En un esfuerzo continuo por fortalecer la práctica docente y acercar nuevas metodologías digitales a las aulas, la UPC organiza cada ciclo su esperado Circuit Training, una jornada interactiva que invita a los profesores a explorar herramientas colaborativas, inmersivas y potenciadas por inteligencia artificial.

En la última edición, el Circuit Training UPC volvió a demostrar por qué se ha convertido en una de las actividades más esperadas por nuestra comunidad docente. Durante cuatro días consecutivos, los Clubes de Cátedra de todos los campus recibieron a docentes de diferentes carreras, quienes participaron activamente y con gran entusiasmo en esta jornada de exploración tecnológica y pedagógica.

En cada campus, los docentes experimentaron cuatro sesiones breves pero muy potentes, diseñadas para brindar ideas listas para aplicar en clase:

  • Gamifica tu clase con misiones colaborativas
    Una introducción práctica a dinámicas gamificadas que permiten transformar la motivación y el trabajo en equipo mediante la herramienta Goosechase.
  • De la idea a la experiencia: creando escenarios inmersivos con ThingLink e IA
    Los participantes exploraron cómo convertir conceptos complejos en experiencias visuales interactivas.
  • Claude IA: experiencias educativas con lenguaje de programación en un solo prompt
    Una demostración del potencial creativo de la IA para generar actividades, simulaciones y recursos en tiempo real mediante Claude.
  • Videame, la pizarra invisible que potencia tus clases online
    Una herramienta que sorprendió por su simpleza y capacidad para mejorar la comunicación visual en entornos digitales.
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Conscientes de que muchos profesores no pudieron asistir presencialmente, este ciclo incluyó además una sesión online abierta, ampliando el acceso y sumando un nuevo tema a la agenda.

  • Wooclap: activa la participación en tiempo real: Perfecto para dinamizar clases síncronas y captar respuestas de forma inmediata.

La sesión online tuvo una excelente acogida y permitió que docentes de distintos horarios y sedes también se unan a la experiencia.

Los profesores no solo participaron activamente: preguntaron, compartieron casos reales y mostraron un fuerte interés por incorporar estas herramientas a sus experiencias de aprendizaje. Muchos de ellos destacaron el formato ágil y práctico como una oportunidad para inspirarse y actualizarse en poco tiempo.

Como en cada edición, al finalizar la jornada se envió la presentación completa a todos los participantes, y nuestro equipo ya se encuentra contactando a los docentes que manifestaron interés en recibir acompañamiento para implementar alguna de las dinámicas en sus cursos.

El Circuit Training continúa consolidándose como un espacio de formación y comunidad, donde la innovación se vive, se prueba y se transforma en nuevas experiencias para los estudiantes.

Mira el Ciruit Training online, aquí:

Cada 3 de diciembre conmemoramos el Día Internacional de las Personas con Discapacidad — una jornada para visibilizar tanto los desafíos como los enormes aportes de millones de personas en el mundo. En el ámbito educativo, esta fecha representa una invitación a reflexionar sobre la inclusión real: no basta con accesibilidad física o acomodaciones aisladas; debemos garantizar entornos de aprendizaje verdaderamente equitativos, que reconozcan la diversidad como valor y fortaleza.

Sabemos que muchas barreras, visibles e invisibles, siguen limitando la participación plena de estudiantes y docentes con discapacidad. Infraestructura inaccesible, materiales poco adaptados, tecnologías exclusivas, o una cultura educativa que no promueve la empatía y el respeto: todo ello afecta su desempeño, su sentido de pertenencia y su desarrollo personal. Pero también sabemos que, con voluntad e innovación, podemos transformar esa realidad.

En este contexto, la Agenda 2030 y la ODS 10 (Reducción de las desigualdades) nos recuerdan que la educación inclusiva es clave para construir sociedades más justas. Reducir brechas implica eliminar las barreras que enfrentan las personas con discapacidad y garantizar igualdad de oportunidades en todos los niveles educativos. La innovación, la accesibilidad digital y el diseño universal del aprendizaje son caminos concretos para cumplir esta meta global y asegurar que nadie quede atrás.

