Cada 10 de noviembre, el mundo conmemora el Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo, proclamado por la UNESCO para resaltar el papel esencial de la ciencia en la promoción del bienestar social, el respeto por los derechos humanos y el desarrollo sostenible. Este día nos recuerda que la ciencia no es solo un conjunto de conocimientos, sino una fuerza colectiva para fomentar la cooperación internacional y promover la paz, tal como subraya la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en su Agenda 2030. Su impacto se vincula directamente con el ODS 16, que busca construir sociedades pacíficas, inclusivas y con instituciones sólidas basadas en el conocimiento y la equidad.

En el ámbito educativo, la celebración invita a repensar la enseñanza de la ciencia como una herramienta para formar ciudadanos críticos, éticos y comprometidos con el bien común. Organismos como la OCDE destacan que fortalecer la alfabetización científica desde edades tempranas es clave para que los estudiantes comprendan fenómenos complejos —desde la inteligencia artificial hasta el cambio climático— y participen activamente en la construcción de soluciones sostenibles. Este enfoque se alinea con el ODS 4, que promueve una educación de calidad, inclusiva y equitativa para todas las personas, preparando a las nuevas generaciones para afrontar los desafíos globales.

Las universidades del mundo, desde el MIT hasta la Universidad de Cambridge, impulsan proyectos de investigación y programas interdisciplinarios que vinculan la ciencia con la innovación social. En América Latina, instituciones como la Universidad de São Paulo o la UPC también promueven el aprendizaje basado en retos, el pensamiento científico y la aplicación del conocimiento en beneficio de la comunidad. Estas acciones contribuyen al ODS 9, orientado a fortalecer la investigación, la infraestructura sostenible y la innovación como pilares del desarrollo.

En este día, recordemos que la ciencia no solo habita en los laboratorios, sino en cada aula, en cada mente inquieta y en cada esfuerzo por entender y transformar nuestro entorno. Como comunidad educativa, asumamos el compromiso de seguir aprendiendo, investigando y compartiendo el conocimiento con propósito.

La ciencia cobra sentido cuando sus descubrimientos se traducen en soluciones que mejoran vidas. Promover iniciativas de innovación, investigación y sostenibilidad nos permite formar profesionales comprometidos con el bien común y con un futuro más saludable y equitativo.
Desde la Facultad de Ciencias de la Salud, creemos que educar con propósito es también promover el ODS 4: Educación de Calidad. Cada vez que formamos a un estudiante capaz de cuidar con empatía, pensamiento crítico y responsabilidad, contribuimos al bienestar y la paz de nuestras comunidades.

Dra. Angela Requena, Coordinadora de Relaciones Internacionales, Facultad de Ciencias de la Salud, UPC

Invitamos a docentes y estudiantes a participar activamente en iniciativas de innovación, investigación y sostenibilidad que promuevan la ciencia al servicio de la sociedad. Cada idea, cada proyecto y cada descubrimiento pueden ser una oportunidad para construir un futuro más justo, pacífico y sostenible.

Texto trabajado con el apoyo de Chat GPT.

El 21 de octubre se celebra el Día Mundial del Ahorro de Energía, una fecha que invita a reflexionar sobre el uso responsable de los recursos energéticos. Es un llamado global para que ciudadanos, empresas e instituciones comprendan que la energía es limitada y que cada acción de consumo tiene impacto ecológico y económico. Celebrar esta fecha implica poner en agenda el consumo responsable, promover tecnologías limpias y difundir prácticas que reduzcan el desperdicio. A nivel global, la eficiencia energética es una de las estrategias más efectivas para mitigar el cambio climático y reducir costos en hogares e industrias.

Para que estas ideas se materialicen, es esencial el compromiso de las autoridades en todos los niveles. Los gobiernos deben establecer políticas, regulaciones y programas que incentiven el ahorro de energía, como estándares mínimos para edificaciones, etiquetado de eficiencia energética y promoción de auditorías energéticas. También deben liderar con el ejemplo, aplicando medidas de eficiencia en edificios públicos, alumbrado y transporte. Solo con un marco normativo sólido y seguimiento constante las buenas intenciones se traducirán en resultados concretos.

