En la sesión del viernes 17 de octubre, la doctora Mariela Camargo Román presentó los avances de Sapiencio, una plataforma de coevaluación que combina el juicio docente con el consenso de múltiples modelos de IA para mejorar la calidad y equidad de las evaluaciones. La propuesta desplaza el esquema “uno a uno” (un docente o un solo modelo) hacia un “segundo jurado” algorítmico que compara resultados entre modelos y entrega retroalimentación detallada, manteniendo la validación final en manos del profesor.  

La plataforma integra más de sesenta modelos especializados para distintas tareas y tipos de pregunta (selección múltiple, respuesta abierta y casos), permitiendo al docente elegir qué modelos usar para generar ítems y cuáles para evaluar. Además, admite rúbricas y pruebas personalizadas; el flujo prevé la revisión docente del feedback antes de liberar notas. En pruebas internas, el equipo reporta reducción significativa de tiempos administrativos y retroalimentación más consistente.  

En la práctica, la evaluación se ejecuta con varios modelos en paralelo, cuyos informes permiten contrastar criterios y aislar “outliers” antes de promediar. Este mecanismo —descrito por Camargo como una forma de “inteligencia colectiva”— busca atenuar imprecisiones y sesgos, sin sustituir el criterio pedagógico. El docente puede enviar directamente el promedio sugerido o ajustar calificaciones y comentarios.  

Los resultados preliminares indican hasta 70% de ahorro de tiempo en la corrección y una mejora en la trazabilidad de decisiones, con beneficios percibidos por estudiantes y profesores en rapidez y calidad del feedback; la iniciativa permanece en fase de testeo abierto. La sesión también subrayó que la IA no reemplaza la reflexión docente y que su aporte es liberar tiempo para acompañar el aprendizaje.  

El diálogo posterior abordó desafíos éticos: imprecisión e inclusión. Se discutió que el trabajo con múltiples modelos y la detección de respuestas alejadas del promedio ayuda a mitigar errores, aunque aún quedan pendientes de desarrollo funcionalidades de accesibilidad lingüística. Asimismo, se planteó extender el alcance a evaluaciones orales mediante análisis de audio.  

Finalmente, se propuso avanzar hacia una ingeniería inversa de la evaluación: partir del examen (y de las competencias) para reorganizar contenidos y generar planes de mejora personalizados, cerrando el ciclo evaluación–retroalimentación–recuperación. Esta línea conecta con la elaboración de exámenes equivalentes y el análisis de resultados para identificar brechas de aprendizaje individuales. 

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Si quieres ser parte de nuestras sesiones virtuales y contribuir a este espacio de aprendizaje e intercambio, completa el siguiente formulario. Así podremos conocerte mejor y enviarte el enlace para unirte a las reuniones en vivo: https://forms.office.com/r/6nCJ4wtVaS 

Mira el video completo de la sesión: 

Dos días de innovación, inteligencia artificial (IA) y recursos educativos abiertos (REA) que conectaron a la educación sin fronteras.

El Festival de Innovación Educativa (FIE), ha sido una jornada de dos días con expertos nacionales e internacionales, se realizó el miércoles 20 de agosto de manera presencial en el campus San Miguel de la UPC y el jueves 21 en modalidad virtual. Con este formato híbrido, el FIE se consolidó como un espacio académico abierto y gratuito de alcance internacional, congregando a docentes, investigadores, autoridades académicas y aliados estratégicos en la educación. En esta edición nos acompañaron Anthology, Welearn, Plataforma a+, Seidor, Captura, Edusign, EPG Coursera y Sumadi.

La agenda del evento giró en torno a dos ejes fundamentales: la Inteligencia Artificial (IA) en la educación y los Recursos Educativos Abiertos (REA). En torno a la IA, se debatieron temas de gran relevancia como la personalización del aprendizaje, evaluaciones automatizadas, ética, privacidad y seguridad; se presentaron innovación tecnológica aplicada a la generación de retroalimentación educativa y se compartieron experiencias relacionadas con aprendizaje adaptativo y prácticas éticas en su uso.

Respecto a los Recursos Educativos Abiertos, el festival ofreció propuestas y reflexiones sobre la co-creación, estrategias para compartir materiales y democratizar el acceso al conocimiento. Además, se encuadraron estas temáticas en marcos internacionales como los Objetivos de Desarrollo Sostenible 4 y 10, enfatizando el fortalecimiento de las competencias digitales de los docentes desde una perspectiva de inclusión global

La educación se transforma cuando el conocimiento se comparte sin fronteras.

