Los trabajos grupales suelen ser un reto complejo en la educación: coordinar horarios, buscar un lugar apropiado para las reuniones y llevar el control sobre el avance del trabajo son parte de las dificultades que los estudiantes deben enfrentar. Pero también está el reto de gestionar la carga de trabajo en el grupo y evitar a los llamados «free riders o polizontes» (aquellos que trabajan poco o nada y obtienen lo mismo que los que sí hicieron el esfuerzo) o también aquellos grupos que se «dividen» el trabajo en páginas o secciones y terminan presentando algo muy difícil de entender.

¿Puede la tecnología ayudarnos a realizar trabajos en grupo durante el aislamiento social obligatorio?

Formación de grupos

Por lo general los estudiantes prefieren decidir con quiénes hacer un grupo, sin embargo, estando todos a distancia es mucho más difícil conocernos lo suficiente como para establecer los vínculos de confianza necesarios para tomar esa decisión. Los docentes pueden generar espacios breves de trabajo en grupo para que los estudiantes puedan, al realizar tareas breves y de carácter formativo, conocer y hacerse conocer, y así tomar la decisión de con quién formar grupo contando con algo más de información que un nombre y una foto.

Una opción interesante para formar grupos es que los mismos se organicen a través del propósito del mismo. Por ejemplo si nos encontramos en un curso de historia contemporánea, luego de conocer los contenidos del curso algunos estudiantes podrían proponer el tema que quisieran trabajar, explicarlo a los compañeros en un video o foro y esperar a que algunos se adhieran a la idea. Esta es una adhocracia, algo muy parecido a lo que sucede en empresas innovadoras.

Finalmente, el azar puede decidir y obligar a los estudiantes a formar grupos con personas desconocidas. Suena mal, cierto, pero puede ser una valiosa oportunidad de aprendizaje en entornos diversos, una situación en la que lo que une a los estudiantes no son características ni intereses comunes, sino el reto.

Aquí una herramienta sencilla para el sorteo en caso la plataforma online de su institución no tenga una incorporada.

El reto

El reto debe estar claramente definido no solo en sus características fundamentales, el formato de entrega, el proceso que se debe seguir para alcanzarlo y la rúbrica de evaluación. El reto debe definirse a partir del propósito del mismo, debe responder a la pregunta: ¿Para qué estoy haciendo esto?

Los estudiantes asumirán el esfuerzo de realizar la tarea en grupo motivados por lo que lograrán (para ellos y para el grupo) durante el proceso de creación del producto que se les reta a crear (sea una investigación, video, campaña publicitaria, o plan de negocio). La pregunta fundamental es entonces ¿Para qué estamos haciendo esto?

Pero las otras preguntas también son importantes y deben estar claramente establecidas y así evitar luego algún sentimiento de frustración.

¿Qué es lo que se debe entregar como producto del trabajo grupal?

Una descripción detallada del producto que se espera recibir y una rúbrica de evaluación debe ser compartida desde el primer momento con los estudiantes. A veces es bueno también compartir un ejemplo de lo que sí es un buen trabajo y de lo que no sería un buen trabajo.

¿Cuál formato se debe usar para entregar ese producto?

Dependiendo de la competencia que se busca desarrollar en los estudiantes el formato puede ser parte de las evidencias. Por ejemplo si la competencia es comunicación oral, entonces la entrega necesariamente tendrá que ser en un audio, video o una presentación en vivo. Si el formato requiere el manejo de una tecnología en especial, debemos asegurar que los estudiantes cuenten con acceso a la misma y sepan usarla.

¿Cómo debe realizarse el proceso de creación? ¿Debe usarse una metodología especial?

Las metodologías, fuentes y herramientas que deben utilizar los estudiantes deben estar a su alcance y disponibles para todos los participantes. Si se requiere un software especial para colectar o procesar datos es muy importante asegurarse de que todos los estudiantes cuenten con acceso.

¿Cuándo debe realizarse el proceso de creación? ¿Cuándo debe iniciarse, cuándo terminar, existen hitos intermedios?

Este es un aspecto que muchas veces dejamos de lado esperando el producto final, sin embargo es crucial en la evaluación. Si bien el producto entregado es la evidencia de los logros de aprendizaje, el aprendizaje se vincula estrechamente con el proceso de creación y es por eso que se requiere establecer hitos de inicio, intermedios y de fin que permita a los estudiantes organizar su trabajo grupal y llegar al objetivo. Los reportes de los hitos de control ayuda también para brindar retroalimentación formativa oportuna.

¿Quién es responsable de qué?

Muchas veces simplemente damos el reto al grupo y esperamos que ellos mismos repartan el trabajo, en el mejor de los casos designamos a un líder del grupo y delegamos en él o ella la distribución de responsabilidades, eso funciona a veces pero suele no funcionar bien. Una alternativa es crear roles preestablecidos para el trabajo en grupo. Uno es es líder, el que organiza el trabajo, presenta un plan y se hace responsable por su cumplimiento. Otro puede ser el bibliotecario, el que busca y organiza los recursos necesarios para el trabajo; otro puede ser el analista, a cargo del procesamiento de datos, y así. Esto no quiere decir que el trabajo no se realiza entre todos, pero sí que cada miembro del grupo tiene un rol que cumplir y que se le evaluará también por ese rol.

La evaluación 

El último punto del acápite anterior nos trae al mundo de las evaluaciones ¿debe ser una sola calificación para todos los miembros del grupo por igual o debe personalizarse la calificación?

Si hemos asignado roles en el grupo, podemos asignar calificación por el cumplimiento de un rol en particular, incluso podemos pedir que los propios miembros del grupo evalúen a sus compañeros en función del rol que le tocó cumplir a cada uno.

Una herramienta muy valiosa para hacer seguimiento del aporte de cada integrante es la bitácora o actas de reuniones, la grabación de las discusiones en videoconferencias o foros, y el registro de los aportes en los documentos y versiones que se puede obtener con el control de cambios en herramientas colaborativas como Google Docs, Office Online y Quip, entre otras.

Seguir de cerca el proceso de creación, establecer hitos, llevar agendas y bitácoras es la mejor forma de ayudar a los grupos a avanzar hacia el logro y a mismo tiempo dejar evidencia del trabajo de cada uno de los participantes.

Fuentes consultadas:

Ver también:

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