En el Perú ya se vislumbran cambios en esta dirección, aunque aún quedan pasos por dar. Por ejemplo, el Ministerio de Energía y Minas ha promovido iniciativas de transición energética y eficiencia energética, y el país tiene compromisos en materia de reducción de emisiones en su Contribución Nacional Determinada. ENGIE -+2Publicaciones del BID+2 También hay esfuerzos hacia la modernización de redes eléctricas inteligentes (smart grids) que faciliten una gestión más eficiente del consumo. ENGIE – Sin embargo, es necesario avanzar con mayor rapidez en normativas que obliguen a mejorar la eficiencia en edificaciones nuevas o remodeladas, regular el consumo en el sector industrial, incentivar renovables en zonas alejadas, fortalecer auditorías energéticas y crear mecanismos de financiamiento que faciliten la inversión en mejoras energéticas por parte del sector privado o las municipalidades.

En este contexto, el ámbito educativo juega un papel estratégico. Las universidades y escuelas pueden integrarse activamente en la construcción de una cultura de ahorro energético mediante proyectos de investigación, campañas de concientización, implementación de prácticas eficientes en sus propios campus y formación interdisciplinar. Por ejemplo, pueden incluir asignaturas o módulos sobre eficiencia energética, gestionar auditorías energéticas en laboratorios y edificios universitarios, y promover concursos internos para optimizar consumos. Esta intervención educativa fortalece que los futuros profesionales —ingenieros, arquitectos, gestores públicos, etc.— tengan una mentalidad orientada hacia la sostenibilidad desde su formación.

En línea con este compromiso, la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC) viene implementando diversas acciones orientadas a la eficiencia energética. Desde el año 2024, la institución realiza un mantenimiento integral de sus instalaciones con el objetivo de optimizar el consumo energético, reemplazando equipos de alto consumo —como chillers y sistemas de aire acondicionado— por tecnología de mayor rendimiento. Además, la universidad cuenta con más del 80% de sus luminarias con tecnología LED y viene implementando sensores de movimiento en puntos críticos de sus campus. A estas acciones se les suma su nuevo Plan de Descarbonización al 2050, que contempla la ejecución futura de auditorías energéticas, mejoras de rendimiento e incorporación progresiva de fuentes de energía renovable. – Luis Roca Infante

Para cerrar, la innovación es un motor indispensable para acelerar el cambio en eficiencia energética. Soluciones tecnológicas (IA, sensores inteligentes, redes eléctricas inteligentes, sistemas de monitoreo en tiempo real) pueden transformar el modo en que consumimos energía.

Texto revisado y editado con apoyo de ChatGPT.

Cada 4 de julio se celebra el Día Mundial del eBook, un formato que ha transformado profundamente la manera en que accedemos al conocimiento. Desde su aparición, los libros electrónicos han facilitado la democratización de la lectura y el aprendizaje, eliminando barreras físicas y económicas. En un mundo interconectado, su valor reside no solo en la portabilidad o el ahorro de papel, sino en su capacidad para hacer que el saber esté al alcance de más personas, en cualquier lugar y en cualquier momento.

En el ámbito educativo, los eBooks han permitido diversificar las metodologías de enseñanza, integrando recursos interactivos, enlaces a contenido ampliado, y accesibilidad para personas con discapacidad visual o dificultades de lectura. Su flexibilidad fomenta un aprendizaje más autónomo y personalizado, alineado con los modelos pedagógicos centrados en el estudiante. Además, su uso contribuye a reducir costos para las instituciones y estudiantes, favoreciendo la equidad en el acceso a materiales académicos actualizados.

