La sesión de la Comunidad IA del 29 de mayo abordó uno de los debates más urgentes en la educación actual: cómo repensar la evaluación en un contexto donde la inteligencia artificial ya forma parte de los procesos de aprendizaje. El expositor invitado fue Jesús Vivanco, quien presentó el tema “Externalización cognitiva y evaluación: hacia un nuevo paradigma educativo en la era de la IA”, a partir de investigaciones recientes sobre el uso de estas herramientas en entornos educativos y profesionales.  

Vivanco explicó que la externalización cognitiva ocurre cuando las personas utilizan herramientas externas para apoyar funciones mentales como recordar, calcular, escribir o razonar. Así como la calculadora modificó la forma de resolver operaciones matemáticas y la escritura permitió ampliar la memoria, la inteligencia artificial generativa está interviniendo ahora en procesos más complejos, como la síntesis de información, la producción de textos y la toma de decisiones. 

El expositor sostuvo que el problema educativo no está en la existencia de la herramienta, sino en que muchos sistemas de evaluación fueron diseñados para contextos donde no se consideraba la colaboración con tecnologías avanzadas. En ese sentido, las evaluaciones tradicionales, centradas en la memoria, la repetición o la respuesta final, enfrentan dificultades para distinguir entre aprendizaje auténtico y dependencia tecnológica. 

Durante la sesión también se discutió la necesidad de evaluar el proceso y no solo el resultado. Esto implica observar la calidad del razonamiento, la justificación de las decisiones, la capacidad crítica frente a lo generado por la IA y las evidencias de iteración durante el trabajo. En lugar de prohibir el uso de estas herramientas, se planteó la importancia de integrarlas en experiencias educativas más complejas, donde el estudiante tenga que contrastar, argumentar y explicar sus elecciones. 

El diálogo con los participantes permitió ampliar la reflexión hacia temas como la citación del uso de IA, la alfabetización cognitiva digital, el rediseño de foros académicos y la creación de tareas con mayor demanda intelectual. Se compartieron experiencias docentes en las que la IA no se usa solo para responder preguntas, sino también para buscar información, producir evidencias, elaborar videos, verificar fuentes y desarrollar propuestas aplicadas. 

La sesión concluyó con una idea central: enseñar en la era de la inteligencia artificial no consiste en evitar la tecnología, sino en diseñar condiciones para que pensar con tecnología también signifique aprender a pensar mejor. Este enfoque demanda nuevas rúbricas, criterios de evaluación más transparentes y una cultura académica que promueva el uso reflexivo, ético y crítico de la IA en la educación. 

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En la sesión del 17 de abril de la Comunidad IA, César Velázquez presentó una experiencia pedagógica desarrollada en el curso Decision Making by Data Driven Design, en la que exploró el uso de agentes virtuales como apoyo en procesos de investigación aplicados al diseño industrial. La propuesta partió de una pregunta concreta: hasta qué punto un sistema de inteligencia artificial puede complementar la comprensión de una comunidad usuaria sin sustituir el trabajo de campo ni el juicio académico de los estudiantes. 

La experiencia se construyó a partir de una metodología exploratoria que combinó técnicas tradicionales —como entrevistas y encuestas— con la creación de un agente virtual caracterizado según el perfil del usuario investigado. Para ello, se utilizó Google AI Studio con Gemini Flash, en una versión accesible para el trabajo en aula y sin requerimientos de programación. El propósito no fue entrenar modelos complejos, sino construir una representación digital suficientemente detallada como para contrastar las respuestas del usuario real con las del usuario simulado. 

Uno de los hallazgos más relevantes de la sesión fue la similitud que, en varios casos, existió entre la información obtenida mediante interacción humana y la generada por el agente virtual. Este resultado permitió discutir el potencial de la IA para ampliar o acelerar ciertas fases de la investigación, sobre todo en contextos donde el tiempo académico es limitado o el acceso a determinadas comunidades resulta difícil. La experiencia involucró a 28 estudiantes organizados en siete grupos, que trabajaron con comunidades específicas y cercanas al contexto local. 

Sin embargo, la presentación insistió en que el valor pedagógico de la experiencia no radica solo en la eficiencia de la herramienta, sino en su capacidad para hacer visibles los límites de los datos. César Velázquez subrayó que los agentes también produjeron respuestas sesgadas o alejadas de la realidad, lo que permitió discutir con los estudiantes temas como alucinaciones, calidad de fuentes, sobrecaracterización de perfiles y pérdida de matices emocionales o conductuales. En ese sentido, la IA no fue presentada como una instancia que resuelve, sino como un recurso que abre nuevas preguntas sobre cómo se produce, interpreta y valida la información. 