Desde la innovación educativa —en especial con herramientas digitales, diseño universal de aprendizaje y metodologías flexibles— tenemos una oportunidad enorme para construir aulas más inclusivas. Plataformas accesibles, subtítulos automáticos, materiales en formatos alternativos (audio, lectura fácil, video descriptivo), clases híbridas y colaboración en línea: todo esto permite adaptar la enseñanza a diferentes ritmos, estilos y necesidades. Así, no solo atendemos a la diversidad funcional, sino que enriquecemos el aprendizaje para todas las personas —porque la inclusión beneficia al estudiante con discapacidad y a su comunidad educativa en conjunto.

En este Día Internacional de las Personas con Discapacidad, desde nuestra comunidad educativa reafirmamos nuestro compromiso con la equidad, la accesibilidad y la innovación social. Invitamos a docentes, estudiantes, gestores y diseñadores de programas a incorporarlo en cada curso, cada proyecto, cada evento. Porque una educación verdaderamente inclusiva es una educación más humana, justa y transformadora.

Por: Bruno Chacón

En la educación virtual, las sesiones sincrónicas son el corazón de la interacción entre docentes y estudiantes. Pero para que realmente sean dinámicas, participativas y significativas, es fundamental usar las herramientas adecuadas.
A continuación, les mostramos las mejores herramientas para sus sesiones síncronas agrupadas según su funcionalidad:

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Zoom / Microsoft Teams / Google Meet
Plataformas esenciales para videollamadas con funciones avanzadas: salas de trabajo, encuestas en vivo, pizarra colaborativa y grabación de clases.

Mentimeter / Slido / Kahoot!
Ideales para romper el hielo, evaluar conocimientos y fomentar la participación en tiempo real con cuestionarios interactivos y votaciones.

Whiteboard / Canva Whiteboard
Perfectas para lluvias de ideas colaborativas y creación visual de conceptos. Permiten que los estudiantes aporten ideas simultáneamente.

Padlet / Miro / Trello
Excelentes para organizar proyectos en grupo, recopilar ideas o compartir recursos en un entorno visual e interactivo.

PowerPoint Live / Genially / Prezi Video
Permiten presentaciones más dinámicas y visuales, integrando al docente directamente en el contenido para una experiencia más atractiva.

Combinar distintas herramientas potencia la atención, la colaboración y el aprendizaje activo, pues la tecnología no reemplaza al docente, sino que lo potencia. Por ello, es crucial que continúen explorando los recursos disponibles; al hacerlo, no solo amplían y validan sus competencias digitales, sino que también aseguran elevar el impacto y la calidad pedagógica de cada sesión síncrona.

Los espacios de innovación y co-creación, como las hackatones o maratones de ideas, se han convertido en verdaderos laboratorios de aprendizaje para los estudiantes. En ellos, las y los participantes enfrentan desafíos reales, trabajan en equipo, exploran nuevas tecnologías y desarrollan competencias clave para el siglo XXI: creatividad, pensamiento crítico, resolución de problemas, empatía y colaboración. Más allá de la competencia, estas experiencias promueven una educación activa y significativa, donde aprender y crear se vuelven una misma acción.

En esa línea, la Maratón de Innovación 28h llega para encender la chispa creativa de cientos de jóvenes. Este evento, que reúne a estudiantes de diversas universidades, carreras y niveles académicos, es mucho más que una competencia: es un espacio de aprendizaje colaborativo donde las ideas se transforman en soluciones reales con impacto social.

Participar en 28h significa aprender haciendo. En estas horas intensas, los equipos desarrollan habilidades esenciales para su futuro profesional: pensamiento crítico, trabajo en equipo, comunicación efectiva, liderazgo y empatía. Además, viven de cerca el proceso de innovación, desde la ideación hasta la validación de prototipos, guiados por mentores y expertos que los acompañan en cada etapa.

Este tipo de experiencias refuerzan el compromiso de la UPC con una educación centrada en el estudiante, que promueve la creatividad, la colaboración y la transformación digital. En un mundo donde los retos son cada vez más complejos, los futuros profesionales necesitan más que conocimiento: necesitan experiencias que los desafíen, los conecten y los inspiren.

Mañana, la UPC será escenario de esta nueva edición de 28h, donde más de doscientas mentes curiosas se reunirán para imaginar soluciones que mejoren la vida de las personas y fortalezcan la ciudadanía digital.