La incorporación de eBooks y bibliotecas virtuales ha transformado el acceso al conocimiento en el ámbito educativo. Antes, el aprendizaje dependía en gran medida de libros físicos y presencia en espacios concretos; hoy, el contenido está disponible de forma inmediata, remota y en múltiples formatos. Esta transición ha favorecido el autoaprendizaje, la educación a distancia y la personalización de contenidos según las necesidades del estudiante. También ha permitido que instituciones educativas amplíen sus recursos sin las limitaciones del espacio físico y ha fomentado una cultura de acceso abierto al conocimiento. – Gabriela Alvarez

Celebrar este día es también una oportunidad para reflexionar sobre el rol de las tecnologías en la educación. Promover el uso de libros electrónicos no solo es una decisión práctica, sino también una apuesta por una educación más inclusiva, sostenible y adaptada a los tiempos digitales. Las bibliotecas virtuales, las plataformas educativas y los recursos de código abierto nos recuerdan que el futuro del aprendizaje está en constante evolución, y los eBooks son una pieza clave en ese camino.


En línea con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 (Educación de calidad), los eBooks apoyan la creación de entornos de aprendizaje más inclusivos y equitativos. Al ofrecer contenidos accesibles y actualizables, permiten a millones de estudiantes, especialmente en contextos vulnerables, acceder a recursos educativos esenciales. De esta forma, contribuyen a reducir la brecha educativa y garantizan oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos.

A pesar de los avances tecnológicos, persisten barreras estructurales que dificultan el acceso equitativo a los eBooks. Los principales desafíos incluyen:

  • Falta de conectividad a internet en zonas rurales o de bajos recursos.
  • Limitado acceso a dispositivos electrónicos.
  • Baja alfabetización digital, tanto en estudiantes como en docentes, que dificulta el uso autónomo de recursos virtuales.

Superar estos desafíos implica implementar políticas públicas que aseguren infraestructura tecnológica, inversión en formación digital y alianzas con iniciativas de acceso abierto. – Gabriela Alvarez

Además, su incorporación en programas educativos fortalece las estrategias de enseñanza digital, favorece la continuidad pedagógica en situaciones de emergencia y expande las oportunidades de aprendizaje autónomo más allá del aula. Así, los libros electrónicos no solo enriquecen la experiencia educativa, sino que se convierten en herramientas clave para alcanzar una educación de calidad, inclusiva y resiliente, como plantea la Agenda 2030.

Un llamado global por un planeta libre de plásticos

Cada 5 de junio, el mundo conmemora el Día Mundial del Medio Ambiente, una iniciativa de las Naciones Unidas que busca movilizar a la ciudadanía en torno a los desafíos ecológicos más urgentes. En 2025, el lema elegido es Sin contaminación por plásticos, una consigna clara frente a una de las crisis más visibles de nuestra era: la acumulación de plásticos que contamina océanos, daña ecosistemas y amenaza la salud de millones de personas. La reflexión y la acción conjunta son más necesarias que nunca.

El ODS 12 y el compromiso con el consumo responsable

Esta problemática está íntimamente ligada al Objetivo de Desarrollo Sostenible 12: Producción y Consumo Responsables, el cual nos invita a cambiar nuestros hábitos de consumo y exigir sistemas más sostenibles. Reducir el uso de plásticos de un solo uso, fortalecer la infraestructura de reciclaje y fomentar una cultura de reutilización son pasos imprescindibles. Desde nuestras aulas, como formadores de conciencia, podemos sembrar una nueva forma de entender nuestro rol frente al medio ambiente.

La educación como motor de transformación

Docentes y comunidades educativas tienen un papel esencial en este cambio. Incorporar contenidos ambientales en el currículo, liderar proyectos de reciclaje, organizar ferias sostenibles o promover la eliminación de plásticos en las instituciones son acciones concretas con alto valor formativo. La sostenibilidad no es solo una tendencia, es un compromiso transversal que debe acompañar la enseñanza en todos los niveles. Educar para cuidar el planeta es educar para el futuro.

