En la sesión virtual de la Comunidad IA (27 de febrero de 2026) se presentó la experiencia de Adam Sánchez, investigador e ingeniero de IA en UNESS (Francia), sobre la automatización de bancos de preguntas en educación superior mediante modelos de lenguaje, con un caso de uso particularmente exigente: la preparación de estudiantes de medicina para exámenes nacionales de alta exigencia. La conversación situó el problema en un contexto realista: la necesidad de producir preguntas nuevas con criterios estrictos, pese a la limitada disponibilidad de especialistas para redactarlas manualmente.  

A partir de ese punto, la exposición abordó el desafío central de esta automatización: cómo sostener la calidad y reducir errores propios de los modelos (incluidas las “alucinaciones”, es decir, respuestas plausibles pero incorrectas). Se planteó una estrategia técnica y pedagógica que combina: uso de fuentes externas (PDF, documentos del curso) para anclar la generación, diseño de un prompt profesional construido en coordinación entre expertos del dominio (médicos) e ingenieros de modelos de lenguaje, y una premisa no negociable: la validación humana de preguntas y respuestas. En medicina, se insistió, la automatización no reemplaza el criterio experto; lo reubica hacia la curaduría.  

Un aspecto relevante fue la tipología de preguntas que se emplea en la formación médica y cómo esa diversidad condiciona la generación automática. Se describieron preguntas de respuesta única y múltiple, respuestas abiertas cortas (limitadas por normativa), formatos proporcionales para casos progresivos y “mini-dossiers” que encadenan ítems de distinta naturaleza. Además, se resaltó la importancia de los comentarios justificativos (“por qué” una opción es correcta o no), considerados parte del estándar de calidad en evaluación médica. Esta estructura compleja tensiona las capacidades del modelo: no solo debe formular, sino también justificar y ajustarse a reglas de redacción y dificultad.  

En términos de implementación, se compartió un enfoque de ingeniería que traslada la configuración al experto: un software donde el docente define parámetros (tipo de pregunta, nivel de dificultad, restricciones, fuentes y objetivos), y el sistema construye el prompt con controles para evitar desviaciones. Luego, se explicó un proceso de selección y evaluación de modelos open source (y pruebas controladas con modelos propietarios solo cuando el contenido era público), incluyendo experimentación con versiones cuantizadas y pruebas en diversos entornos de hardware (CPU, GPU, clústeres universitarios). Dos desarrollos ilustraron el avance: una herramienta para generar y evaluar preguntas desde documentos (con métricas de calidad por modelo) y otra para mapear objetivos de aprendizaje entre sistemas curriculares antiguos y nuevos mediante consenso entre modelos.  

La discusión final conectó la automatización con retos académicos actuales: integración con LMS (se mencionó el desarrollo de un plugin para Moodle que permite generar ítems desde un PDF y cargarlos al banco de preguntas), límites de la evaluación automatizada (especialmente en respuestas abiertas) y la necesidad de complementar lo digital con instancias presenciales u orales para sostener el rigor. También emergieron dos consideraciones transversales: la relación entre tipos de ítems y niveles cognitivos (alusión a la taxonomía de Bloom) y el peso del contexto clínico local en la validez de una respuesta (lo correcto puede variar según el país o sistema). Finalmente, el caso francés se vinculó con un tema estratégico: la soberanía tecnológica y las restricciones de privacidad en Europa, que impulsan a universidades a desplegar modelos propios para garantizar acceso y reducir brechas. 

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Por: Bruno Chacón

En la educación universitaria actual, donde el tiempo y la eficiencia son recursos tan valiosos como el conocimiento, Power Automate se convierte en un aliado estratégico para los docentes. Esta herramienta permite optimizar procesos administrativos, reducir errores y fortalecer la comunicación con los estudiantes, liberando espacio para lo esencial: enseñar, acompañar e innovar en la experiencia de aprendizaje.

Conectar nuestras herramientas (Teams, Outlook, OneDrive, SharePoint) en un flujo automático nos permite ahorrar tiempo y reducir la carga administrativa, para dedicarlo a lo que realmente importa: enseñar, guiar e innovar.

La tecnología no reemplaza al docente, pero sí puede ser su mejor asistente. A continuación, menciono los beneficios del uso de Power Automate en la educación superior:

1. Automatización de tareas repetitivas

En vez de enviar manualmente recordatorios de clases, evaluaciones o entregas, Power Automate puede programar correos y notificaciones automáticas.
Ahorra tiempo en procesos rutinarios, como registrar asistencia o recopilar respuestas de formularios.

2. Integración con herramientas educativas

Se conecta fácilmente con Microsoft Teams, Outlook, OneDrive y SharePoint, muy usados en la educación superior.
Permite centralizar la información de estudiantes, horarios y documentos sin tener que saltar entre plataformas.

3. Mejora en la comunicación con estudiantes

Puedes crear flujos que envíen mensajes personalizados, por ejemplo: Confirmaciones de inscripción a tutorías, recordatorios de asesorías programadas y alertas de calificaciones publicadas.

4. Gestión más eficiente de documentos

Archiva automáticamente entregas de trabajos en carpetas organizadas.
Genera reportes de asistencia, notas o participación en encuestas sin necesidad de hacerlo manualmente.

5. Apoyo en la investigación

Automatiza la recopilación de datos de formularios o encuestas.
Integra la información en Excel o Power BI para análisis más rápido y visual.

6. Mayor enfoque en lo pedagógico

Al reducir la carga administrativa, el docente puede dedicar más tiempo a la enseñanza, tutoría e innovación.

Adoptar herramientas como Power Automate no es solo una cuestión tecnológica, sino una decisión pedagógica. Cada flujo automatizado es una oportunidad para recuperar tiempo, innovar en la práctica docente y ofrecer una experiencia educativa más humana y efectiva. Atrévete a explorar su potencial: comienza con una tarea sencilla y descubre cómo la automatización puede transformar tu día a día como educador.