En la sesión del 17 de abril de la Comunidad IA, César Velázquez presentó una experiencia pedagógica desarrollada en el curso Decision Making by Data Driven Design, en la que exploró el uso de agentes virtuales como apoyo en procesos de investigación aplicados al diseño industrial. La propuesta partió de una pregunta concreta: hasta qué punto un sistema de inteligencia artificial puede complementar la comprensión de una comunidad usuaria sin sustituir el trabajo de campo ni el juicio académico de los estudiantes. 

La experiencia se construyó a partir de una metodología exploratoria que combinó técnicas tradicionales —como entrevistas y encuestas— con la creación de un agente virtual caracterizado según el perfil del usuario investigado. Para ello, se utilizó Google AI Studio con Gemini Flash, en una versión accesible para el trabajo en aula y sin requerimientos de programación. El propósito no fue entrenar modelos complejos, sino construir una representación digital suficientemente detallada como para contrastar las respuestas del usuario real con las del usuario simulado. 

Uno de los hallazgos más relevantes de la sesión fue la similitud que, en varios casos, existió entre la información obtenida mediante interacción humana y la generada por el agente virtual. Este resultado permitió discutir el potencial de la IA para ampliar o acelerar ciertas fases de la investigación, sobre todo en contextos donde el tiempo académico es limitado o el acceso a determinadas comunidades resulta difícil. La experiencia involucró a 28 estudiantes organizados en siete grupos, que trabajaron con comunidades específicas y cercanas al contexto local. 

Sin embargo, la presentación insistió en que el valor pedagógico de la experiencia no radica solo en la eficiencia de la herramienta, sino en su capacidad para hacer visibles los límites de los datos. César Velázquez subrayó que los agentes también produjeron respuestas sesgadas o alejadas de la realidad, lo que permitió discutir con los estudiantes temas como alucinaciones, calidad de fuentes, sobrecaracterización de perfiles y pérdida de matices emocionales o conductuales. En ese sentido, la IA no fue presentada como una instancia que resuelve, sino como un recurso que abre nuevas preguntas sobre cómo se produce, interpreta y valida la información. 

La sesión puso especial énfasis en la validación humana como principio irrenunciable. Aunque los agentes virtuales pueden ofrecer una línea de base útil para la exploración de datos y la generación de insights, las decisiones de diseño continúan dependiendo de la interpretación crítica de los estudiantes y docentes. Esta idea atraviesa la propuesta presentada: la inteligencia artificial puede ampliar capacidades, pero no reemplaza la responsabilidad humana en la comprensión del contexto, la lectura de sesgos y la toma de decisiones. 

Durante el diálogo posterior, los participantes plantearon posibilidades de ampliación de la experiencia hacia metodologías de investigación más estructuradas y hacia el uso de otras herramientas como ClaudePerplexity o Copilot. La conversación dejó abierta una línea de trabajo relevante para la educación superior: integrar la IA en los cursos no como un atajo, sino como una oportunidad para enseñar a experimentar, contrastar, equivocarse y volver a evaluar. Desde esa perspectiva, la sesión ofreció una reflexión pertinente sobre el lugar que pueden ocupar los agentes virtuales en procesos formativos que buscan articular innovación, pensamiento crítico y criterio profesional. 

¿Te gustaría participar activamente en la Comunidad IA en Educación?     

Si quieres ser parte de nuestras sesiones virtuales y contribuir a este espacio de aprendizaje e intercambio, completa el siguiente formulario. Así podremos conocerte mejor y enviarte el enlace para unirte a las reuniones en vivo: https://forms.office.com/r/6nCJ4wtVaS  

Mira el video completo de la sesión: 

La innovación y la creatividad no solo impulsan el desarrollo tecnológico, también son herramientas clave para mejorar la calidad de vida y enfrentar desafíos sociales. Desde soluciones en educación hasta avances en salud o sostenibilidad, innovar implica observar la realidad, cuestionarla y proponer nuevas formas de transformarla.

En línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la ODS 9 promueve la industria, la innovación y la infraestructura como pilares para un desarrollo sostenible e inclusivo. Apostar por la innovación impulsa el crecimiento, pero también permite responder de forma resiliente a los desafíos del entorno.