? Porque innovar no es solo crear algo nuevo, es atreverse a cambiar el mundo empezando por uno mismo. ¡Que empiece la maratón!

El próximo 31 de octubre se celebra el Día Mundial de las Ciudades, fecha planteada por la ONU con la finalidad de contribuir con el desarrollo urbano sostenible en todo el mundo. ¿Cómo está Lima al respecto?

Las ciudades son el espejo más nítido de nuestras desigualdades. En ellas se cruzan la riqueza y la pobreza, la modernidad y la precariedad, la oportunidad y la exclusión. Según el nuevo Plan Estratégico 2026–2029 de ONU-Hábitat, más de 2.8 mil millones de personas en el mundo viven en condiciones de vivienda inadecuadas, y más de mil millones en asentamientos humanos. En América Latina, la región más urbanizada del planeta, el 80 % de la población vive en ciudades, pero la mayoría lo hace en las periferias sin servicios básicos ni seguridad habitacional.

Lima es un ejemplo emblemático de esta brecha. Mientras algunos distritos concentran polos de innovación, infraestructura moderna y espacios verdes, a pocos kilómetros millones de personas sobreviven en cerros y desiertos, sin acceso regular a agua, transporte eficiente o vivienda segura. La capital del Perú es hoy una ciudad fracturada, donde el distrito en el que se vive determina las oportunidades de futuro de miles de familias. Esa desigualdad espacial —reflejo de una desigualdad social persistente— no solo erosiona la cohesión urbana: atenta contra el derecho a una vida digna.

ONU-Hábitat lo plantea con claridad: el acceso a una vivienda adecuada, al suelo, el transporte y a los servicios básicos debe estar en el centro de toda política urbana. No se trata de construir más edificios, sino de reconstruir el pacto social sobre el que se levantan nuestras ciudades. La planificación urbana, la gobernanza participativa y la inversión pública deben converger para cerrar las brechas que hoy dividen a nuestras sociedades.

En Lima, eso significa enfrentar la informalidad, la segregación y la vulnerabilidad climática con una mirada integrada. Significa repensar cómo usamos el territorio, cómo se financian las inversiones y cómo involucramos a la ciudadanía en las decisiones que moldean su entorno. Significa, sobre todo, pasar de ciudades que reproducen la desigualdad a ciudades que la corrigen.

ONU-Hábitat propone cinco caminos: planificación integrada, gobernanza multiescalar, datos y conocimiento, alianzas estratégicas y financiamiento sostenible. Pero detrás de todos ellos hay una verdad ineludible: no hay sostenibilidad sin equidad. Y no habrá desarrollo urbano verdadero mientras el derecho a la ciudad siga siendo un privilegio.

Porque en el fondo, el desafío no es solo urbanístico, es moral:
¿Queremos seguir viviendo en ciudades donde unos pocos miran el futuro desde las alturas y millones lo hacen desde los cerros?

Por: Jorge Ramírez Aguilar

En un contexto donde la inteligencia artificial transforma de manera acelerada la enseñanza, la investigación y la gestión universitaria, surge una pregunta esencial: ¿cómo garantizar que su uso respete los valores humanos y educativos que sustentan nuestras instituciones? La ética de la IA no es solo un campo de estudio técnico, sino un pilar que define el futuro de la educación superior: formar profesionales capaces de comprender, evaluar y aplicar tecnologías con responsabilidad social, transparencia y justicia.

Con esa convicción, se ofreció en agosto el curso “Ética de la Inteligencia Artificial”, dirigido a docentes de la UPC. La iniciativa combinó marcos teóricos con análisis de casos reales, buscando promover una reflexión profunda sobre los dilemas éticos que surgen al integrar la IA en la práctica educativa.

Durante cuatro sesiones sincrónicas se abordaron temas como la responsabilidad algorítmica, la justicia y transparencia en los sistemas automatizados, los riesgos de sesgos y vigilancia, y el impacto de la IA en la integridad académica y la autoría en la era digital.

El curso también introdujo el concepto de postplagio, un cambio de paradigma que propone pasar de la vigilancia a la formación ética, promoviendo comunidades de aprendizaje basadas en la confianza, la autorregulación y la reflexión crítica sobre la coautoría humano-máquina.