Entre los expositores internacionales se contó con la participación de especialistas como Marcela Morales (México), quien desde Open Education Global compartió avances sobre la educación abierta en América Latina; Ana Valeria Reis (Brasil), con innovadoras perspectivas sobre evaluación con IA; y Giovanna Trisoglio (Reino Unido), que abordó la ética de la inteligencia artificial aplicada al ámbito educativo. Estas y otras voces internacionales enriquecieron el debate, convirtiendo al FIE 2025 en un verdadero punto de encuentro global para reflexionar y co-crear el futuro de la educación.

Durante esta edición, el FIE también fue el escenario perfecto para presentar la 3ra edición de la Revista del Festival de Innovación Educativa, una publicación que reúne artículos, experiencias y reflexiones de expertos nacionales e internacionales. Esta revista busca difundir el conocimiento generado en torno a la innovación educativa y mantener viva la conversación más allá del evento.

En el marco del FIE se realizó el lanzamiento del Hub de Innovación Educativa, contó con la participación de Jorge Bossio, Silvana Balarezo y Fabiola Fegale en representación de Universia Perú. El Hub nace con la visión de posicionar al Perú como referente regional en innovación educativa y tiene el propósito de redefinir experiencias de aprendizaje mediante investigación, experimentación y tecnología. El Hub está abierto a todas las instituciones y personas interesadas en contribuir, pueden sumarse aquí.

El Festival de Innovación Educativa 2025 nos deja un legado de ideas, alianzas y aprendizajes que inspiran a seguir transformando la educación. Con cada edición, reafirmamos que la innovación no tiene fronteras y que el futuro del aprendizaje se construye juntos. ¡Te invitamos desde ya a ser parte del FIE 2026 y a vivir nuevamente esta experiencia global que conecta, inspira y transforma!

Por: Victor Lozano

Cuando a Albert Einstein le preguntaron cómo había llegado a ser un genio, respondió con sencillez: “Lo importante es no dejar de hacerse preguntas“. Esta reflexión encierra una profunda verdad: nuestra capacidad para cuestionar el mundo ha sido el motor de nuestro progreso. Los humanos hemos avanzado gracias a nuestra habilidad para formular preguntas cada vez más complejas.

Hemos creado sistemas capaces de generar respuestas instantáneas a cualquier pregunta. En las aulas universitarias, inteligencias artificiales como ChatGPT son utilizadas para hacer análisis que antes requerían horas de investigación.

La biología nos ofrece una perspectiva sobre el costo energético del pensamiento. Nuestro cerebro humano consume aproximadamente el 20% de la energía corporal total, a pesar de representar sólo alrededor del 2% del peso corporal (Raichle & Gusnard, 2002). Este dato ha sido confirmado por múltiples estudios científicos, incluyendo investigaciones publicadas en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

Las investigaciones científicas indican que el cerebro requiere un aporte energético permanente para mantenerse en funcionamiento, aun cuando no realice ninguna tarea aparente. Este alto costo energético podría explicar parcialmente por qué nuestras mentes tienden hacia cierta eficiencia cognitiva en determinadas circunstancias.

No es de extrañar que la posibilidad de externalizar el esfuerzo cognitivo a las inteligencias artificiales nos resulte eficiente. Cuando la IA nos ofrece respuestas inmediatas, nuestro cerebro, siempre atento al ahorro energético, lo interpreta como una ventaja.

Por otro lado, la promesa fundamental de la inteligencia artificial reside en la automatización: liberarnos de tareas cognitivas repetitivas para que podamos dedicar nuestras capacidades a problemas más significativos. En teoría, esto debería conducir a una explosión de creatividad y pensamiento original. Sin embargo, existe una contradicción profunda: muchas de las habilidades que la IA promete hacer redundantes son precisamente aquellas que constituyen la base del pensamiento crítico.

Según el informe “Future of Jobs 2023” del Foro Económico Mundial, el pensamiento crítico y analítico ocupa el segundo lugar entre las habilidades más demandadas en el mundo laboral actual, solo superado por el pensamiento creativo. Paradójicamente, mientras el mercado laboral valora cada vez más estas capacidades, la tecnología amenaza con atrofiarlas al eliminar las oportunidades para su ejercicio.

Esta tensión nos remite a los orígenes mismos del pensamiento crítico occidental. Cuando Sócrates desarrolló un método basado en el cuestionamiento sistemático: a través de preguntas estratégicamente formuladas, guiaba a sus discípulos hacia el descubrimiento de sus propias contradicciones e inconsistencias. El objetivo no era proporcionar respuestas, sino cultivar la capacidad de interrogar la realidad. Como señaló “una vida sin cuestionamiento no merece ser vivida”.

