Nos alistamos para retornar a clases presenciales y sabemos que, luego de todo lo que hemos aprendido en estos dos años, debemos incluir las tecnologías en la experienca presencial para que nuestros estudiantes sigan gozando de los beneficios que se generaron a partir del aprendizaje a distancia.

  1. Aulas virtuales: si bien muchos cursos ya incluían este tipo de dinámicas y el uso de aulas virtuales para compartir información, documentos y materiales con estudiantes, muchas otros lo hicieron por primera vez durante la pandemia. Esta es una práctica que no debe ser abandonada pues brinda a los estudiantes la facilidad de tener toda la documentación incluso antes de cada sesión de clase, facilitando así el desarrollo de la misma. Entonces, ¡sí!, las clases presenciales deben mantener sus aulas virtuales. Ver tutorial sobre gestión de Aulas Virtuales en Blackboard Ultra
  2. Grabaciones: Antes de la pandemia ninguna sesión de clase era grabada, era imposible pensar en eso. Pero ahora que ya sabemos cómo hacerlo ¿por qué dejar de hacerlo?… en nuestras aulas tenemos equipos conectados a internet, una laptop, tablet, pizarra inteligente o incluso simple celular puede servirnos para grabar nuestra clase como lo hacíamos desde nuestras casas. Las grabaciones ayudan a los estudiantes a repasar las clases y les brindan la flexibilidadpara ponerse al día en caso no puedan asistir por algún motivo (enfermedad, accidente o incluso algun evento de la naturaleza o problemas con el transporte público). Aquí un tutorial de cómo usar un ipad para grabar nuestras clases presenciales. ¡Podemos hacerlo!
  3. Participación y colaboración: Durante la pandemia vimos cómo el uso de tecnologías digitales le daba la oportunidad de participar a estudiantes que no solían participar mucho en clases, y ese es un valor que no podemos perder. El uso de herramientas digitales de participación como kahoot!, Mentimeter, Mural o Jamboard, entre otras puede mantenerse durante las sesiones presenciales si le pedimos a los estudiantes que usen sus móviles para ello. Aquí un padlet con cerca de 30 apps de participación y colaboración que pueden ser usadas en clase.
  4. Evaluaciones: Las evaluaciones no deben regresar a ser momentos de estrés y vigilancia. Aprendimos durante pandemia a valernos de herramientas digitales para crear evaluaciones continuas que permiten observar el proceso de aprendizaje durante todo el semestre y no solo los resultados en un momento. Este tipo de evaluaciones debe mantenerse y seguirse desarrollando combinando la presencialidad con actividades que pueden ser realizadas a distancia.

Luego de habernos acostumbrado al aprendizaje remoto, sabemos que retornar a la presencialidad generará fricciones, pero confiamos en que traer a la presencialidad lo aprendido generará una experiencia presencial novedosa, dinámica y atractiva para estudiantes y docentes.

Una experiencia como la que habíamos imaginado.

Feliz retorno.

El término «Contract cheating» fue acuñado por Lancaster y Clarke en 2006 como «el envío de un trabajo que otorga créditos académicos por el cuál el estudiante ha pagado para que un tercero lo escriba», es decir, contratar a alguien para que haga el trabajo y luego presentarlo como propio. Se trata de una industria multimillonaria con impacto global ¿qué pueden hacer las instituciones educativas frente a este problema?

Una serie que no pensaba ver. Recordaba las malas (pésimas) segunda y tercera partes de Karate Kid y me imaginaba que la serie no podía dejar de ser peor. Pero un largo viaje me llevó a elegir algo «ligero» para el camino.

No es spoiler decir que se trata del reencuentro -30 años después- de los otrora jóvenes rivales. En la serie el protagonista ya no es Daniel LaRusso sino Johnny Lawrence, sí, el bravucón de la historia original que aprendió el «Karate malo» y que por ello su vida terminó siendo una desgracia, a diferencia de quien aprendió el «Karate bueno» (sí, el de Okinawa, el de Mr. Miyagi) y que luego tuvo una vida exitosa.

Hasta aquí parece ser la tonta historia que busca explicar el éxito en la vida a partir de las enseñanzas recibidas durante el proceso formativo. Pero la historia va más allá y nos muestra a una persona (Johnny Lawrence) que lucha por desaprender lo aprendido, pero que reconoce que lo aprendido es lo único que tiene de valor, de algún valor. Y este alumno se convierte en docente (Sensei) al encontrar un estudiante interesado en aprender.

Al ejercer la docencia, el protagonista entiende la responsabilidad que implica ser un maestro, entiende que el mundo ha cambiado y que no puede simplemente repetir, sin ningún filtro, las enseñanzas recibidas cuando fue aprendiz. En ese momento se interna en un terreno riesgoso, empieza a crear algo alternativo, algo propio, algo nuevo… incluso para él mismo.

Es así que asume el riesgo de cambiar, pierde, se frustra, renuncia, regresa y vuelve a intentarlo.

La serie deja un conjunto de lecciones para quienes ejercemos la docencia. Por un lado la importancia de entender que tenemos una responsabilidad en la formación de las nuevas generaciones y que lo que nos enseñaron y aprendimos, en fondo y forma, no es necesariamente aplicable al contexto actual, por lo que repetir lo aprendido no solo no es garantía de éxito sino que probablemente asegurará el fracaso. En segundo lugar el valor de asumir riesgos, algo difícil de encontrar en la práctica docente, enfrentarse a la incertidumbre e intentar nuevas formas y explorar nuevos caminos -incluso el camino que consideramos opuesto- para llegar al objetivo. Y fracasar, claro, fracasar intentando algo nuevo, para poder reflexionar sobre las razones del fracaso y volver a intentarlo.

