Por: Bruno Chacón

En la educación virtual, las sesiones sincrónicas son el corazón de la interacción entre docentes y estudiantes. Pero para que realmente sean dinámicas, participativas y significativas, es fundamental usar las herramientas adecuadas.
A continuación, les mostramos las mejores herramientas para sus sesiones síncronas agrupadas según su funcionalidad:

herramientas sesiones sincronas 1

Zoom / Microsoft Teams / Google Meet
Plataformas esenciales para videollamadas con funciones avanzadas: salas de trabajo, encuestas en vivo, pizarra colaborativa y grabación de clases.

Mentimeter / Slido / Kahoot!
Ideales para romper el hielo, evaluar conocimientos y fomentar la participación en tiempo real con cuestionarios interactivos y votaciones.

Whiteboard / Canva Whiteboard
Perfectas para lluvias de ideas colaborativas y creación visual de conceptos. Permiten que los estudiantes aporten ideas simultáneamente.

Padlet / Miro / Trello
Excelentes para organizar proyectos en grupo, recopilar ideas o compartir recursos en un entorno visual e interactivo.

PowerPoint Live / Genially / Prezi Video
Permiten presentaciones más dinámicas y visuales, integrando al docente directamente en el contenido para una experiencia más atractiva.

Combinar distintas herramientas potencia la atención, la colaboración y el aprendizaje activo, pues la tecnología no reemplaza al docente, sino que lo potencia. Por ello, es crucial que continúen explorando los recursos disponibles; al hacerlo, no solo amplían y validan sus competencias digitales, sino que también aseguran elevar el impacto y la calidad pedagógica de cada sesión síncrona.

En un entorno cada vez más interconectado y digital, la relevancia de abordar la salud mental y el bienestar general se intensifica en el ámbito de la educación superior. Especialmente desde la pandemia del COVID-19, que obligó a migrar hacia entornos virtuales donde las estrategias tradicionales no lograban captar la atención de los estudiantes. Este cambio impulsó el uso de entornos virtuales de aprendizaje (EVA), los cuales han demostrado fomentar la autonomía, la autoeficacia y la motivación, factores clave tanto para el rendimiento académico como para el desarrollo emocional de los universitarios (Loyola Muñoz, Soria Pérez & Nagamine Miyashiro, 2026). 

Los avances tecnológicos y la innovación ofrecen oportunidades sin precedentes para enfrentar estos desafíos de manera novedosa y efectiva. En este escenario, la gamificación que trasciende el entretenimiento lúdico al aplicar componentes del diseño de juegos y plataformas digitales en contextos educativos emerge como una estrategia crucial para captar la atención de los alumnos y mejorar la salud mental en estudiantes universitarios. Recientemente, se ha explorado el uso de inteligencia artificial en la gamificación para personalizar experiencias, detectar patrones de estrés y ofrecer retroalimentación adaptativa, lo cual potencia su impacto en el bienestar emocional. Como señala Gonzales, Rodríguez y Torres (2024), “la gamificación con inteligencia artificial permite identificar patrones de comportamiento que pueden estar relacionados con estados emocionales como el estrés o la ansiedad, facilitando intervenciones oportunas” (p. 8). 

La gamificación es una estrategia que adopta las características de juegos o videojuegos como los desafíos, recompensas, niveles, tablas de puntuación, entre otros, para captar la atención del usuario y guiarlo hacia el logro del objetivo designado. Es importante tener en cuenta que esta estrategia puede aplicarse en distintos ámbitos. En el caso específico de la educación, se ha demostrado que la gamificación mejora la autoestima, la autoeficacia y el compromiso académico (Martín Laca Olivos Chang, Díaz García & Piscoche Botello, 2024). 

Los conceptos mencionados anteriormente están estrechamente relacionados con la motivación y la atención. La gamificación, al ofrecer retroalimentación instantánea y una sensación de progreso, estimula al alumno y permite una mejor transferencia de información. Además, el estímulo experimentado ayuda a reducir el estrés y la ansiedad que puedan surgir durante los estudios (Gonzales et al., 2024). 