La experiencia generó un alto nivel de satisfacción entre los participantes, quienes destacaron la pertinencia del tema y la oportunidad de debatir sobre dilemas reales que ya enfrentan en sus aulas. Las discusiones fueron dinámicas y enriquecedoras, impulsando el intercambio de perspectivas entre docentes de distintas disciplinas y fortaleciendo el sentido de comunidad académica frente a los desafíos de la era digital.

Para la UPC, esta experiencia reafirma su compromiso con una transformación educativa centrada en el pensamiento crítico, la integridad y el uso responsable de la tecnología, pilares indispensables para afrontar los desafíos éticos y pedagógicos de la inteligencia artificial.

En un entorno cada vez más interconectado y digital, la relevancia de abordar la salud mental y el bienestar general se intensifica en el ámbito de la educación superior. Especialmente desde la pandemia del COVID-19, que obligó a migrar hacia entornos virtuales donde las estrategias tradicionales no lograban captar la atención de los estudiantes. Este cambio impulsó el uso de entornos virtuales de aprendizaje (EVA), los cuales han demostrado fomentar la autonomía, la autoeficacia y la motivación, factores clave tanto para el rendimiento académico como para el desarrollo emocional de los universitarios (Loyola Muñoz, Soria Pérez & Nagamine Miyashiro, 2026). 

Los avances tecnológicos y la innovación ofrecen oportunidades sin precedentes para enfrentar estos desafíos de manera novedosa y efectiva. En este escenario, la gamificación que trasciende el entretenimiento lúdico al aplicar componentes del diseño de juegos y plataformas digitales en contextos educativos emerge como una estrategia crucial para captar la atención de los alumnos y mejorar la salud mental en estudiantes universitarios. Recientemente, se ha explorado el uso de inteligencia artificial en la gamificación para personalizar experiencias, detectar patrones de estrés y ofrecer retroalimentación adaptativa, lo cual potencia su impacto en el bienestar emocional. Como señala Gonzales, Rodríguez y Torres (2024), “la gamificación con inteligencia artificial permite identificar patrones de comportamiento que pueden estar relacionados con estados emocionales como el estrés o la ansiedad, facilitando intervenciones oportunas” (p. 8). 

La gamificación es una estrategia que adopta las características de juegos o videojuegos como los desafíos, recompensas, niveles, tablas de puntuación, entre otros, para captar la atención del usuario y guiarlo hacia el logro del objetivo designado. Es importante tener en cuenta que esta estrategia puede aplicarse en distintos ámbitos. En el caso específico de la educación, se ha demostrado que la gamificación mejora la autoestima, la autoeficacia y el compromiso académico (Martín Laca Olivos Chang, Díaz García & Piscoche Botello, 2024). 

Los conceptos mencionados anteriormente están estrechamente relacionados con la motivación y la atención. La gamificación, al ofrecer retroalimentación instantánea y una sensación de progreso, estimula al alumno y permite una mejor transferencia de información. Además, el estímulo experimentado ayuda a reducir el estrés y la ansiedad que puedan surgir durante los estudios (Gonzales et al., 2024). 

Algunos ejemplos de estrategias gamificadas incluyen simuladores, juegos serios, juegos de escape, cuestionarios interactivos, entre otros. 

La gamificación ofrece beneficios como mayor participación, reducción de ansiedad y mejora de la autoestima y la eficacia académica. Sin embargo, para lograr un impacto real, se requiere de docentes capacitados y de una alineación clara entre las actividades lúdicas y los objetivos pedagógicos. Como advierten Martín Laca Olivos Chang et al. (2024), “el diseño de las dinámicas gamificadas debe estar alineado con los objetivos pedagógicos para lograr impacto real” (p. 12). 

La innovación educativa tecnológica tiene el potencial de transformar la experiencia de enseñanza-aprendizaje y puede generar un impacto significativo en la salud mental y el rendimiento del alumno. 

¿Estamos diseñando experiencias que cuidan la mente del estudiante o simplemente adaptándonos a su distracción digital? 


Referencias 

Gonzales, J., Rodríguez, M., & Torres, L. (2024). La inteligencia artificial en la gamificación para promover la salud mental de los estudiantes universitarios: una revisión de alcance.