Resulta irónico que muchos sistemas de IA actuales, como ChatGPT, utilicen técnicas inspiradas en el diálogo socrático para generar sus respuestas. La tecnología ha asimilado la forma del método socrático, pero invirtiendo su propósito: en lugar de estimular el cuestionamiento, proporciona respuestas que pueden desincentivar la indagación.

La neurociencia moderna ha confirmado lo que los educadores han intuido durante siglos: nuestro cerebro se moldea en función de cómo lo utilizamos. Este fenómeno, conocido como neuroplasticidad, implica que cada experiencia de aprendizaje literalmente reconfigura nuestra arquitectura neural. Esta realidad biológica plantea interrogantes sobre cómo integrar la IA en la educación superior. Si delegamos demasiadas funciones cognitivas a los algoritmos, ¿estamos privando a nuestros cerebros de los estímulos necesarios para desarrollar capacidades críticas?

Si eres profesor, seguramente te ha tocado un perfil de alumno singular. Ese que se queda al final de la clase haciendo preguntas, el que muestra un interés superior al promedio, consulta por conceptos diversos y pregunta por autores. Es el alumno que, en silencio, reflexiona y prepara su intervención. Sus preguntas son rigurosas, curiosas y, a veces, disruptivas, haciendo emerger el conocimiento tanto en el aula como fuera de ella. ¿Puede fortalecer la IA el pensamiento crítico de este tipo de alumno? ¿Y qué sucede con el estudiante más estándar, el que sigue el programa y rara vez desafía las ideas establecidas? La integración efectiva de la IA en el aula requiere un enfoque que potencie, en lugar de sustituir, el desarrollo del pensamiento crítico.

Un enfoque prometedor consiste en utilizar la IA como herramienta de contraste y verificación. Cuando los estudiantes comparan sus propias respuestas con las generadas por herramientas de IA, pueden desarrollar una comprensión más profunda de los temas al identificar diferencias, posibles errores o sesgos en ambas fuentes. Este ejercicio de evaluación crítica puede fomentar habilidades analíticas de los estudiantes.

El diseño inverso de problemas representa otra táctica valiosa. En este enfoque, los estudiantes utilizan la IA para generar respuestas y luego trabajan retrospectivamente para formular las preguntas que podrían haber llevado a esas conclusiones. Este proceso ayuda a fomentar la cognición y la comprensión de cómo se construye el conocimiento.

Las actividades que requieren que los estudiantes perfeccionen progresivamente sus instrucciones (prompts) a la IA, ayudan a desarrollar habilidades metacognitivas, pues este proceso los obliga a considerar qué hace que una pregunta sea efectiva y qué conocimientos previos se requieren para formularla adecuadamente.

Además, que los estudiantes alternen tareas realizadas con y sin asistencia de IA permite a los estudiantes reflexionar sobre las diferencias en sus procesos cognitivos y resultados en ambos contextos, reforzando la conciencia sobre sus propias capacidades intelectuales.

Existen razones sólidas para sostener que la IA puede fortalecer el pensamiento crítico cuando se integra adecuadamente en el proceso educativo. La IA puede democratizar el acceso a tutorías personalizadas. Plataformas adaptativas como Khan Academy y Duolingo han comenzado a implementar sistemas de IA que ajustan el contenido y las preguntas al nivel de comprensión de cada estudiante.

En el ámbito de la escritura académica, herramientas como Grammarly o ChatGPT pueden proporcionar retroalimentación inmediata sobre aspectos estilísticos y estructurales de los ensayos. Sin embargo, los beneficios más profundos surgen cuando estas sugerencias se utilizan como punto de partida para la reflexión, no como soluciones definitivas.

¿Un futuro de simbiosis intelectual?

Ante estos desafíos, el objetivo para la educación superior no debe ser resistirse al avance tecnológico, sino forjar una relación simbiótica con la IA que potencie nuestras capacidades cognitivas en lugar de reemplazarlas. Esta visión requiere un replanteamiento fundamental de cómo enseñamos y evaluamos el pensamiento crítico en la era digital.

En primer lugar, los educadores deben diseñar experiencias de aprendizaje que enfaticen el proceso de indagación sobre el producto final. Este método obliga a los alumnos a ejercitar precisamente la habilidad que Einstein consideraba fundamental: la formulación de buenas preguntas.

Las universidades también deben reconsiderar sus métodos de evaluación. Los exámenes tradicionales, diseñados para medir la capacidad de recordar y aplicar información, se vuelven obsoletos en un mundo donde esa información es instantáneamente accesible.