Así es como, incluso luego de tener un mal maestro, un buen aprendiz puede convertirse en un gran maestro.

¿No es acaso lo que buscamos?

PD. La música es buena, especialmente para quienes superamos los 50

 

Se acerca el inicio de semestre y tendremos que manejar un nuevo escenario en algunas de nuestras clases en las que algunos estudiantes se encontrarán presentes en el aula mientras que otros estarán conectados desde sus casas. Si antes era difícil romper el hielo y generar dinámicas participativas desde la primera clase, ahora el reto parece ser más complicado. Por ello a continuación compartimos 10 actividades rompe-hielo que pueden funcionar bien en un aula con participación mixta: presencial y online al mismo tiempo.

Preguntas rápidas…

Podemos usar herramientas como Menti.com, kahoot, slido o alguna similar para la votación y luego iniciamos la discusión preguntando las razones por las que eligieron una u otra opción.

¿Qué prefieres…? Preguntar por preferencia ayuda a que los participantes empaticen especialmente si se trata de preferencias que invita a la discusión, por ejemplo:

  • ¿Preferirías vivir en la ciudad o en el campo o la playa?
  • ¿En casa… prefieres caminar descalzo o no?
  • ¿Preferirías viajar al espacio o al fondo del mar?
  • ¿Preferirías viajar al pasado o al futuro?
  • ¿Prefieres los lunes o los miércoles?
  • ¿Prefieres el calor o el frío?

Los clásicos … nuestros estudiantes suelen ser de la misma edad, por ello podemos preguntarles por «los clásicos» encontraremos coincidencias pero también casos extremos que ayudarán a los estudiantes a debatir sobre estilos y gustos mientras se conocen. Una nube de palabras es la mejor herramienta para esta actividad.

  • ¿Cuál era tu banda o cantante favorito cuando tenías 15 años?
  • ¿Cuál era el personaje favorito de tu infancia?
  • ¿Cuál es tu película de cine favorita?
  • ¿Cuál es tu mes favorito?

El ranking … puede usarse de manera complementaria a la anterior, luego de conocer, por ejemplo, las preferencias musicales se puede buscar ordenar las preferencias del grupo y a partir de esa decisión crear el playlist del aula (la música que se pondrá en los intermedios o antes del inicio de la clase).

Un lugar … compartir los lugares que hemos conocido es también una forma de conocernos. Podemos preguntar por el lugar más lejano, más bonito, más frío, más cálido, más solitario, etc. en el que hemos estado. Las respuestas se publican en una nube y encontraremos respuestas sorprendentes.

El cuento más aburrido del mundo… Consiste en contar una historia que los demás puedan conocer pero de la manera más aburrida posible (con una frase corta) y que alguno de los participantes descubra la historia que se está contando (puede ser un hecho histórico, un novela, cuento, serie televisiva, o película de cine). Ejemplos:

  • Un niño viaja al pasado para ir a una fiesta en la que estaban sus padres para que no se borre una foto
  • Ella era pobre pero con pies muy pequeños y así fue cómo la encontró el príncipe
  • Estaban enamorados pero era imposible que estuvieran juntos, al final se mueren los dos.

Me hubiera gustado ser … A los estudiantes se les indica un momento de la historia o una novela o película para que elijan el personaje que les hubiera gustado ser, en grupos discuten porqué y qué habrían hecho distinto si hubieran podido ser ese personaje.

Actividades grupales:

En un aula hyflex podemos crear grupos entre los estudiantes que están online y entre los estudiantes que están presenciales de forma tal que puedan conversar entre ellos y llegar a acuerdos:

La historia de nuestras vidas … En esta actividad cada estudiante cuenta una parte de su vida. Por ejemplo una sugiere lugar, otra una persona, otra una situación de felicidad, diversión, riesgo o aventura que vivió, y otra describe a su héroe favorito. Al final combinan las historias creando una historia que entrelaza o combina las historias personales con un poco de fantasía y la comparten con la clase.

¿Cierto o falso? … Se trabaja en parejas, cada estudiante cuenta tres hechos de su vida (dos verdaderas y otra falsa) a un colega, luego el colega expone una de ellas al resto del aula señalando si le parece verdadera o falsa, el resto del participante vota para determinar si la mayoría considera que es verdadera o falsa. Finalmente el estudiante revela la verdad.

Como alternativa también puede seguirse el siguiente procedimiento: cada estudiante envía al docente los tres hechos indicando cuál es falso y luego el docente les hacer presentarse contando esos tres hechos o datos sobre sí mismos … luego somete a votación para averiguar cuál es el dato falso.

3 cosas en común … para parejas o grupos pequeños a los integrantes del grupo se les da un breve plazo para encontrar tres cosas que tienen en común que no tengan nada que ver con la universidad o los estudios. Es una herramienta fantástica apara reconocerse dentro de un grupo. Luego el grupo comparte con el aula aquello que más les sorprendió tener en común.

Una historia fotográfica … Se comparten fotos con los estudiantes quienes, en grupo, eligen 5 fotos y construyen una historia a partir de ellas. Cuentan la historia al final de la actividad o la comparten el la pizarra online.

¿Recomendarías otra actividad que se pueda realizar en un grupo mixto de un aula Hyflex?