Si miramos hacia atrás, la innovación comienza incluso antes de la tecnología. Hallazgos como Lucy —uno de los fósiles humanos más antiguos— evidencian cómo la capacidad de adaptación ha sido clave en la evolución humana.

Siglos después, figuras como Leonardo da Vinci demostraron que la creatividad puede adelantarse a su tiempo. Hoy, muchas de sus ideas encuentran aplicación en tecnologías modernas, mostrando cómo la innovación evoluciona y se perfecciona.

En la actualidad, vivimos una nueva etapa marcada por la inteligencia artificial y la realidad virtual. Estas tecnologías amplían las posibilidades de creación, permitiendo simular escenarios, automatizar procesos y potenciar la generación de ideas. La creatividad ya no se limita a imaginar, sino también a interactuar con herramientas que expanden lo posible.

En este contexto, los espacios de experimentación como hackatones son fundamentales. Desde la universidad, estos entornos permiten que los estudiantes exploren, fallen, aprendan y propongan soluciones reales.

Por ejemplo, desde la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas:

  • El graduado Joaquín Zavaleta desarrolló Manti, un robot subacuático biomimético inspirado en mantarrayas, que destacó en un congreso internacional en China por su innovación y eficiencia energética .
  • Estudiantes de Ingeniería de Software obtuvieron el primer lugar en la IA Hackathon Perú, desarrollando soluciones basadas en inteligencia artificial para resolver problemas reales y logrando clasificar a una competencia internacional en Suiza .
  • El equipo ganador de la Maratón de Innovación 28h representó al Perú en el DigiEduHack en Bruselas, donde obtuvo un reconocimiento global en la categoría Beginners. Su proyecto SignEdge propuso una solución para hacer la educación digital más accesible e inclusiva, evidenciando cómo la innovación desarrollada desde la universidad puede generar impacto a nivel internacional.

Estos casos reflejan que la innovación no es un concepto lejano, sino una práctica activa que se construye desde las aulas y se proyecta hacia la sociedad.

Hoy, más que nunca, innovar es una responsabilidad compartida. Crear con propósito, cuestionar lo establecido y aprovechar la tecnología de manera consciente son pasos clave para construir un futuro con mayor impacto.

En el Día Internacional de los Monumentos y Sitios, que se celebra cada 18 de abril, se destaca la importancia de proteger, conservar y dar a conocer aquellos lugares que forman parte de nuestra historia y cultura.

Sin embargo, no todas las personas pueden acceder a ellos. Factores como la distancia, los costos o la movilidad limitan la posibilidad de conocerlos de manera presencial.

Frente a ello, la innovación abre nuevas oportunidades. La realidad virtual permite recorrer monumentos y sitios históricos desde cualquier lugar, generando experiencias inmersivas que acercan el patrimonio a más personas y favorecen el aprendizaje.

En este contexto, desde la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas se vienen desarrollando experiencias que integran tecnología y turismo para acercar estos espacios a más personas. Un ejemplo es la propuesta en realidad virtual sobre Santa Rosa de Quives, que permite explorar este sitio de valor cultural y religioso a través de una experiencia inmersiva.

Algunas plataformas para recorrer monumentos en realidad virtual:

Google Arts & Culture
AirPano

Este enfoque se alinea con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 11: Ciudades y comunidades sostenibles, que impulsa la protección y el acceso inclusivo a la cultura, recordándonos que la tecnología también puede ser una aliada para acercar estos espacios a más personas.

La educación financiera viene transformándose en un entorno cada vez más digital. La incorporación de inteligencia artificial permite que el aprendizaje sobre el manejo del dinero sea más accesible, personalizado y vinculado a la realidad de cada persona.

A través de aplicaciones que analizan hábitos de consumo y asistentes virtuales que brindan orientación en tiempo real, la IA facilita la comprensión de decisiones financieras cotidianas. De este modo, no solo optimiza procesos, sino que contribuye a desarrollar capacidades para gestionar recursos con mayor criterio.