Los efectos del cambio climático a nivel global, la contaminación ambiental, la gestión inadecuada de los recursos generan grandes retos para las empresas y organizaciones, creando desafíos y oportunidades constantes de mejora.  Si bien es cierto, en los últimos años, el cuidado ambiental y la gestión sostenible de los recursos ha cobrado importancia, tanto para el mundo empresarial como organizacional, es importante entender que  este  cambio tiene su origen en la educación, ya que es clave formar profesionales con conciencia ambiental y social, líderes y competentes en el uso de ciencia y tecnología de avanzada, que contribuyan a la creación y difusión de conocimientos para el desarrollo y el bienestar de la sociedad.
Mercedes Gomez Lazarte, directora de la carrera de Ingeniería Ambiental de la UPC

Perú y América Latina frente al reto del plástico

La situación en nuestra región es crítica. En el Perú, se calcula que solo Lima y Callao generan cerca de 900 toneladas diarias de residuos plásticos, con tasas de reciclaje aún bajas. A nivel latinoamericano, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) advierte que gran parte de estos residuos terminan en basureros informales o contaminando cuerpos de agua. Frente a esta realidad, iniciativas como campañas escolares, alianzas con recicladores urbanos o talleres para reducir el uso de plásticos son herramientas educativas poderosas que pueden incidir en la transformación del entorno inmediato.

¿Qué puedes hacer desde hoy?

  • Elimina los plásticos de un solo uso en tus espacios educativos.
  • Organiza campañas de concienciación con tus estudiantes.
  • Fomenta el uso de materiales reutilizables y locales.
  • Participa en iniciativas ambientales de tu comunidad.
  • Comparte buenas prácticas y genera redes de docentes comprometidos con la sostenibilidad.

Educar es también cuidar el planeta. Hagámoslo juntos.

Texto trabajado con el apoyo de ChatGPT y Mercedes Gomez Lazarte.

El 28 de mayo conmemoramos el Día Mundial del Hambre, una fecha que nos invita a reflexionar sobre una de las crisis más urgentes de nuestro tiempo. Este año, el lema “Sembrando resiliencia” destaca la necesidad de fortalecer nuestras comunidades frente a los desafíos del cambio climático, los conflictos armados y las crisis económicas, factores que han incrementado la inseguridad alimentaria a nivel global. Según el informe de la Red Global contra las Crisis Alimentarias, en 2024, 295,3 millones de personas sufrieron inseguridad alimentaria aguda, y dos millones enfrentaron una situación “catastrófica”, especialmente en Gaza y Sudán.

En este contexto, el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 2: Hambre Cero, cobra una relevancia aún mayor. Este objetivo busca poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y promover la agricultura sostenible. Para alcanzar estas metas, es esencial adoptar prácticas agrícolas resilientes al clima, como el uso de cultivos resistentes a la sequía y la mejora de la gestión del suelo, que pueden aumentar los rendimientos hasta en un 30% incluso en las regiones más vulnerables.

Como docentes e innovadores en educación, tenemos la responsabilidad de integrar estos desafíos en nuestras aulas. Podemos fomentar proyectos que promuevan la conciencia sobre la seguridad alimentaria, como huertos escolares, campañas de reducción del desperdicio de alimentos y estudios de casos sobre sistemas alimentarios sostenibles. Además, es crucial empoderar a las mujeres en el ámbito agrícola, ya que producen hasta el 80% de los alimentos en muchos países en desarrollo, pero enfrentan desigualdades significativas en el acceso a recursos y formación.

Cada ciudadano puede contribuir a la erradicación del hambre mediante acciones cotidianas: apoyar la agricultura local, reducir el desperdicio de alimentos, adoptar dietas sostenibles y participar en campañas de concienciación. Al educar y actuar, sembramos resiliencia en nuestras comunidades, avanzando hacia un futuro donde el hambre sea una realidad del pasado.