Algunos ejemplos de estrategias gamificadas incluyen simuladores, juegos serios, juegos de escape, cuestionarios interactivos, entre otros. 

La gamificación ofrece beneficios como mayor participación, reducción de ansiedad y mejora de la autoestima y la eficacia académica. Sin embargo, para lograr un impacto real, se requiere de docentes capacitados y de una alineación clara entre las actividades lúdicas y los objetivos pedagógicos. Como advierten Martín Laca Olivos Chang et al. (2024), “el diseño de las dinámicas gamificadas debe estar alineado con los objetivos pedagógicos para lograr impacto real” (p. 12). 

La innovación educativa tecnológica tiene el potencial de transformar la experiencia de enseñanza-aprendizaje y puede generar un impacto significativo en la salud mental y el rendimiento del alumno. 

¿Estamos diseñando experiencias que cuidan la mente del estudiante o simplemente adaptándonos a su distracción digital? 


Referencias 

Gonzales, J., Rodríguez, M., & Torres, L. (2024). La inteligencia artificial en la gamificación para promover la salud mental de los estudiantes universitarios: una revisión de alcance.

Loyola Muñoz, P. A., Soria Pérez, Y. F., & Nagamine Miyashiro, M. M. (2026). Entornos virtuales de aprendizaje y su eficacia en el éxito académico y emocional de los universitarios: una revisión sistemática

Martín Laca Olivos Chang, L. J., Díaz García, M. L., & Piscoche Botello, C. A. (2024). Gamificación como estrategia para mejorar la motivación en estudiantes universitarios

Texto redactado con el apoyo de Chat GPT.

Por: Valeria Párraga

¿Pueden las redes sociales ser realmente un recurso educativo? Aunque durante años se las ha considerado como una distracción, hoy sabemos que plataformas como TikTok pueden convertirse en aliadas estratégicas para un aprendizaje ágil y significativo. 

En los últimos años, las redes sociales —y en particular plataformas como TikTok— han sido vistas con recelo en el ámbito educativo. Se suelen asociar con momentos de ocio, distracción o entretenimiento. Sin embargo, esta percepción ignora el enorme potencial pedagógico de los videos cortos, que pueden convertirse en cápsulas de conocimiento fáciles de consumir y compartir: lo que puede llamarse aprendizaje flash. 

Mitos y miedos frente al uso de redes sociales en educación 

El “temor” a usar redes sociales en educación proviene de al menos tres creencias comunes: 
1. Superficialidad: la idea de que los videos cortos sirven para banalidades como los bailes o tendencias pasajeras. 
2. Distracción: la preocupación de que los estudiantes pierdan foco académico al estar expuestos a estas plataformas. 
3. Poca seriedad: la percepción de que un contenido de 60 segundos no puede transmitir conocimiento riguroso. 
 
No obstante, experiencias recientes muestran que los videos breves pueden ser un puente inicial hacia aprendizajes más profundos: generan curiosidad, introducen conceptos complejos y motivan a la exploración autónoma. 

Beneficios del aprendizaje flash en redes 

Los videos cortos ofrecen oportunidades únicas: 
Atención inmediata: capturan la mirada en los primeros segundos. 
Síntesis y claridad: obligan a destilar el mensaje en su esencia. 
Accesibilidad: se consumen en cualquier lugar y momento, incluso en pausas breves. 
Viralidad positiva: permiten que el conocimiento circule y se multiplique rápidamente. 
 