Este escenario resulta especialmente relevante en el Perú, donde la bancarización ha crecido impulsada por billeteras digitales. Sin embargo, el acceso a servicios financieros no garantiza su uso adecuado. Persisten brechas asociadas a la educación financiera y a la comprensión de estas herramientas.

En este contexto, el Banco Mundial señala que la inclusión financiera favorece el acceso a oportunidades económicas y contribuye a la estabilidad de las personas. Asimismo, advierte que la expansión de los servicios financieros digitales debe ir acompañada de conocimientos que permitan un uso responsable por parte de los usuarios.

Frente a ello, algunas instituciones han incorporado estrategias educativas para acompañar este proceso. Un ejemplo es la serie en YouTube del Banco de Crédito del Perú, que aborda temas como el ahorro, el crédito y la organización del dinero mediante contenidos accesibles. Este tipo de iniciativas evidencia que la educación financiera puede integrarse a formatos digitales cercanos al usuario, facilitando su comprensión.

En esta misma línea, Educación Financiera en tu Cole propone fortalecer competencias como el autocontrol, la planificación y la toma de decisiones responsables. Estas habilidades resultan fundamentales para sostener hábitos financieros saludables en el tiempo.

Desde una perspectiva educativa, la formación financiera alcanza mayor impacto cuando no se limita a la transmisión de conceptos, sino que promueve cambios en el comportamiento y en la relación que las personas establecen con el dinero.

En conjunto, la inteligencia artificial, la tecnología financiera y las estrategias educativas abren oportunidades para avanzar hacia una mayor inclusión. No obstante, el impacto real dependerá de la capacidad de formar ciudadanos que no solo accedan a herramientas financieras, sino que también sepan utilizarlas de manera informada, crítica y consciente.

La tecnología amplía el acceso. La educación permite convertir ese acceso en bienestar sostenible.


Texto elaborado con asistencia de IA.

El Día Mundial de la Salud, conmemorado cada 7 de abril, nos invita a reflexionar sobre los desafíos que impactan el bienestar de las personas en todo el mundo. Este 2026, el tema “Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia” resalta la importancia de la colaboración y del respaldo a la evidencia científica para construir sistemas de salud más accesibles, confiables y sostenibles.

En esa línea, el Objetivo de Desarrollo Sostenible 3 plantea garantizar una vida sana y promover el bienestar en todas las etapas. Alcanzarlo implica apostar por la investigación y la ciencia como motores de cambio, capaces de impulsar soluciones innovadoras, mejorar la prevención y fortalecer la toma de decisiones en salud.

La salud es un pilar fundamental para el desarrollo humano. Cuidarla no solo es una acción individual, sino un compromiso colectivo que impacta directamente en nuestras comunidades y en las oportunidades de las personas.

Desde mi experiencia en ciencias de la salud, creo profundamente que la ciencia cobra su mayor sentido cuando se pone al servicio de las personas. En este Día Mundial de la Salud, celebramos no solo los avances científicos, sino también la capacidad de transformar vidas a través del conocimiento, la empatía y el trabajo conjunto. Apostar por la ciencia es creer en un futuro más humano, más justo y lleno de oportunidades para todos. Angela Requena

Hoy, los estudiantes de medicina se forman en un entorno donde la inteligencia artificial amplía las posibilidades de aprendizaje y práctica clínica. Integrar estas herramientas con criterio, ética y vocación será clave para responder a las necesidades de una sociedad en constante transformación.

Juntos por la salud, la ciencia y las personas.

El pasado 27 de marzo se llevó a cabo, con gran acogida, la primera edición del 2026 del Expert Academy Session, posicionándose como un espacio estratégico para analizar las tendencias que están redefiniendo el desarrollo profesional en la era digital.

En esta sesión, titulada “El futuro de las credenciales y la empleabilidad en la era digital”, se contó con la participación de Guido Grinbaum, Founder de POK y referente global en digital credentialing, quien ofreció una mirada estratégica y de alto impacto sobre cómo las credenciales digitales están transformando la validación de competencias y redefiniendo las dinámicas del mercado laboral a nivel global.