Asegurar un sistema alimentario sostenible es una tarea que nos involucra a todos. Desde la universidad, asumimos el compromiso de formar profesionales capaces de entender los desafíos sociales y ambientales vinculados al hambre y la alimentación. No se trata solo de generar conocimiento, sino de aplicarlo con responsabilidad, con soluciones concretas que respondan a las necesidades reales de las personas y las comunidades
Marizoila Fontana, Directora de Sostenibilidad y Responsabilidad Social de la UPC

En el Perú, diversas iniciativas buscan combatir el hambre y reducir el desperdicio de alimentos. El Banco de Alimentos Perú (BAP), fundado en 2014, ha rescatado más de 60 millones de kilos de alimentos aptos para el consumo, beneficiando a más de un millón de personas a través de comedores populares, ollas comunes, albergues y otras comunidades vulnerables. Además, aplicaciones como Cirkula permiten a los usuarios adquirir alimentos de restaurantes y tiendas con descuentos superiores al 40%, ayudando a reducir el desperdicio alimentario. Asimismo, supermercados como Wong y Metro ofrecen productos a precios reducidos al final del día para evitar su desperdicio. Estas acciones, alineadas con los ODS, especialmente el número 2: Hambre Cero, demuestran cómo la colaboración entre organizaciones, empresas y ciudadanos puede construir un sistema alimentario más justo y sostenible.

Texto trabajado con el apoyo de ChatGPT y Marizoila Fontana.

Cada 30 de marzo, el mundo conmemora el Día Internacional de Cero Desechos, una iniciativa de la ONU que busca promover prácticas sostenibles para reducir la generación de residuos y fomentar la economía circular. En un contexto donde el consumo excesivo y la mala gestión de desechos impactan gravemente nuestro planeta, esta fecha nos invita a reflexionar sobre cómo cada acción individual puede marcar la diferencia.

Este compromiso está directamente relacionado con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 12 (Producción y Consumo Responsables), que nos reta a replantear nuestros hábitos para minimizar el desperdicio y optimizar el uso de recursos. Desde rechazar plásticos de un solo uso hasta practicar el compostaje o reparar en lugar de desechar, cada pequeño cambio suma para construir un futuro más sostenible.

Las universidades, como centros de innovación y aprendizaje, tienen un papel clave en este movimiento. Pueden promover políticas de reducción de residuos, fomentar el uso de materiales reutilizables en sus campus, integrar la educación ambiental en sus programas académicos y desarrollar proyectos de investigación que generen soluciones para la gestión eficiente de residuos. Además, pueden inspirar a sus estudiantes a convertirse en agentes de cambio dentro de sus comunidades.

Adoptar un estilo de vida de cero desechos no solo ayuda al medio ambiente, sino que también genera beneficios económicos y sociales. La reutilización y el reciclaje impulsan nuevas oportunidades de empleo y modelos de negocio sostenibles. Además, contribuyen a la reducción de emisiones de carbono, ayudando en la lucha contra el cambio climático. Al respecto, en la UPC, Carlos Rojas Terán comenta:

“Como docente de Ingeniería Industrial, valoro esta fecha, porque nos recuerda el impacto que nuestras decisiones tienen en el entorno. Los ingenieros industriales tenemos la responsabilidad de diseñar procesos más eficientes, sostenibles y circulares, que minimicen el desperdicio desde su origen. A través de la mejora continua, la innovación y el pensamiento sistémico, contribuimos a construir una sociedad más consciente y comprometida con el uso responsable de los recursos.”

Cada acción cuenta. En este Día Internacional de Cero Desechos, reflexionemos sobre nuestro impacto y tomemos medidas concretas para vivir de manera más responsable. ¿Qué cambio implementarás hoy para contribuir a un mundo con menos residuos?

