En la reunión de este viernes, Víctor Omar Vite León (UPC) presentó la evolución de un proyecto que comenzó como tesis y hoy reorienta su foco para comprender cómo integrar la IA en la enseñanza de la investigación, a partir de evidencias recogidas con estudiantes de Comunicación Audiovisual y Medios Interactivos. El punto de partida contrastó percepciones: 88% del profesorado que usa IA en docencia declara un uso mínimo-moderado, mientras 80% del alumnado considera que la IA universitaria no satisface sus expectativas; este desajuste motivó el estudio sobre satisfacción y uso de IA en tareas de investigación.  

El equipo trabajó con un curso (“Taller de Televisión Interactiva”) y un diseño cualitativo de corte etnográfico durante cuatro meses, con 17 estudiantes y entrevistas en profundidad a ocho voluntarios; los datos se analizaron temáticamente con apoyo de herramientas de IA. Se emplearon ChatGPT, SciSpace y Pinpoint para apoyar fases como revisión de literatura, delimitación del problema y análisis. El marco teórico se centró en autoeficacia (Bandura), compromiso académico (Ochoa) y participación (Carpentier) para observar el impacto de la IA en la experiencia estudiantil.  

Desde el rediseño pedagógico, Vite articula el modelo TPACK con un énfasis tecnológico muy concreto: ingeniería de prompts como competencia instrumental para operar con LLM en investigación cualitativa. Se sistematizaron fases del proceso investigativo (del problema a la redacción) y se modelaron actividades de andamiaje (p. ej., lluvia de ideas por emisor-medio-mensaje-receptor) para avanzar de problemas próximos a problemas disciplinares complejos.  

Los resultados reportados indican que la IA funcionó como fuente de motivación, aumentó la confianza y la eficacia para abordar tareas, organizó información y liberó tiempo para dimensiones creativas; también emergieron preocupaciones por dependencia, barreras idiomáticas, costos y curva de aprendizaje. Con todo, el equipo reconoce límites del estudio (muestra pequeña) y propone ampliar contextos y métodos.  

La discusión enfatizó crear “espacios seguros” donde el uso de IA sea transparente y declarativo, evitando lógicas punitivas y aprovechando la herramienta como objeto de reflexión sobre calidad, atribución y ética. Para materializar el pensamiento crítico en prácticas verificables, se propusieron cuatro verbos operativos (Codina): verificar, evaluar, atribuir y editar; además, se sugirió adoptar el decálogo de transparencia de Daniel Craig y concebir la alfabetización como multimodal (texto, imagen, código).  

Como proyección, el piloto ya escala hacia cursos de investigación de la carrera, manteniendo la combinación TPACK-prompts y abriendo posibilidades interdisciplinarias (p. ej., uso de videojuegos o entornos como Minecraft/Roblox para estudiar autoeficacia, compromiso y participación).  

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En un entorno cada vez más interconectado y digital, la relevancia de abordar la salud mental y el bienestar general se intensifica en el ámbito de la educación superior. Especialmente desde la pandemia del COVID-19, que obligó a migrar hacia entornos virtuales donde las estrategias tradicionales no lograban captar la atención de los estudiantes. Este cambio impulsó el uso de entornos virtuales de aprendizaje (EVA), los cuales han demostrado fomentar la autonomía, la autoeficacia y la motivación, factores clave tanto para el rendimiento académico como para el desarrollo emocional de los universitarios (Loyola Muñoz, Soria Pérez & Nagamine Miyashiro, 2026). 

Los avances tecnológicos y la innovación ofrecen oportunidades sin precedentes para enfrentar estos desafíos de manera novedosa y efectiva. En este escenario, la gamificación que trasciende el entretenimiento lúdico al aplicar componentes del diseño de juegos y plataformas digitales en contextos educativos emerge como una estrategia crucial para captar la atención de los alumnos y mejorar la salud mental en estudiantes universitarios. Recientemente, se ha explorado el uso de inteligencia artificial en la gamificación para personalizar experiencias, detectar patrones de estrés y ofrecer retroalimentación adaptativa, lo cual potencia su impacto en el bienestar emocional. Como señala Gonzales, Rodríguez y Torres (2024), “la gamificación con inteligencia artificial permite identificar patrones de comportamiento que pueden estar relacionados con estados emocionales como el estrés o la ansiedad, facilitando intervenciones oportunas” (p. 8). 

La gamificación es una estrategia que adopta las características de juegos o videojuegos como los desafíos, recompensas, niveles, tablas de puntuación, entre otros, para captar la atención del usuario y guiarlo hacia el logro del objetivo designado. Es importante tener en cuenta que esta estrategia puede aplicarse en distintos ámbitos. En el caso específico de la educación, se ha demostrado que la gamificación mejora la autoestima, la autoeficacia y el compromiso académico (Martín Laca Olivos Chang, Díaz García & Piscoche Botello, 2024). 

Los conceptos mencionados anteriormente están estrechamente relacionados con la motivación y la atención. La gamificación, al ofrecer retroalimentación instantánea y una sensación de progreso, estimula al alumno y permite una mejor transferencia de información. Además, el estímulo experimentado ayuda a reducir el estrés y la ansiedad que puedan surgir durante los estudios (Gonzales et al., 2024). 

Algunos ejemplos de estrategias gamificadas incluyen simuladores, juegos serios, juegos de escape, cuestionarios interactivos, entre otros. 

La gamificación ofrece beneficios como mayor participación, reducción de ansiedad y mejora de la autoestima y la eficacia académica. Sin embargo, para lograr un impacto real, se requiere de docentes capacitados y de una alineación clara entre las actividades lúdicas y los objetivos pedagógicos. Como advierten Martín Laca Olivos Chang et al. (2024), “el diseño de las dinámicas gamificadas debe estar alineado con los objetivos pedagógicos para lograr impacto real” (p. 12). 

La innovación educativa tecnológica tiene el potencial de transformar la experiencia de enseñanza-aprendizaje y puede generar un impacto significativo en la salud mental y el rendimiento del alumno. 

¿Estamos diseñando experiencias que cuidan la mente del estudiante o simplemente adaptándonos a su distracción digital? 


Referencias 

Gonzales, J., Rodríguez, M., & Torres, L. (2024). La inteligencia artificial en la gamificación para promover la salud mental de los estudiantes universitarios: una revisión de alcance.

Loyola Muñoz, P. A., Soria Pérez, Y. F., & Nagamine Miyashiro, M. M. (2026). Entornos virtuales de aprendizaje y su eficacia en el éxito académico y emocional de los universitarios: una revisión sistemática

Martín Laca Olivos Chang, L. J., Díaz García, M. L., & Piscoche Botello, C. A. (2024). Gamificación como estrategia para mejorar la motivación en estudiantes universitarios

Texto redactado con el apoyo de Chat GPT.