Loyola Muñoz, P. A., Soria Pérez, Y. F., & Nagamine Miyashiro, M. M. (2026). Entornos virtuales de aprendizaje y su eficacia en el éxito académico y emocional de los universitarios: una revisión sistemática

Martín Laca Olivos Chang, L. J., Díaz García, M. L., & Piscoche Botello, C. A. (2024). Gamificación como estrategia para mejorar la motivación en estudiantes universitarios

Texto redactado con el apoyo de Chat GPT.

Por: Valeria Párraga

¿Pueden las redes sociales ser realmente un recurso educativo? Aunque durante años se las ha considerado como una distracción, hoy sabemos que plataformas como TikTok pueden convertirse en aliadas estratégicas para un aprendizaje ágil y significativo. 

En los últimos años, las redes sociales —y en particular plataformas como TikTok— han sido vistas con recelo en el ámbito educativo. Se suelen asociar con momentos de ocio, distracción o entretenimiento. Sin embargo, esta percepción ignora el enorme potencial pedagógico de los videos cortos, que pueden convertirse en cápsulas de conocimiento fáciles de consumir y compartir: lo que puede llamarse aprendizaje flash. 

Mitos y miedos frente al uso de redes sociales en educación 

El “temor” a usar redes sociales en educación proviene de al menos tres creencias comunes: 
1. Superficialidad: la idea de que los videos cortos sirven para banalidades como los bailes o tendencias pasajeras. 
2. Distracción: la preocupación de que los estudiantes pierdan foco académico al estar expuestos a estas plataformas. 
3. Poca seriedad: la percepción de que un contenido de 60 segundos no puede transmitir conocimiento riguroso. 
 
No obstante, experiencias recientes muestran que los videos breves pueden ser un puente inicial hacia aprendizajes más profundos: generan curiosidad, introducen conceptos complejos y motivan a la exploración autónoma. 

Beneficios del aprendizaje flash en redes 

Los videos cortos ofrecen oportunidades únicas: 
Atención inmediata: capturan la mirada en los primeros segundos. 
Síntesis y claridad: obligan a destilar el mensaje en su esencia. 
Accesibilidad: se consumen en cualquier lugar y momento, incluso en pausas breves. 
Viralidad positiva: permiten que el conocimiento circule y se multiplique rápidamente. 
 
De hecho, estudios en neurociencia han demostrado que experiencias emocionalmente intensas mejoran la consolidación de la memoria, haciendo que los recuerdos asociados a emociones sean más persistentes que los neutrales (Tyng et al., 2017). Por ello, el formato audiovisual breve tiene tanto potencial: combina impacto emocional con claridad conceptual 

Storytelling en el aprendizaje digital 

El verdadero poder de TikTok y otras redes sociales similares se encuentra en el storytelling. Un buen video educativo no se limita a entregar datos, sino que construye una micro-narrativa: plantea un reto, muestra un conflicto, introduce un ejemplo cotidiano o genera expectativa con un cierre sorprendente. 
 
Siguiendo a Bruner (1960), el aprendizaje no es solo adquisición de información, sino también transformación (uso en nuevas situaciones) y evaluación (comprobación del conocimiento). El storytelling digital permite recorrer este ciclo en menos de un minuto, porque genera emoción, contexto y significado. 

TikTokers que educan con storytelling 

El Robot de Platón (@elrobotdeplaton): divulgación científica y filosófica narrada con un estilo envolvente que conecta curiosidad y pensamiento crítico. 

Tóstenes (@tostenes): reflexiones breves sobre historia, filosofía y cultura, con un estilo directo y atractivo. 

Historia para Tontos (@historiaparatontos): relatos históricos con humor y cercanía, que hacen de la historia una experiencia entretenida y memorable. 

MateYisus (@mateyisus): explica matemáticas con humor y ejemplos cotidianos, reduciendo la ansiedad matemática. 

Heinz Wuth – Ciencia y Cocina (@soycienciaycocina): fusiona ciencia y gastronomía en micro-historias que explican fenómenos físicos y químicos. 

Aythami – Ponte Bata (@ponte_bata): aborda biología y ciencia con un estilo fresco, acercando la bata de laboratorio a la vida cotidiana. 

Javi Santaolalla (@jasantaolalla): físico y divulgador que convierte la física y la astronomía en relatos apasionantes, llenos de humor y rigor. 