Texto trabajado con el apoyo de ChatGPT y Carlos Rojas Terán

Cada 22 de marzo, el mundo celebra el Día Mundial del Agua, una iniciativa de las Naciones Unidas para destacar la importancia del agua dulce y promover su gestión sostenible. Este año, bajo el lema “Conservación de los glaciares”, se enfatiza la necesidad urgente de proteger estos reservorios naturales de agua dulce que están desapareciendo a un ritmo alarmante debido al cambio climático, estos son esenciales para el equilibrio climático y el suministro de agua dulce, entre otros beneficios.

Los glaciares, que almacenan aproximadamente el 70% del agua dulce del planeta, son fundamentales para el suministro de agua potable, la agricultura y la producción de energía limpia. Su acelerado derretimiento no solo amenaza la disponibilidad de agua, sino que también provoca desastres naturales como inundaciones y deslizamientos de tierra, afectando a miles de millones de personas en todo el mundo.

La educación desempeña un papel crucial en la concienciación y acción frente a esta problemática. Incorporar en los programas educativos contenidos sobre la importancia de los glaciares y el impacto de su pérdida puede motivar a las nuevas generaciones a adoptar prácticas más sostenibles. Herramientas innovadoras como simulaciones interactivas y proyectos comunitarios de monitoreo ambiental pueden enriquecer este aprendizaje.

El agua es esencial para los organismos vivos, para regular las condiciones climáticas y es un eje transversal para todos los ecosistemas. Asimismo, es necesaria para la producción de alimentos y la generación de energía.
Es un recurso escaso y del que todos hacemos uso, por ello, es importante crear conciencia y en cada una de nuestras actividades y acciones promover su uso racional y una gestión sostenible en cada una de las industrias.
Mercedes Gómez Lazarte, directora de la carrera de Ingeniería Ambiental en la UPC

Además, fomentar la investigación y el desarrollo de tecnologías para mitigar el deshielo y gestionar eficientemente los recursos hídricos es esencial. Al integrar estos enfoques en la educación, no solo se contribuye al Objetivo de Desarrollo Sostenible 6 (Agua limpia y saneamiento), sino también al ODS 13 (Acción por el clima), promoviendo una ciudadanía informada y comprometida con la conservación de nuestros glaciares y la sostenibilidad del planeta.

Fuentes:
Naciones Unidas
Banco Mundial
Statista
ODS ONU

Texto trabajado con el apoyo de ChatGPT y Mercedes Gómez Lazarte

El Día Mundial de la Justicia Social, se celebra este 20 de febrero, es una iniciativa de las Naciones Unidas que busca promover sociedades más equitativas y respetuosas de los derechos humanos. Esta fecha resalta la importancia de garantizar el acceso a oportunidades en ámbitos como el trabajo, la educación y la tecnología, con el fin de reducir desigualdades y fomentar el desarrollo sostenible. En un mundo marcado por la transformación digital y la globalización, la justicia social cobra especial relevancia para construir un futuro en el que todos puedan contribuir y beneficiarse del progreso.

En el contexto de la educación superior, la justicia social implica la promoción de entornos inclusivos, donde la diversidad sea valorada y potenciada. Universidades de todo el mundo implementan estrategias para garantizar que sus comunidades académicas sean espacios de equidad, fomentando el respeto a las distintas realidades culturales, sociales y de género. Asimismo, el uso de herramientas digitales y metodologías innovadoras permite personalizar la experiencia educativa, brindando a cada estudiante la posibilidad de desarrollar su máximo potencial.

Más allá del aula, la educación superior debe comprometerse con la formación de ciudadanos críticos, éticos y responsables. Incluir en los planes de estudio temas como derechos humanos, sostenibilidad y ciudadanía digital fortalece la conciencia social de los futuros profesionales. Además, el impulso de proyectos de impacto social y la colaboración con diversas organizaciones permiten que el conocimiento académico se transforme en soluciones reales para los desafíos globales.