Durante la charla, los asistentes profundizaron en cómo las nuevas formas de certificación están transformando la manera en que profesionales y organizaciones validan competencias, posicionando el aprendizaje continuo y la adaptabilidad como ejes estratégicos para la empleabilidad en un entorno en constante evolución. La destacada participación evidenció el alto interés por comprender y adoptar estas nuevas dinámicas del mercado laboral.

En este contexto, se presentó el programa de Certificaciones Digitales de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), una propuesta formativa diseñada para responder de manera ágil y pertinente a las exigencias actuales. Este programa ofrece rutas de aprendizaje flexibles, orientadas al desarrollo de competencias específicas y altamente demandadas, mediante certificaciones que permiten validar conocimientos con relevancia y reconocimiento en el entorno profesional.

La presentación estuvo a cargo de la Mg. Gabriela Gonzales, Coordinadora de Microcredenciales y Certificaciones Digitales en la Dirección de Innovación Educativa y Emprendimiento, quien explicó cómo esta propuesta integra un portafolio de certificaciones alineadas a la evolución del mercado y orientadas a potenciar el perfil profesional de los participantes.

Asimismo, se destacó que el programa se estructura en áreas clave como Liderazgo y Desarrollo, Datos e Investigación, Creatividad e Innovación, y Comunicación y Crecimiento, permitiendo a los participantes especializarse estratégicamente, fortalecer su perfil competitivo y adaptarse a los desafíos de un mercado cada vez más dinámico.

Finalmente, se resaltó que estas certificaciones no solo brindan acceso a contenidos organizados y experiencias de aprendizaje aplicadas, sino que también permiten obtener credenciales digitales alineadas con estándares y tendencias globales, facilitando una validación ágil de competencias y potenciando las oportunidades de inserción y crecimiento profesional.

Te invitamos a explorar el área que más se alinee a tus objetivos profesionales y dar el siguiente paso en tu crecimiento: https://educacioncontinua.upc.edu.pe/certificaciones-digitales/

imagen1

Este tipo de iniciativas refuerza el compromiso de la UPC con la innovación educativa, acercando a la comunidad a soluciones concretas que impulsan el desarrollo de competencias y los preparan para un entorno profesional cada vez más dinámico y exigente.

Continuamos generando espacios que conectan a nuestros participantes con expertos internacionales, tendencias globales y oportunidades reales de crecimiento, fortaleciendo así su proyección profesional.

Para cualquier pregunta o duda que tengas, escribe al siguiente correo o WhatsApp:

expert academy session información

En la universidad, la investigación y la divulgación científica también se fortalecen gracias a la iniciativa de los propios estudiantes. A través de comunidades y espacios colaborativos, muchos de ellos promueven el intercambio de conocimiento y generan oportunidades para aprender, investigar y compartir ciencia.

Un ejemplo de ello es Biómicas, una organización estudiantil de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC) conformada mayoritariamente por estudiantes de Biología. Su trabajo está enfocado en la difusión científica, la educación en ciencias y la promoción de oportunidades académicas y profesionales para estudiantes interesados en las ciencias biológicas.

Iniciado como un proyecto de la carrera de Biología, Biómicas se ha convertido en un espacio liderado por estudiantes para compartir la ciencia de manera accesible, entretenida y abierta, promoviendo la democratización del conocimiento científico y la divulgación académica en diversas áreas de las ciencias biológicas.

Entre sus principales iniciativas destaca el Congreso Científico BioFutura, un evento académico que reúne a estudiantes, investigadores y profesionales de las ciencias biológicas y áreas afines con el objetivo de fomentar el interés y la participación en investigación científica, así como fortalecer las capacidades de estudiantes y jóvenes profesionales. El congreso se realizó del 5 al 7 de marzo y reunió ponencias magistrales, paneles con expertos, talleres, feria científica y presentaciones de investigaciones, generando un espacio de aprendizaje, intercambio y construcción de conocimiento.

Este tipo de iniciativas reflejan cómo las organizaciones estudiantiles pueden contribuir activamente al desarrollo del ecosistema científico, promoviendo el interés por la investigación y acercando la ciencia a más estudiantes.

