La Jornada de Innovación Educativa se desarrolló como un espacio para visibilizar prácticas que están transformando la educación superior desde el aula. El encuentro reunió a docentes y especialistas en torno a experiencias reales de innovación pedagógica, destacando el valor del acompañamiento, la reflexión y el impacto en los estudiantes como ejes centrales para impulsar una educación más significativa y pertinente.

La primera parte de la jornada estuvo dedicada al Programa de Experiencias de Aprendizaje Innovadoras (PEAI), donde se presentaron diez experiencias finalistas seleccionadas por su originalidad, pertinencia pedagógica e impacto en el aprendizaje. En un formato ágil y dinámico, los docentes compartieron cómo integraron metodologías activas, tecnología y enfoques centrados en el estudiante en sus cursos. Un jurado especializado evaluó las presentaciones y reconoció a las tres experiencias más destacadas.

jornada de innovación educativa 2025 jurado

Felicitamos a todos los docentes que formaron parte del Programa de Experiencias de Aprendizaje Innovadoras, y extendemos un reconocimiento especial a quienes obtuvieron los tres primeros puestos por sus destacadas propuestas desarrolladas desde sus respectivas carreras:

Primer lugar: Andy García Peña – Administración y Gerencia del Emprendimiento
Segundo lugar: Luis Valdivia Humareda – Ciencias de la Computación
Tercer lugar: Gina Torres Villanueva – Psicología

Su compromiso con la innovación educativa y la mejora continua del aprendizaje representa un valioso aporte para nuestra comunidad académica.

El evento continuó con un reconocimiento a los Asistentes de Aprendizaje a Distancia (AAD) más destacados del año, valorando su rol clave en el acompañamiento a docentes y estudiantes, especialmente en contextos de educación digital e híbrida. Este reconocimiento puso en relieve la importancia del trabajo colaborativo y del soporte pedagógico y tecnológico para asegurar experiencias de aprendizaje de calidad. En esta edición, se distinguió a Stephanie Del Rosario Castro Arechaga de Medicina, Luis Carlos Palomino Vale de Derecho y Alfredo Germán Tello Ortiz de Ingeniería de Redes y Comunicaciones por su compromiso y aporte sostenido.

La tercera parte de la jornada estuvo marcada por un panel de discusión titulado Experiencias docentes en el rediseño de cursos UPC + Minerva , que abrió un espacio de diálogo sobre los desafíos y oportunidades de la innovación educativa en la educación superior. A través de distintas miradas, se reflexionó sobre el diseño de experiencias de aprendizaje más auténticas, inclusivas y alineadas con las necesidades actuales de los estudiantes.

Agradecemos a los docentes que participaron en el panel; fue un gusto conocerlos y escuchar sus experiencias y aportes:

César Martín Lozano Moreno – Ingeniería Civil
Betty Pérez Zenteno – Ciencias
Rosa Chiclayo del Carpio – Traducción e Interpretación Profesional
Carmelita Morales Mendoza – Turismo y Administración

Su participación enriqueció el espacio de diálogo y aprendizaje compartido.

En este contexto, se reconoció a los docentes diseñadores más destacados del año, valorando su liderazgo y su contribución al rediseño pedagógico. Felicitamos a los docentes reconocidos por su excelencia en el diseño e implementación de experiencias de aprendizaje, cuyo compromiso con la calidad académica y la innovación educativa representa un valioso aporte para nuestra comunidad universitaria:

Lia Jacqueline Linares Calderón – Facultad de Negocios
Alberto Sicha Pillaca – Facultad de Ingeniería
Marisol Jorge Ruiz – Facultad de Negocios
César Pita Dueñas – Facultad de Comunicaciones
Denise Tori Vargas – Facultad de Derecho

Este reconocimiento resalta su dedicación y esfuerzo por generar propuestas formativas que impactan positivamente la experiencia estudiantil.

En conjunto, la Jornada de Innovación Educativa reafirmó que la innovación no es un hecho aislado, sino un proceso colectivo que se construye desde la práctica, la colaboración y el aprendizaje compartido. Más allá de los reconocimientos, el encuentro dejó como principal mensaje la importancia de seguir creando espacios que inspiren a repensar la enseñanza y a fortalecer una cultura de innovación educativa con impacto real en los estudiantes.