Las evaluaciones mediante análisis comparativo representan una innovación valiosa con IA. Los estudiantes podrían recibir un mismo problema resuelto por tres fuentes distintas: un experto humano, un sistema de IA, y un compañero de clase. Su tarea consistiría en analizar críticamente las tres soluciones, identificando fortalezas y debilidades metodológicas de cada aproximación, y finalmente proponer una síntesis mejorada. Este método desarrolla simultáneamente habilidades analíticas y la capacidad de discernir la calidad del razonamiento independientemente de su origen.

Las evaluaciones progresivas con IA permiten medir el desarrollo incremental del pensamiento. En este formato, los estudiantes abordan un problema complejo en etapas, utilizando la IA como asistente controlado en puntos específicos del proceso. Por ejemplo, podrían formular inicialmente su enfoque sin asistencia, luego consultar a la IA para obtener perspectivas adicionales, posteriormente refinar su solución, y finalmente reflexionar sobre cómo evolucionó su pensamiento a lo largo del proceso. Esta modalidad evalúa tanto el resultado final como la trayectoria de aprendizaje.

Debemos reconocer que la relación entre humanos y máquinas inteligentes no es un juego de suma cero. Como argumenta el ajedrecista Garry Kasparov—quien experimentó tanto la derrota ante la IA como la colaboración con ella—”la combinación de inteligencia humana y artificial puede elevar nuestro pensamiento a niveles previamente inalcanzables”.

La paradoja central de nuestra era es que, mientras la IA asume cada vez más funciones cognitivas, el pensamiento crítico genuino se vuelve simultáneamente más escaso y más valioso. En este escenario transformado, la educación superior debe evolucionar desde un modelo centrado en la transmisión de respuestas hacia uno que cultive la capacidad de formular preguntas profundas y significativas.

Como señala la filósofa Martha Nussbaum, “la educación no consiste en la asimilación pasiva de datos, sino en el cultivo de la capacidad para el asombro”. Esta capacidad, el asombro intelectual que impulsa la indagación genuina, puede ser tanto amenazada como potenciada por la IA, dependiendo de cómo estructuremos nuestra relación con la tecnología. 

El reto para educadores, estudiantes e instituciones no es simplemente integrar la IA en las prácticas existentes, sino reimaginar qué significa pensar crítica y creativamente en un mundo de inteligencia híbrida.

Referencias

Eagleman, D. (2011). Incognito: The Secret Lives of the Brain. Pantheon Books.

Kasparov, G. (2017). Deep Thinking: Where Machine Intelligence Ends and Human Creativity Begins. PublicAffairs.

Nussbaum, M. C. (2010). Not for profit: Why democracy needs the humanities. Princeton University Press.

World Economic Forum. (2023). Future of Jobs Report 2023. WEF.

Cómo la inteligencia artificial está implicando el modelo del currículo del siglo 21.

Continuamos con los webinars sobre inteligencia artificial, esta vez con un tema tan importante en la educación. Los invitamos a unirse a La revolución educacional: cómo la inteligencia artificial está implicando el modelo de currículo del siglo 21, con la expositora Ana Valéria Reis, consultora educativa en formación y desarrollo de docentes y coordinadores en innovación y aprendizaje activo en Brasil.  

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Ana Valéria compartirá cuál es el nuevo modelo del currículo para las universidades, las nuevas asignaturas que serán importantes para los estudiantes y la integración de la inteligencia artificial en las competencias necesarias en todas las áreas. Asimismo, cómo incluir la presencia de la IA en los nuevos procesos evaluativos en las competencias que se manejan actualmente.

La cita es para este miércoles 26 de abril de 3:00 p.m. a 5:00 p.m. (hora Perú).    

También tendremos una mesa de debate con Mar Camacho, PhD. Profesora titular de Universitat Rovira i Virgili. Ex directora de Innovación, Investigación y Cultura Digital del Departamento de Educación de Cataluña; Juan Tello Barrera, economista, investigador, emprendedor y docente de IA en la Escuela de Postgrado de la UPC; Phd. Silvia Lavandera Ponce, Directora del Centro de Excelencia en Enseñanza y Aprendizaje en UTEC y Jorge Bossio, Director de Aprendizaje Digital e Innovación Educativa, como moderador, en la que discutiremos sobre cómo la inteligencia artificial puede influenciar en el modelo educativo del siglo 21. 

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El pasado viernes 26 de noviembre con la Ceremonia de Premiación llegó a su fin la Maratón de Innovación 28h, que forma parte de la hackatón global DigiEduHack 2021. Se dió a conocer los tres primeros puestos que reciben un premio de parte de la Universidad y principalmente el primer puesto nos representará en la segunda fase de DigiEduHack 2021. Esta fase consiste en que el jurado europeo evaluará los proyectos ganadores de las universidades participantes ubicadas en 4 continentes. El jurado elegirá 12 proyectos finalistas que pasarán a la tercera fase, la de votación pública. Le deseamos muchos éxitos a MicroU, equipo ganador de 28h, que nos representa en DigiEduHack 2021.