En la sesión del viernes 13 de marzo de la Comunidad IA, Luis Valdivia Humareda, docente de la UPC y especialista en desarrollo de software, inteligencia artificial y arquitectura cloud, presentó una experiencia pedagógica centrada en la enseñanza de programación para estudiantes de ciclos superiores vinculados al desarrollo de videojuegos. Su propuesta, titulada Aprender reparando: debugging profesional en motores de juegos como Unity y Phaser, parte de una observación concreta: muchos estudiantes logran implementar funcionalidades, pero todavía dependen en exceso del docente cuando aparecen errores en el código.  

A partir de ese diagnóstico, la experiencia replantea el lugar del error dentro del proceso de aprendizaje. En vez de entenderlo como un obstáculo que debe evitarse, Valdivia lo convierte en recurso pedagógico. La metodología consiste en exponer al estudiante a errores intencionales, tanto técnicos como lógicos, para que aprenda a leer mensajes del sistema, identificar causas, proponer soluciones y documentar el proceso de corrección. De este modo, el aula se aproxima a escenarios reales de trabajo, donde no siempre se construye desde cero, sino que con frecuencia se debe intervenir sobre productos ya desarrollados, incompletos o defectuosos.  

La propuesta se organizó en dos momentos. En un primer tramo, el docente modeló con los estudiantes la identificación y resolución de errores dentro de motores como Unity y Phaser, mostrando cómo pequeñas omisiones o decisiones incorrectas afectan el funcionamiento del proyecto. En un segundo momento, cambió la lógica de la evaluación: en lugar de pedir la creación de un producto desde cero, entregó proyectos funcionales previamente alterados para que los estudiantes diagnosticaran y repararan fallas. Esta variación permitió evaluar no solo el resultado final, sino también la comprensión del problema, la capacidad de depuración y la argumentación técnica del proceso seguido.  

Los resultados presentados fueron relevantes. Según lo expuesto en la sesión, se redujo de manera considerable la solicitud constante de ayuda al docente, disminuyó el tiempo que los estudiantes dedicaban a la depuración de errores y mejoró la estabilidad de los proyectos entregados. A ello se sumaron logros formativos de mayor alcance: incremento de la autonomía, fortalecimiento del pensamiento computacional, mejor documentación de los procesos y mayor confianza para afrontar problemas similares en contextos profesionales. La experiencia mostró, además, que enseñar a corregir errores no implica bajar la exigencia, sino desplazarla hacia competencias más cercanas a las demandas del campo laboral.  

Uno de los puntos más valiosos de la conversación fue la reflexión sobre la evaluación en contextos atravesados por inteligencia artificial generativa. Frente a la facilidad con la que hoy un estudiante puede obtener código funcional mediante herramientas como ChatGPT, la experiencia presentada propone una evaluación más auténtica: resolver errores complejos, especialmente aquellos de lógica, exige comprensión de fundamentos y no solo capacidad de pedir respuestas a una herramienta. En ese sentido, la IA aparece como apoyo para optimizar tareas, pero no sustituye la necesidad de comprender cómo funcionan los sistemas ni de desarrollar criterios para intervenir sobre ellos.  

Finalmente, la sesión abrió una discusión sobre la transferencia de esta metodología a otras disciplinas. El ponente sugirió que la lógica de “aprender reparando” puede adaptarse a áreas como marketing, matemática, estadística, psicología, finanzas o ingeniería industrial, mediante actividades en las que los estudiantes deban analizar campañas mal diseñadas, procedimientos erróneos, datos defectuosos o procesos mal secuenciados. Desde esta perspectiva, el debugging deja de ser una práctica exclusiva de la programación y se convierte en una forma de aprendizaje basada en el análisis crítico, la corrección argumentada y la preparación para contextos profesionales donde identificar y resolver errores forma parte del ejercicio cotidiano. 

¿Te gustaría participar activamente en la Comunidad IA en Educación?     