De hecho, estudios en neurociencia han demostrado que experiencias emocionalmente intensas mejoran la consolidación de la memoria, haciendo que los recuerdos asociados a emociones sean más persistentes que los neutrales (Tyng et al., 2017). Por ello, el formato audiovisual breve tiene tanto potencial: combina impacto emocional con claridad conceptual 

Storytelling en el aprendizaje digital 

El verdadero poder de TikTok y otras redes sociales similares se encuentra en el storytelling. Un buen video educativo no se limita a entregar datos, sino que construye una micro-narrativa: plantea un reto, muestra un conflicto, introduce un ejemplo cotidiano o genera expectativa con un cierre sorprendente. 
 
Siguiendo a Bruner (1960), el aprendizaje no es solo adquisición de información, sino también transformación (uso en nuevas situaciones) y evaluación (comprobación del conocimiento). El storytelling digital permite recorrer este ciclo en menos de un minuto, porque genera emoción, contexto y significado. 

TikTokers que educan con storytelling 

El Robot de Platón (@elrobotdeplaton): divulgación científica y filosófica narrada con un estilo envolvente que conecta curiosidad y pensamiento crítico. 

Tóstenes (@tostenes): reflexiones breves sobre historia, filosofía y cultura, con un estilo directo y atractivo. 

Historia para Tontos (@historiaparatontos): relatos históricos con humor y cercanía, que hacen de la historia una experiencia entretenida y memorable. 

MateYisus (@mateyisus): explica matemáticas con humor y ejemplos cotidianos, reduciendo la ansiedad matemática. 

Heinz Wuth – Ciencia y Cocina (@soycienciaycocina): fusiona ciencia y gastronomía en micro-historias que explican fenómenos físicos y químicos. 

Aythami – Ponte Bata (@ponte_bata): aborda biología y ciencia con un estilo fresco, acercando la bata de laboratorio a la vida cotidiana. 

Javi Santaolalla (@jasantaolalla): físico y divulgador que convierte la física y la astronomía en relatos apasionantes, llenos de humor y rigor. 

Destripando la Historia (@destripandolahistoria_): combina música, animación y humor para enseñar episodios históricos de forma creativa. 

Cruz Contreras – Cruz en Canadá (@cruzencanada): comparte su experiencia en el mundo de la animación, explicando procesos de diseño de personajes y vivencias en grandes estudios internacionales. 

Conclusión 

Más que un obstáculo, las redes sociales pueden ser un aliado estratégico de la educación, siempre que se diseñen contenidos con propósito pedagógico. El reto es pasar de la prohibición al aprovechamiento consciente, transformando lo que antes se veía como distracción en una herramienta poderosa para un aprendizaje ágil, creativo y conectado con la cultura digital. 

Referencias  

Bruner, J. (1960). The Process of Education. Harvard University Press. 

Gee, J. P. (2003). What Video Games Have to Teach Us About Learning and Literacy. Palgrave Macmillan. 

Jenkins, H. (2006). Convergence Culture: Where Old and New Media Collide. New York University Press. 

Tyng, C. M., Amin, H. U., Saad, M. N., & Malik, A. S. (2017). The influences of emotion on learning and memory. Frontiers in Psychology, 8, 1454.  

Maldonado, M., Rodríguez, P., & Vera, L. (2021). Gamificación y motivación en la educación universitaria. Revista de Innovación Educativa, 23(2), 45–62. 

McGonigal, J. (2011). Reality Is Broken: Why Games Make Us Better and How They Can Change the World. Penguin Press. 

Salovey, P., & Mayer, J. D. (1990). Emotional Intelligence. Imagination, Cognition and Personality, 9(3), 185–211.  Suárez, M., & Bombela, L. (2015). Juego y sociedad: un análisis sociocultural. Fondo de Cultura Económica.

Por: Manuel Bazalar

En un mundo donde la información se ha convertido en el recurso más valioso, las universidades tienen el reto de evolucionar hacia una cultura data driven, es decir, tomar decisiones basadas en datos y no en percepciones o intuiciones. Este cambio no solo mejora la gestión interna, sino que también fortalece la experiencia de los estudiantes.