En paralelo se realizó el concurso Ensayo de mil palabras sobre el Futuro de la Educación que acompañó en el mismo tiempo a 28h, en la ceremonia de premiación también se realizó el reconocimiento a los ganadores, conócelos aquí. Respecto al futuro de la educación, Jorge Bossio, director de la Dirección de Aprendizaje Digital y Online comentó:

… este tema está siendo trabajado por muchas organizaciones, especialmente Naciones Unidas, que ha convocado para mayo próximo la Cumbre sobre el Futuro de la Educación Superior en el mundo alineada a las metas de desarrollo sostenible y los compromisos de la agenda 2030 que tenemos como país, como humanidad…

Los ganadores de #28hGlobal2021 son:


Conoce la propuesta de cada equipo dando clic al nombre de cada proyecto.

Primer puesto: MicroU

Rodrigo Eli Chambe Lupaca, de Ingeniería de Gestión Empresarial
Carlos Augusto Anco Gutierrez, de Diseño Profesional Gráfico
Kevin Wilver Tenorio Felices, de Ingeniería Civil
Indra Dinory Fernanda Bobadilla Panta, de Economía y Negocios Internacionales de la UPN
Shirley Vanessa Villanes Borja, mentora de Ingeniería de Sistemas

Segundo puesto: Macoli System

Lucero Jahaira Collado Huahuamullo, de Administración y Marketing
Johannys Melina Marin Rettis, de Ingenieria Industrial
Franciss Jairo Lizardo Mejía, de Contabilidad y Administración
Nicole Sofía Rojas Alegría, mentora de Comunicación y Periodismo

Tercer puesto: Cultural Ñam

Ivette Anne Del Valle Rojas, de Educación y Gestión del Aprendizaje
Sandra Jesús Alban Lucano, de Educación y Gestión del Aprendizaje
Ricardo Francisco Quevedo Grimaldo, de Ingeniería de sistemas EPE
María Pia Felipa Ibarra, mentora de Arquitectura

Tal como se aprecia en el equipo del primer puesto, participaron universidades peruanas en esta iniciativa de la UPC, este año nos acompañaron: la UPN, la Universidad Agraria, la UNMSM, la Universidad Ricardo Palma, la Universidad San Ignacio de Loyola, la Universidad Tecnológica del Perú y la UCAL.

Agradecemos al jurado que nos acompañó, el cual estuvo integrado por autoridades del sector educativo de varios países. ¡Muchas gracias!

Felicitamos a todos los estudiantes, docentes y mentores que han participado en este evento. Los invitamos a participar el próximo año.

Finalizamos el año con la 3ra edición online del Club Apptitud 2021-02, el cual estuvo conformado por más de 90 estudiantes, quienes aprendieron, crearon, diseñaron y se divirtieron en Minecraft Education. 

El Club siempre tiene un reto por resolver, y este año se trató sobre “el futuro de las evaluaciones”. Proponer soluciones sobre cómo deberían aplicarse las evaluaciones en la universidad considerando el contexto en que vivimos y a futuro, debido a la pandemia. 

El Club se realizó desde setiembre hasta noviembre y, durante 10 sesiones, los estudiantes aprendieron sobre la metodología Design thinking, con la finalidad de que puedan crear e idear su solución de manera adecuada; y sobre Minecraft Education Edition, ya que el prototipo lo hicieron en esta herramienta. 

En esta edición tuvimos 18 grupos, quienes participaron semana a semana para el proyecto final. Los proyectos fueron enviados en video y evaluados por un jurado interno para seleccionar a los 10 finalistas, los cuales fueron presentados en la Clausura del Club Apptitud (realizada el viernes 19 de noviembre) y evaluados por un jurado, quienes eligieron a los 3 grupos ganadores. 

Como jurado nos acompañaron: 

  • Fabiola Rodríguez (Corporate Account Executive Education LATAM) 
  • Ubaldo Lescano (Docente y experto en Customer Experience) 
  • Jessica Vlasica (Gerente de diseño de entornos de aprendizaje) 
  • Jorge Bossio (Director de Aprendizaje Digital y Online) 

Los ganadores del Club Apptitud 2021-02 son: 

Grupo 2 

  • Milagritos Fabiola Chiroque (Medicina) 
  • Paolo Alexander Cheves Blass (Ingeniería Industrial) 
  • Meyli Yereni Barja Huamán (Ingeniería Industrial) 
  • Augusto Jose Morales Quillama (Economía y Negocios Internacionales) 
  • Grease Melani Rosales Ortega (Ingeniería Industrial) 