Si quieres ser parte de nuestras sesiones virtuales y contribuir a este espacio de aprendizaje e intercambio, completa el siguiente formulario. Así podremos conocerte mejor y enviarte el enlace para unirte a las reuniones en vivo: https://forms.office.com/r/6nCJ4wtVaS  

Mira el video completo de la sesión:

En la sesión virtual de la Comunidad IA (27 de febrero de 2026) se presentó la experiencia de Adam Sánchez, investigador e ingeniero de IA en UNESS (Francia), sobre la automatización de bancos de preguntas en educación superior mediante modelos de lenguaje, con un caso de uso particularmente exigente: la preparación de estudiantes de medicina para exámenes nacionales de alta exigencia. La conversación situó el problema en un contexto realista: la necesidad de producir preguntas nuevas con criterios estrictos, pese a la limitada disponibilidad de especialistas para redactarlas manualmente.  

A partir de ese punto, la exposición abordó el desafío central de esta automatización: cómo sostener la calidad y reducir errores propios de los modelos (incluidas las “alucinaciones”, es decir, respuestas plausibles pero incorrectas). Se planteó una estrategia técnica y pedagógica que combina: uso de fuentes externas (PDF, documentos del curso) para anclar la generación, diseño de un prompt profesional construido en coordinación entre expertos del dominio (médicos) e ingenieros de modelos de lenguaje, y una premisa no negociable: la validación humana de preguntas y respuestas. En medicina, se insistió, la automatización no reemplaza el criterio experto; lo reubica hacia la curaduría.  

Un aspecto relevante fue la tipología de preguntas que se emplea en la formación médica y cómo esa diversidad condiciona la generación automática. Se describieron preguntas de respuesta única y múltiple, respuestas abiertas cortas (limitadas por normativa), formatos proporcionales para casos progresivos y “mini-dossiers” que encadenan ítems de distinta naturaleza. Además, se resaltó la importancia de los comentarios justificativos (“por qué” una opción es correcta o no), considerados parte del estándar de calidad en evaluación médica. Esta estructura compleja tensiona las capacidades del modelo: no solo debe formular, sino también justificar y ajustarse a reglas de redacción y dificultad.  

En términos de implementación, se compartió un enfoque de ingeniería que traslada la configuración al experto: un software donde el docente define parámetros (tipo de pregunta, nivel de dificultad, restricciones, fuentes y objetivos), y el sistema construye el prompt con controles para evitar desviaciones. Luego, se explicó un proceso de selección y evaluación de modelos open source (y pruebas controladas con modelos propietarios solo cuando el contenido era público), incluyendo experimentación con versiones cuantizadas y pruebas en diversos entornos de hardware (CPU, GPU, clústeres universitarios). Dos desarrollos ilustraron el avance: una herramienta para generar y evaluar preguntas desde documentos (con métricas de calidad por modelo) y otra para mapear objetivos de aprendizaje entre sistemas curriculares antiguos y nuevos mediante consenso entre modelos.  

La discusión final conectó la automatización con retos académicos actuales: integración con LMS (se mencionó el desarrollo de un plugin para Moodle que permite generar ítems desde un PDF y cargarlos al banco de preguntas), límites de la evaluación automatizada (especialmente en respuestas abiertas) y la necesidad de complementar lo digital con instancias presenciales u orales para sostener el rigor. También emergieron dos consideraciones transversales: la relación entre tipos de ítems y niveles cognitivos (alusión a la taxonomía de Bloom) y el peso del contexto clínico local en la validez de una respuesta (lo correcto puede variar según el país o sistema). Finalmente, el caso francés se vinculó con un tema estratégico: la soberanía tecnológica y las restricciones de privacidad en Europa, que impulsan a universidades a desplegar modelos propios para garantizar acceso y reducir brechas. 

¿Te gustaría participar activamente en la Comunidad IA en Educación?    

Si quieres ser parte de nuestras sesiones virtuales y contribuir a este espacio de aprendizaje e intercambio, completa el siguiente formulario. Así podremos conocerte mejor y enviarte el enlace para unirte a las reuniones en vivo: https://forms.office.com/r/6nCJ4wtVaS 

Mira el video completo de la sesión: