y crear programas de acompañamiento personalizados. Como resultado, logró aumentar sus tasas de retención y graduación en los últimos años, mostrando cómo el análisis inteligente de datos puede tener un impacto directo en el éxito estudiantil (IHEP, 2024).

Superar los desafíos hacia una cultura data driven requiere liderazgo, inversión tecnológica y formación en alfabetización de datos. No basta con recolectar información, es necesario convertirla en conocimiento accionable que transforme la enseñanza y el aprendizaje.

En conclusión, los centros de estudios superiores que apuestan por esta cultura no solo fortalecen su gestión institucional, sino que también ofrecen a sus estudiantes mejores oportunidades de éxito y empleabilidad. El caso de la UNT demuestra que ser data driven no es una tendencia, sino una estrategia real y efectiva para la educación del futuro.