Grupo 7 

  • Danny Daniel Centeno Gutiérrez (Ingeniería Mecatrónica) 
  • Jimena Milagros Pocomucha Monge (Artes Escénicas) 
  • Raúl Alfonso Camarena Arenaza (Derecho) 
  • Joselyn Lisbeth Espinoza Vilca (Ingeniería Ambiental) 
  • Angie Stephany Vásquez Goicochea (Arquitectura) 

Grupo 13 

  • Fernando Rodrigo Chimpecam Mendoza (Arquitectura) 
  • Andony Leonardo Anaya Barrios (Música) 
  • Mario Yeyses Ambrosio Trujillo (Ingeniería Civil) 
  • Ulrich Eduardo Cervantes Reaño (Arquitectura) 

Felicitaciones a los ganadores y a todos los equipos que participaron del Club Apptitud 2021-02 y les agradecemos por su ímpetu, entusiasmo y ganas por aprender más, conocer nuevas herramientas y trabajar semana a semana para el proyecto final. 

Asimismo, agradecemos a los facilitadores del Club: Jorge Ramírez, Manuel Bazalar, Michael Zhou y Sergio S. Rodríguez (equipo DADO), quienes guían a los estudiantes sesión a sesión para que logren reflejar sus ideas y las concreten en Minecraft Education. 

Mira los videos finalistas del Club Apptitud: 

Escrito por Gabriela Álvarez

 

 

“Nos dijeron cuando chicos, jueguen a estudiar” Los Prisioneros

Se ha vuelto muy popular una serie Coreana en Netflix llamada “El Juego del Calamar”. La historia es evidentemente ficticia, pero con algunas pequeñas pinceladas de realidad contemporánea, es por esa razón que la relacionamos con una actividad -desde nuestro punto de vista- muy similar y real que hemos podido observar durante la pandemia: los exámenes.juego del calamar,exámenes,evaluaciones,educación,crítica,netflix

[Spoiler Alert]

Intentaremos evitar contar partes relevantes de la historia (como quién gana o pierde, o quién sobrevive a cada juego o quién está detrás de la máscara) pero será inevitable vincular esta reflexión con escenas específicas de la serie por lo que, si no la ha visto todavía, advertimos que podríamos estarle adelantando algo.

En resumen, la serie trata de un concurso al que los participantes acuden “voluntariamente” y compiten por algo que les garantizará la libertad y el bienestar futuro para ellos y sus familias. Los juegos son sencillos: solo tienes que seguir las instrucciones para no ser eliminado

Nada más parecido a nuestro sistema educativo.

Juego #1: ¡Luz roja! No te muevas

juego del calamar,exámenes,evaluaciones,educación,crítica,netflixEn la serie, el primer juego “Luz verde, luz roja” establece que los participantes serían eliminados si realizan movimientos cuando está prohibido. En las instituciones educativas hemos implementado sistemas de vigilancia remota de los exámenes, estos sistemas observan movimientos de las personas que rinden estas pruebas y si llegan a hacer un movimiento no permitido el sistema dispara una alerta y el participante es eliminado.

Estos sistemas han sido muy criticados y hasta prohibidos en algunos lugares principalmente por consideraciones relacionadas con la privacidad y la protección de datos personales por los sistemas de reconocimiento facial utilizados. Pero al parecer a muy pocos les preocupa el estrés que podrían sentir los estudiantes al saberse vigilados ¿por qué? Pues por que siempre ha sido así: los exámenes siempre han planteado un sistema de vigilancia, el docente, convertido en celador caminaba de manera amenazante por el aula golpeando una mano con el extremo de una regla, observando cualquier movimiento … hasta que … ¡ajá! ¡te atrapé! …

El estudiante 20113456 ha sido eliminado.

Juego #2: El resultado

juego del calamar,exámenes,evaluaciones,educación,crítica,netflixUno de los juegos en la serie reta a los participantes a conseguir un resultado exacto, no se toleraba ningún error (como en el juego de la galleta de caramelo).

Tradicionalmente en la educación las evaluaciones han perseguido la misma lógica: el resultado exacto es lo único que importa.

Es cierto que la educación también ha evolucionado algo y hay docentes que realizan evaluaciones en las que no solo piden el resultado sino también el procedimiento. ¿Por qué? Porque sospechan que el estudiante ha hecho trampa. Es más, el procedimiento debe ser exactamente aquel que fue enseñado en clase pues de lo contrario sería considerado fraudulento ¡cómo se atreven a usar un procedimiento distinto! ¡eso va contra las reglas! ir contra las reglas implica consecuencias…

El estudiante 20126554 ha sido eliminado.