En el segundo semestre académico, un grupo de 75 estudiantes de la UPC decidió enfrentarse a un reto poco habitual: convertir sus propias dificultades académicas en oportunidades para innovar. Bajo el título “Tú experiencia + IA = soluciones con impacto”, 15 equipos trabajaron durante varias semanas en el diseño de agentes conversacionales orientados a mejorar la organización, el bienestar digital y los hábitos de estudio de la comunidad universitaria.

Más allá del despliegue técnico, lo interesante del desafío fue su punto de partida. Los estudiantes no debían imaginar un problema abstracto, sino tomar uno que ellos mismos hubieran vivido: distracciones digitales, sobrecarga académica, desorden en sus agendas o falta de tiempos de descanso. Desde allí, cada equipo comenzó a construir un asistente capaz de guiar, motivar y acompañar a otros alumnos que enfrentan situaciones similares.

Los prototipos abarcaron funciones variadas: desde chatbots que crean planes de estudio equilibrados hasta asistentes que bloquean distracciones y sugieren pausas activas cuando detectan periodos prolongados de concentración. También surgieron propuestas orientadas a ordenar pendientes, priorizar tareas y manejar fechas límite sin caer en el estrés acumulado. Si algo quedó claro, es que la IA puede ofrecer soluciones prácticas cuando se la piensa desde la experiencia cotidiana.

Una generación que ya no ve a la IA como un accesorio

Uno de los aspectos más comentados por los evaluadores fue el nivel de madurez con el que los estudiantes usaron la inteligencia artificial. En lugar de buscar respuestas automáticas, muchos equipos reflexionaron sobre cómo un agente conversacional puede aportar a la vida académica sin reemplazar decisiones humanas. Varios prototipos incorporaron recordatorios conscientes, recomendaciones para reducir el tiempo frente a pantallas y alertas para promover pausas saludables.

El ejercicio evidenció algo que está cambiando silenciosamente en las aulas: la IA ya no se percibe como una herramienta futurista, sino como un acompañante de aprendizaje. Diseñarla obliga a pensar en ética, bienestar digital y límites razonables, tres temas que se están volviendo esenciales en la formación universitaria actual.

Un jurado con miradas complementarias

Las propuestas fueron evaluadas por un jurado compuesto por especialistas en experiencia estudiantil, educación superior y psicología:

  • Jose Castillo Coila, Gerente de Experiencia al Estudiante – Laureate Perú
  • Valery Ochoa Perdomo, docente e investigadora
  • Flor Barrenechea Obregón, psicóloga y docente
  • Silvana Balarezo Perea, Gerente de Experiencias de Aprendizaje Digital

Su participación permitió observar las iniciativas desde ángulos distintos: pertinencia pedagógica, impacto emocional, calidad de la interacción y potencial de implementación.

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Los equipos ganadores

Tras la ronda de presentaciones, tres equipos destacaron por su claridad conceptual y su capacidad de traducir problemas personales en soluciones concretas:

Primer lugar – Equipo 15
Arbirio Piscoya, Danna
Huamanchaqui Tuesta, Kiara Daniela
Sánchez Salcedo, Estefany Nicol
Solano Rondinel, Rodrigo

Segundo lugar – Equipo 21
Felipe D’alessandro Meza Cajavilca
Brando Jeanpiere Guevara Gamonal
Joaquin Alexander Gutierrez Cabrejos

Tercer lugar – Equipo 10
Adrian Enrique Palomino Arguedas
Filio Meza, Mirella Heiceld
Christian Alonso Mendez Sandoval
Diego Moises Herrera Garcia
Luz Clarita Aguila Arone

Una mirada final: pequeños problemas, grandes ideas

Al observar el conjunto del reto, queda una impresión clara: los estudiantes no solo aprendieron a crear agentes de IA, sino a mirarse a sí mismos con más atención. La mayoría de proyectos responde a inquietudes que muchas veces pasan desapercibidas en la vida universitaria: agotamiento digital, mala gestión del tiempo o dificultad para priorizar. Traducir esas experiencias en soluciones tecnológicas es, en cierto modo, una forma de cuidado mutuo. Desde afuera, este tipo de iniciativas muestra el potencial de una generación que combina creatividad con sensibilidad. No buscan “hacer tecnología por hacerla”, sino herramientas que tengan sentido en su vida real. Y quizá allí, entre agendas, recordatorios y pausas activas, esté el verdadero aporte del reto: recordar que la IA puede ser útil cuando ayuda a vivir y estudiar con un poco más de equilibrio.