Destripando la Historia (@destripandolahistoria_): combina música, animación y humor para enseñar episodios históricos de forma creativa. 

Cruz Contreras – Cruz en Canadá (@cruzencanada): comparte su experiencia en el mundo de la animación, explicando procesos de diseño de personajes y vivencias en grandes estudios internacionales. 

Conclusión 

Más que un obstáculo, las redes sociales pueden ser un aliado estratégico de la educación, siempre que se diseñen contenidos con propósito pedagógico. El reto es pasar de la prohibición al aprovechamiento consciente, transformando lo que antes se veía como distracción en una herramienta poderosa para un aprendizaje ágil, creativo y conectado con la cultura digital. 

Referencias  

Bruner, J. (1960). The Process of Education. Harvard University Press. 

Gee, J. P. (2003). What Video Games Have to Teach Us About Learning and Literacy. Palgrave Macmillan. 

Jenkins, H. (2006). Convergence Culture: Where Old and New Media Collide. New York University Press. 

Tyng, C. M., Amin, H. U., Saad, M. N., & Malik, A. S. (2017). The influences of emotion on learning and memory. Frontiers in Psychology, 8, 1454.  

Maldonado, M., Rodríguez, P., & Vera, L. (2021). Gamificación y motivación en la educación universitaria. Revista de Innovación Educativa, 23(2), 45–62. 

McGonigal, J. (2011). Reality Is Broken: Why Games Make Us Better and How They Can Change the World. Penguin Press. 

Salovey, P., & Mayer, J. D. (1990). Emotional Intelligence. Imagination, Cognition and Personality, 9(3), 185–211.  Suárez, M., & Bombela, L. (2015). Juego y sociedad: un análisis sociocultural. Fondo de Cultura Económica.

Por: Manuel Bazalar

En un mundo donde la información se ha convertido en el recurso más valioso, las universidades tienen el reto de evolucionar hacia una cultura data driven, es decir, tomar decisiones basadas en datos y no en percepciones o intuiciones. Este cambio no solo mejora la gestión interna, sino que también fortalece la experiencia de los estudiantes.

Adoptar este enfoque significa usar los datos en todos los niveles de la institución: desde la gestión académica hasta la planeación estratégica. Con ello, las universidades pueden identificar tendencias, anticipar problemas y personalizar la enseñanza de manera más efectiva.

Uno de los beneficios más claros es la reducción de la deserción estudiantil. Analizando datos de rendimiento, asistencia y participación, las instituciones pueden detectar tempranamente a estudiantes en riesgo y brindarles apoyo antes de que abandonen sus estudios.

Además, una universidad que se guía por datos logra eficiencia operativa. Al integrar información de diferentes áreas, se optimizan recursos financieros y tecnológicos, y se toman decisiones más rápidas y sostenibles.

La rendición de cuentas es otro aspecto fundamental. Al contar con métricas claras, las universidades demuestran transparencia ante estudiantes, familias y organismos acreditadores, fortaleciendo su prestigio y confianza social.

Un estudio de The Chronicle of Higher Education (2023) muestra que el 97% de los líderes universitarios considera indispensable el uso de datos para la estrategia institucional, aunque muchas instituciones aún enfrentan barreras como silos de información y falta de competencias analíticas.

Un ejemplo inspirador es el caso de la University of North Texas (UNT) en Estados Unidos. Esta institución implementó un sistema integral de gestión de datos que permitió identificar a estudiantes en riesgo de abandono y crear programas de acompañamiento personalizados. Como resultado, logró aumentar sus tasas de retención y graduación en los últimos años, mostrando cómo el análisis inteligente de datos puede tener un impacto directo en el éxito estudiantil (IHEP, 2024).

Superar los desafíos hacia una cultura data driven requiere liderazgo, inversión tecnológica y formación en alfabetización de datos. No basta con recolectar información, es necesario convertirla en conocimiento accionable que transforme la enseñanza y el aprendizaje.

En conclusión, los centros de estudios superiores que apuestan por esta cultura no solo fortalecen su gestión institucional, sino que también ofrecen a sus estudiantes mejores oportunidades de éxito y empleabilidad. El caso de la UNT demuestra que ser data driven no es una tendencia, sino una estrategia real y efectiva para la educación del futuro.