Juego #3: Velocidad

juego del calamar,exámenes,evaluaciones,educación,crítica,netflixEn la serie, la mayoría de los retos deben cumplirse en un tiempo determinado, si el tiempo vence y la tarea no ha sido cumplida, el jugador es eliminado.

Los exámenes han sido siempre así: una carrera contra el tiempo. Generalmente el tiempo ha sido limitado, la mayoría de los estudiantes al vencer el plazo seguían respondiendo las últimas preguntas, casi sin pensar, casi sin razonar, jugándose a la suerte hasta que escucha:

¡Dejen de escribir!

¡Entreguen sus pruebas inmediatamente o serán eliminados!

En las evaluaciones online la presión sobre el tiempo se ha radicalizado, es el sistema el que marca el tiempo: ¡ni un segundo más! Si el estudiante no llegó a entregar el examen o el trabajo en el tiempo establecido, entonces corresponde ponerle cero.

El estudiante 20023244 ha sido eliminado

Juego #4: ¡Sorpresa! El reto se complica

juego del calamar,exámenes,evaluaciones,educación,crítica,netflixLos exámenes siempren sido sorpresivos, de hecho el contenido de un examen se resguarda con mucho celo pues es un secreto que solo puede ser develado en el momento exacto en que inicia la prueba. En ese momento se conoce cuál será el reto y cuáles son las instrucciones, condiciones y reglas.

Pero los estudiantes (los jugadores) son hábiles, se adaptan, coordinan, buscan en sus habilidades la mejor manera de sobrepasar los obstáculos. En la serie uno de los participantes cuenta con la habilidad de reconocer las características de un obstáculo, ese conocimiento permitiría que todos sus compañeros pasen la prueba. En ese momento, el celador se da cuenta y cambia las condiciones para evitar que esa habilidad permita que los participances avancen.

Muchos docentes (celadores) hacen lo mismo: toman exámene sorpresa, sin previo aviso, quizás pensando que de esa forma preparan a los estudiantes para el cruel mundo que tendrán que enfrentar o en que de esta forma le restan oportunidad a los tramposos para que de preparen, coordinen y planifiquen cómo vencer el obstáculo con alguna formula innovadora.

Los docentes también reducen el tiempo de duración de los exámenes pues consideran que mientras menos tiempo tengan los estudiantes para responder un cuestionario, menos oportunidades tendrán de coordinar con sus compañeros y apoyarse mutuamente para aprobar. Hay evaluaciones en las que los estudiantes deben responder extensos cuestionarios en solo 15 minutos … ¡como si la velocidad fuera un indicador de aprendizaje!

Pero, nuevamente, esto siempre ha sido así. Las restricciones durante los exámenes son variadas: prohibidos los libros y materiales, las calculadoras, los celulares y cualquier dispositivo … ¡entreguen todas sus pertenencias! (igual que en la serie)

Y así inicia la carrera de obstáculos:

¡El examen es por filas!

¡Los cuestionarios son distintos!

¡Las preguntas están en distinto orden!

Y… ¡Lee bien las preguntas! (porque algunas están escritas intencionalmente para inducirte al error)

Y así las evaluaciones se convierten en una competencia entre celadores y prisioneros, mientras unos establecen restricciones y obstáculos;  los otros, o se las arreglan para evadirlos sin ser descubiertos o se resignan a cumplir con las cambiantes y cada vez más estrictas reglas y restricciones para sobrevivir… si es que pueden.

El estudiante 20013284 ha sido eliminado

Juego #5: El grupo

juego del calamar,exámenes,evaluaciones,educación,crítica,netflixEn la serie los participantes son obligados a conformar grupos para el siguiente juego sin saber de qué tratará, ¿cuáles serán las habilidades necesarias?, ¿cuál será la mejor forma de conformar el equipo si no conozco a las otras personas?

¿Les suena conocido?

Al inicio de cada semestre se forman grupos de trabajo entre los estudiantes para resolver un conjunto de actividades que no han sido descritas previamente, y se forman grupos entre personas que no se conocen y de las cuales dependerá si pasan o no la prueba (o el curso).

Como en la serie, lo que observamos en la realidad es que los grupos se definen por afinidad, parentesco, grupos sociales, apariencia, género, entre otros. Lo que resulta no solo siendo poco apropiado para los fines que aparentemente se persiguen (como formar a los estudiantes para el trabajo en equipos diversos) sino que se termina reforzando patrones de exclusión y discriminación.

Algo a favor de lo que ocurre en la serie es que “el más débil”, aquella persona que fue excluida o no fue elegida para ningún grupo, no es eliminada … en cambio en nuestro sistema educativo sí se le elimina.

En este sentido, el sistema educativo es incluso más perverso que el Juego del Calamar.

