El panorama educativo global atraviesa una transformación profunda, y DigiEduHack —una iniciativa estratégica de la Comisión Europea— se ha consolidado como el epicentro donde las ideas más disruptivas cobran vida. Este año, el enfoque ha sido claro: demostrar cómo la tecnología, lejos de aislarnos, puede ser el vehículo para recuperar nuestra esencia humana y fortalecer el aprendizaje.
En la edición 2025, el orgullo peruano está representado por un talentoso equipo de la UPC. El proyecto Moments ha logrado posicionarse como finalista global con una propuesta valiente que aborda un desafío crítico de nuestra era: los efectos de la hiperconectividad. Su solución busca combatir la interferencia tecnológica en la vida cotidiana para reconstruir los vínculos emocionales entre padres e hijos, utilizando la innovación digital como un puente de reconexión en lugar de una barrera de distracción.
Este proyecto nació y recibió su primer impulso en la Maratón de Innovación Educativa 28h. El equipo está conformado por cuatro estudiantes y un docente:
Camila Guadalupe Ballarta Heredia – Administración y Negocios Internacionales.
Edwin Eduardo Cardenas Molina – Ingeniería Civil.
Raquel Anali Fernandez Briceño – Administración y Marketing.
José Giovanni Laura Silvera – Ciencias de la Computación.
Martin Morales Barrenechea – Ingeniería de Redes y Telecomunicaciones.
¡Apoya el talento peruano! ¿Cómo votar por Moments?
Hoy tenemos la oportunidad de impulsar este proyecto para que se corone como ganador global en la categoría Beginner Awards. Sigue estos sencillos pasos para sumar tu voto:
En el segundo semestre académico, un grupo de 75 estudiantes de la UPC decidió enfrentarse a un reto poco habitual: convertir sus propias dificultades académicas en oportunidades para innovar. Bajo el título “Tú experiencia + IA = soluciones con impacto”, 15 equipos trabajaron durante varias semanas en el diseño de agentes conversacionales orientados a mejorar la organización, el bienestar digital y los hábitos de estudio de la comunidad universitaria.
Más allá del despliegue técnico, lo interesante del desafío fue su punto de partida. Los estudiantes no debían imaginar un problema abstracto, sino tomar uno que ellos mismos hubieran vivido: distracciones digitales, sobrecarga académica, desorden en sus agendas o falta de tiempos de descanso. Desde allí, cada equipo comenzó a construir un asistente capaz de guiar, motivar y acompañar a otros alumnos que enfrentan situaciones similares.
Los prototipos abarcaron funciones variadas: desde chatbots que crean planes de estudio equilibrados hasta asistentes que bloquean distracciones y sugieren pausas activas cuando detectan periodos prolongados de concentración. También surgieron propuestas orientadas a ordenar pendientes, priorizar tareas y manejar fechas límite sin caer en el estrés acumulado. Si algo quedó claro, es que la IA puede ofrecer soluciones prácticas cuando se la piensa desde la experiencia cotidiana.
Una generación que ya no ve a la IA como un accesorio
Uno de los aspectos más comentados por los evaluadores fue el nivel de madurez con el que los estudiantes usaron la inteligencia artificial. En lugar de buscar respuestas automáticas, muchos equipos reflexionaron sobre cómo un agente conversacional puede aportar a la vida académica sin reemplazar decisiones humanas. Varios prototipos incorporaron recordatorios conscientes, recomendaciones para reducir el tiempo frente a pantallas y alertas para promover pausas saludables.
El ejercicio evidenció algo que está cambiando silenciosamente en las aulas: la IA ya no se percibe como una herramienta futurista, sino como un acompañante de aprendizaje. Diseñarla obliga a pensar en ética, bienestar digital y límites razonables, tres temas que se están volviendo esenciales en la formación universitaria actual.
Un jurado con miradas complementarias
Las propuestas fueron evaluadas por un jurado compuesto por especialistas en experiencia estudiantil, educación superior y psicología:
Jose Castillo Coila, Gerente de Experiencia al Estudiante – Laureate Perú
Valery Ochoa Perdomo, docente e investigadora
Flor Barrenechea Obregón, psicóloga y docente
Silvana Balarezo Perea, Gerente de Experiencias de Aprendizaje Digital
Su participación permitió observar las iniciativas desde ángulos distintos: pertinencia pedagógica, impacto emocional, calidad de la interacción y potencial de implementación.
Los equipos ganadores
Tras la ronda de presentaciones, tres equipos destacaron por su claridad conceptual y su capacidad de traducir problemas personales en soluciones concretas:
Primer lugar – Equipo 15 Arbirio Piscoya, Danna Huamanchaqui Tuesta, Kiara Daniela Sánchez Salcedo, Estefany Nicol Solano Rondinel, Rodrigo
Segundo lugar – Equipo 21 Felipe D’alessandro Meza Cajavilca Brando Jeanpiere Guevara Gamonal Joaquin Alexander Gutierrez Cabrejos
Tercer lugar – Equipo 10 Adrian Enrique Palomino Arguedas Filio Meza, Mirella Heiceld Christian Alonso Mendez Sandoval Diego Moises Herrera Garcia Luz Clarita Aguila Arone
Una mirada final: pequeños problemas, grandes ideas
Al observar el conjunto del reto, queda una impresión clara: los estudiantes no solo aprendieron a crear agentes de IA, sino a mirarse a sí mismos con más atención. La mayoría de proyectos responde a inquietudes que muchas veces pasan desapercibidas en la vida universitaria: agotamiento digital, mala gestión del tiempo o dificultad para priorizar. Traducir esas experiencias en soluciones tecnológicas es, en cierto modo, una forma de cuidado mutuo. Desde afuera, este tipo de iniciativas muestra el potencial de una generación que combina creatividad con sensibilidad. No buscan “hacer tecnología por hacerla”, sino herramientas que tengan sentido en su vida real. Y quizá allí, entre agendas, recordatorios y pausas activas, esté el verdadero aporte del reto: recordar que la IA puede ser útil cuando ayuda a vivir y estudiar con un poco más de equilibrio.