Durante el semestre 2025-I, el Club Apptitud de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC) desarrolló una nueva edición centrada en el uso de Inteligencia Artificial Generativa como herramienta para diseñar soluciones a problemas reales dentro del entorno universitario. Con una estructura de 10 sesiones formativas, combinó procesos de innovación, pensamiento de diseño y tecnología aplicada, fortaleciendo competencias clave en los estudiantes: creatividad, análisis crítico, trabajo en equipo y capacidad para generar impacto desde su propia experiencia.
El reto de esta edición, invitó a los participantes a desarrollar un agente de IA –como un chatbot o asistente conversacional– que ayudara a resolver una situación concreta vivida o identificada durante su paso por la universidad. Para ello, los estudiantes trabajaron con modelos de lenguaje como ChatGPT, Copilot y Gemini, aprendiendo a integrar inteligencia artificial en soluciones viables, enfocadas en mejorar aspectos cotidianos como la organización académica, la salud emocional, la gestión del tiempo, o el acompañamiento en proyectos de investigación.
Uno de los enfoques más reiterados por los equipos fue el bienestar mental y emocional. Los participantes identificaron de manera consistente que el estrés, la ansiedad, la falta de organización de horarios y la presión académica son factores que afectan directamente su desempeño. A partir de estos hallazgos, desarrollaron agentes que ofrecían desde recordatorios personalizados y planificación de actividades, hasta mensajes de apoyo emocional y estrategias para aliviar la sobrecarga. En lugar de soluciones genéricas, estas propuestas buscaron ser empáticas, funcionales y centradas en el usuario.
El uso de IA mediante agentes no solo permitió automatizar tareas o simular conversaciones útiles: permitió traducir una experiencia personal en una propuesta concreta y aplicable para otros estudiantes. Diseñar un agente de IA en este contexto significó entender el problema desde dentro, y construir una solución que responda de manera directa, práctica y escalable.
Durante las sesiones, los estudiantes fueron guiados a través de metodologías como Design Thinking, creación de prototipos conversacionales, desarrollo de narrativa digital y edición de videos. Este proceso culminó en una presentación final donde se presentó los videos de 10 grupos finalistas ante un jurado evaluador conformado por Juandiego Morzán (Chapter Lead AI de Laureate Perú), Sophya Paz (Asesora pedagógica en educación superior) y Luis Michuy (Psicológo en Calidad Educativa de la UPC), quienes valoraron cada proyecto en base a una rúbrica.

Para el jurado, el valor de este tipo de espacios va más allá de lo tecnológico.
“Es clave que desarrollen pensamiento crítico para cuestionar el impacto de lo que crean, habilidades de diseño centrado en el usuario para construir soluciones que realmente respondan a necesidades humanas, y trabajo en equipo para aprender junto a otros y potenciar diferentes perspectivas”, señaló Juandiego Morzán.
Los grupos 25, 4 y 11 fueron reconocidos como los más destacados del ciclo.
Grupo 25
– Cristian Andre Villa Diaz
– Wenceslao Alfonso Mendiola Gonzales
– Manuel Soto Trujillo
Grupo 4
– Alejandro Ramses Tapia Gonzalez
– Aylen Lucero Sanchez Lizama
– Diego Jesús La Serna Guillén
– Gabriel Edgardo Palma Valencia
Grupo 11
– Gianela Guadalupe Avalos Villa
– Josephine Brunella Yataco Vicente
– Leyla Gabriela Cama Falla
– Valeria Alejandra Caycho De La Grecca







“Estas competencias los preparan no solo para crear tecnología, sino para hacerlo de forma ética y con propósito.” Añadió además que lo logrado por los estudiantes es una muestra clara de potencial transformador: “Lo que están haciendo es inspirador. Tienen en sus manos la posibilidad real de transformar su entorno si se atreven a probar, equivocarse y volver a intentar. La clave está en mirar con curiosidad los problemas, entenderlos a fondo y usar la tecnología como herramienta para resolverlos. ¡Sigan creando!” comentó Juandiego Morzán.
El Club Apptitud reafirma su propósito como un espacio donde la innovación no es abstracta, sino aplicable. En esta edición, los estudiantes no solo aprendieron sobre IA: la utilizaron para mejorar su entorno, desarrollando habilidades que integran tecnología, empatía y acción. Esta experiencia demuestra que, cuando se conecta la inteligencia artificial con la vida real, el aprendizaje se transforma en solución.