El estudiante 20153284 ha sido eliminado

Juego #6 Sin perdedores no hay ganadores

juego del calamar,exámenes,evaluaciones,educación,crítica,netflixProbablemente el momento más tenso en la serie ocurre cuando los participantes se dan cuenta que la cooperación para sobrevivir tiene un límite pues “sin perdedores no hay ganadores”, lo que genera un incentivo para evitar que las otras personas tengan éxito.

En el sistema educativo a eso se le llama: tercio superior.

A los estudiantes se les mide por el promedio ponderado de sus calificaciones y de ello dependen muchas cosas: desde el orden de matrícula hasta mantener o no una beca. Aquellos que pertenecen al tercio superior en el orden de promedios cuentan con beneficios o ventajas que los demás no. ¿y si de ser parte del tercio superior dependiera la supervivencia? ¿si no hay forma de poder seguir estudiando si se pierde la beca por no ser tercio superior?

Es importante notar que para que exista un tercio superior, necesariamente deben existir dos tercios inferiores… ¿qué tipo de comportamiento se motiva cuando los estudiantes llegan a darse cuenta de esto? Probablemente los mismos que en la serie.

Los estudiantes 20145647 y 20149876 han sido eliminados

El premio… ¿por qué estamos haciendo todo mal?

Así como el ganador en la serie se da cuenta de que haber ganado , que haber llegado a la meta no satisface lo que buscaba en la vida, probablemente los estudiantes que logren pasar todos las evaluaciones y graduarse, sentirán orgullo por haber logrado “vencer todos los obstáculos” en lugar de estar orgullosos por todo lo aprendido.

¿Será que, en lugar de estar formando personas que lideren cambios y transformaciones en nuestra sociedad, estamos fomando gladiadores, personas capaces de vencer obstáculos a toda costa, capaces de aprovechar los vacíos del sistema para obtener ventaja? ¿Acaso estamos formando personas entrenadas para enfocarse en el resultado y el beneficio individual sin importar a quién o quiénes se deja atrás?.

Por ello es urgente repensar el sentido formativo de las evaluaciones para que dejen de ser un momento en el que el estudiante es puesto a prueba por el docente, y pasen a ser el momento en el que el estudiante comprueba que ha avanzado. Un momento ansiado por el estudiante como aquel de la confirmación de sus logros, de sus aprendizajes, es decir,  un momento de orgullo y satisfacción tanto del estudiante como del docente, en lugar de un momento de enfrentamiento entre ambos en el que el defensor (el docente) se vale de su poder y control del territorio para evitar que el atacante (el estudiante) avance y logre su objetivo.

Sí, igual que en el último juego: el Juego del Calamar.

Un juego que debemos dejar de jugar.

“Sería una tontería no aprovechar la pandemia global para pasar la página sobre décadas de desastres docimológicos (…) No más preguntas sobre salas de examen bunkerizadas en las cuales las reglas de conducta son casi tan estrictas como en el ambiente de la prisión; no más protocolos de vigilancia que hace sospechosos a todos los estudiantes y que nunca impidieron ningún engaño; no más métodos que finalmente evalúan mucho más la capacidad de resistir el estrés que el conocimiento de una materia por parte de los estudiantes.” (Horemans; Schmidt, 2020 citado por Pardo y Cobo en Expandir la Universidad más allá de la enseñanza remota de emergencia)

La crisis provocada por la enfermedad del COVID-19 ha generado nuevos retos para la educación entre ellos, principalmente, el reto de las evaluaciones… ¿es la oportunidad que estábamos esperando para transformarlas?

Ahora son más las personas que están a favor de un cambio en la forma de realizar las pruebas tradicionales, para poder reemplazarlas con sistemas de evaluación en línea que garanticen el desarrollo óptimo y fidedigno del estudiante.

Paso a paso esta idea ha tomado más importancia y relevancia en el entorno académico y más aún como una alternativa potente que ya existía antes de la pandemia mundial que estamos viviendo. Además, estamos experimentando diferentes plataformas online para las sesiones de clases, con el objetivo de alcanzar los logros de aprendizaje de manera didáctica y amena.

De está manera, se podrá hacer más personal el aprendizaje como el uso de la Inteligencia Artificial en las evaluaciones que ya se está usando el reconocimiento fácil para certificar y verificar la identidad del estudiante.

A todo esto nos hacemos la siguiente pregunta:

¿Cómo serán las evaluaciones del futuro?

Este viernes 7 de agosto a las 4:00 p.m Jorge Bossio, Director de Aprendizaje Digital y Online nos hablará sobre “Las evaluaciones del fururo”.

¡No te lo pierdas!

#EnVivo

 

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