La sesión puso especial énfasis en la validación humana como principio irrenunciable. Aunque los agentes virtuales pueden ofrecer una línea de base útil para la exploración de datos y la generación de insights, las decisiones de diseño continúan dependiendo de la interpretación crítica de los estudiantes y docentes. Esta idea atraviesa la propuesta presentada: la inteligencia artificial puede ampliar capacidades, pero no reemplaza la responsabilidad humana en la comprensión del contexto, la lectura de sesgos y la toma de decisiones. 

Durante el diálogo posterior, los participantes plantearon posibilidades de ampliación de la experiencia hacia metodologías de investigación más estructuradas y hacia el uso de otras herramientas como ClaudePerplexity o Copilot. La conversación dejó abierta una línea de trabajo relevante para la educación superior: integrar la IA en los cursos no como un atajo, sino como una oportunidad para enseñar a experimentar, contrastar, equivocarse y volver a evaluar. Desde esa perspectiva, la sesión ofreció una reflexión pertinente sobre el lugar que pueden ocupar los agentes virtuales en procesos formativos que buscan articular innovación, pensamiento crítico y criterio profesional. 

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Durante este año, el curso “Fundamentos de Inteligencia Artificial Generativa en la Educación” volvió a abrir sus puertas con gran acogida. En total, se desarrollaron tres grupos, cada uno con más de 100 docentes inscritos provenientes de diversas carreras y niveles de experiencia en el uso de la inteligencia artificial. Esta variedad de perfiles reafirma el carácter inclusivo del curso, diseñado para acompañar a cualquier docente, sin importar su nivel de conocimiento previo, en la incorporación responsable y efectiva de herramientas de IA en la enseñanza.

El programa, ofrecido de manera virtual y síncrona, constó de cuatro sesiones de dos horas cada una. A lo largo de estas jornadas, los participantes exploraron los conceptos esenciales de la inteligencia artificial generativa y sus aplicaciones educativas.

El curso se estructuró en cuatro módulos temáticos:

  1. Introducción a la inteligencia artificial generativa
  2. Exploración y mejora de la interacción con modelos de lenguaje
  3. Integración de la IA generativa en el proceso de enseñanza y aprendizaje
  4. Herramientas de IA generativa complementarias

Cada edición del curso se actualiza antes de su inicio, con el fin de incorporar los avances más recientes en herramientas y prácticas de IA, lo que le otorga un valor añadido al mantener sus contenidos alineados con el ritmo acelerado de esta tecnología.

La metodología combinó sesiones síncronas con trabajo autónomo, promoviendo el análisis, la reflexión y la aplicación práctica. Al finalizar, los participantes desarrollaron un proyecto aplicativo, donde propusieron una forma pedagógica de integrar la IA generativa en sus cursos o sesiones.

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Tras la culminación del curso, el equipo de Innovación Educativa se comunicó con los docentes que aprobaron el programa para acompañarlos en la implementación de sus propuestas. Este proceso incluyó reuniones personalizadas para profundizar en las ideas presentadas, ajustar los enfoques pedagógicos y apoyar su puesta en práctica.

Actualmente, el equipo trabaja en la documentación de estas experiencias para compartirlas con la comunidad académica a través del Catálogo de Experiencias de Aprendizaje, donde se presentarán las iniciativas y los resultados obtenidos por los docentes con sus estudiantes.

De acuerdo con los resultados de la encuesta de satisfacción aplicada al finalizar cada grupo, el 77.42% de los participantes manifestó estar muy satisfecho y el 22.58% satisfecho con la experiencia. En cuanto a la valoración del contenido del curso, el 64.52% lo calificó como muy bueno y el 35.48% como bueno, destacando la pertinencia y actualidad de los temas abordados. Además, el 71% indicó que es muy probable que recomiende el curso y el 29% que probablemente lo haría, lo que evidencia el alto nivel de valoración y el impacto positivo que esta formación mantiene entre los docentes de la universidad.

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El curso “Fundamentos de IA Generativa en la Educación” se ha consolidado como un espacio de formación, exploración y acompañamiento docente que promueve el uso responsable y pedagógico de la inteligencia artificial en la enseñanza. Su impacto trasciende la capacitación técnica: representa un paso importante en la alfabetización digital de la comunidad académica, preparando a los docentes para incorporar nuevas herramientas de manera crítica y con sentido educativo.

El proceso de acompañamiento posterior —en el que los docentes reciben apoyo para implementar sus propuestas en el aula— refuerza el compromiso institucional con una transformación educativa sostenible, centrada en la experimentación, la colaboración y la mejora continua.

De esta manera, la experiencia se convierte no solo en un curso, sino en un espacio de formación y experimentación pedagógica, que impulsa el uso responsable de la inteligencia artificial en la enseñanza y promueve el aprendizaje continuo en una comunidad docente cada vez más innovadora.