Nuestros gobernantes tienen un gran desafío en cuanto a la promoción de una justicia social en el contexto de la educación; ya que hoy en día, se materializan grandes diferencias. La tarea debe iniciar con eliminar barreras y crear políticas para garantizar el desarrollo de la persona y por ende de la sociedad, que tienen su pilar en una educación de calidad para todos, con el respeto a la interculturalidad, entre otros aspectos.
Beatriz Miranda De La Lama, Directora de la carrera de Derecho de la UPC

En este Día Mundial de la Justicia Social, recordemos que la educación es un pilar fundamental para el desarrollo de sociedades más justas y sostenibles. Desde las universidades, el compromiso con la equidad y la innovación educativa puede generar un impacto significativo, preparando a las próximas generaciones para liderar con valores y contribuir al bienestar global.

Conoce el Informe de la Promoción de la Justicia Social de la OIT.

Texto trabajado con el apoyo de ChatGPT y la colaboración de Beatriz Miranda De La Lama

El 26 de enero se celebra el Día Internacional de la Energía Limpia, una fecha establecida por las Naciones Unidas para reconocer la importancia de la transición hacia fuentes de energía sostenibles y accesibles para todos. En el contexto universitario, este día representa una oportunidad clave para reflexionar sobre el papel que tienen las instituciones educativas en la promoción de la energía limpia y la sostenibilidad ambiental. Las universidades, como centros de formación e innovación, están llamadas a liderar iniciativas que fomenten la investigación, el desarrollo de tecnologías limpias y la concienciación sobre el impacto ambiental de nuestras acciones cotidianas.

Los retos que enfrentan las universidades en este ámbito son diversos y van desde la necesidad de actualizar sus planes de estudio para incluir contenidos sobre energías renovables, eficiencia energética y sostenibilidad, hasta la implementación de infraestructuras más ecológicas en sus campus. Además, es fundamental que las instituciones promuevan una cultura de sostenibilidad entre sus comunidades, incentivando prácticas responsables en el uso de los recursos y explorando soluciones innovadoras para reducir su huella de carbono.

Los docentes desempeñan un papel crucial en este proceso, ya que son agentes de cambio que pueden inspirar a sus estudiantes a interesarse por la energía limpia a través de proyectos de investigación aplicada, actividades prácticas y espacios de debate sobre las tendencias y desafíos del sector energético. Asimismo, pueden incorporar en sus clases casos de éxito y colaboraciones con empresas y organizaciones que trabajan en la transición energética, ofreciendo así una visión más integral y motivadora.

Por su parte, los estudiantes también pueden contribuir de manera significativa a la causa de la energía limpia participando en iniciativas como hackathones de innovación sostenible, desarrollo de propuestas para hacer más eficiente el consumo energético en sus campus, o incluso promoviendo campañas de sensibilización dentro de la comunidad universitaria. La colaboración entre docentes y estudiantes es clave para generar impacto real y duradero, alineándose con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en particular el ODS 7: Energía asequible y no contaminante. En este Día Internacional de la Energía Limpia, es un buen momento para comprometerse con acciones concretas que construyan un futuro más sostenible para todos. En este sentido, el 2024, la carrera de Relaciones Internacionales de la UPC organizó el III Congreso Internacional sobre Cambio Climático y Sostenibilidad: Explorando Soluciones para un Futuro Sostenible. Este evento abordó, entre otros temas, el contexto legal del cambio climático, los retos políticos y económicos internacionales, y las nuevas tendencias en energías renovables, como la fotovoltaica, eólica y verde. Estas reflexiones fortalecen la visión de una sostenibilidad integrada en la educación, la investigación y la acción institucional.

Asimismo, en sus instalaciones, la UPC destaca el cambio de luminarias LED de bajo consumo, la instalación de sensores de movimiento en diversas áreas, el funcionamiento de paneles solares para temperar la piscina del campus Villa, y la incorporación de principios de arquitectura sostenible que maximizan el aprovechamiento de la luz natural. Estas acciones reflejan el compromiso hacia la sostenibilidad.

Texto trabajado con el apoyo de ChatGPT y la Dirección de Sostenibilidad y Responsabilidad Social de la UPC

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