Adoptar este enfoque significa usar los datos en todos los niveles de la institución: desde la gestión académica hasta la planeación estratégica. Con ello, las universidades pueden identificar tendencias, anticipar problemas y personalizar la enseñanza de manera más efectiva.

Uno de los beneficios más claros es la reducción de la deserción estudiantil. Analizando datos de rendimiento, asistencia y participación, las instituciones pueden detectar tempranamente a estudiantes en riesgo y brindarles apoyo antes de que abandonen sus estudios.

Además, una universidad que se guía por datos logra eficiencia operativa. Al integrar información de diferentes áreas, se optimizan recursos financieros y tecnológicos, y se toman decisiones más rápidas y sostenibles.

La rendición de cuentas es otro aspecto fundamental. Al contar con métricas claras, las universidades demuestran transparencia ante estudiantes, familias y organismos acreditadores, fortaleciendo su prestigio y confianza social.

Un estudio de The Chronicle of Higher Education (2023) muestra que el 97% de los líderes universitarios considera indispensable el uso de datos para la estrategia institucional, aunque muchas instituciones aún enfrentan barreras como silos de información y falta de competencias analíticas.

Un ejemplo inspirador es el caso de la University of North Texas (UNT) en Estados Unidos. Esta institución implementó un sistema integral de gestión de datos que permitió identificar a estudiantes en riesgo de abandono y crear programas de acompañamiento personalizados. Como resultado, logró aumentar sus tasas de retención y graduación en los últimos años, mostrando cómo el análisis inteligente de datos puede tener un impacto directo en el éxito estudiantil (IHEP, 2024).

Superar los desafíos hacia una cultura data driven requiere liderazgo, inversión tecnológica y formación en alfabetización de datos. No basta con recolectar información, es necesario convertirla en conocimiento accionable que transforme la enseñanza y el aprendizaje.

En conclusión, los centros de estudios superiores que apuestan por esta cultura no solo fortalecen su gestión institucional, sino que también ofrecen a sus estudiantes mejores oportunidades de éxito y empleabilidad. El caso de la UNT demuestra que ser data driven no es una tendencia, sino una estrategia real y efectiva para la educación del futuro.

Bajo el lema “Conectando capacidades, creando futuro”, el Encuentro Nacional de Universidades de MetaRed TIC Perú 2025 iniciativa impulsada por Universia, se llevó a cabo el 4 de septiembre en la Universidad Continental. Esta jornada reunió a representantes de diversas universidades del país para dialogar, colaborar y co-crear propuestas que impulsen la transformación digital de la educación superior, marcando un hito en el trabajo colaborativo para fortalecer la educación en el Perú.

La apertura del evento estuvo a cargo de Christina Saksanian, rectora de la Universidad Continental, y Edward Roekaert, presidente de MetaRed TIC Perú, quienes resaltaron la importancia de consolidar la comunidad académica del país, compartir avances y co-crear iniciativas que aceleren la transformación digital de la educación superior.

Uno de los momentos más destacados fue el panel de expertos “Desafíos del uso de la IA en la educación superior”, con la participación de:

Jorge Bossio, secretario general de MetaRed TIC Perú.

Ezequiel Molina, economista senior del Banco Mundial para América Latina.

José Carlos Machicao, docente de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).

panel metaredtic

El panel permitió reflexionar sobre el papel de la inteligencia artificial en la educación superior, sus oportunidades y desafíos, así como la necesidad de integrarla con un enfoque ético y estratégico en las instituciones académicas.

Posteriormente, los asistentes participaron en mesas temáticas conformadas por los seis grupos de trabajo de MetaRed TIC Perú: Educación a Distancia, Tecnologías Educativas, Ciberseguridad, Gobernanza, Mujeres TIC e Inteligencia Artificial.

Cada mesa presentó propuestas conjuntas y definió tres compromisos estratégicos que guiarán la agenda de trabajo colaborativo en los próximos meses.

El evento concluyó con un mensaje de cierre a cargo de Jorge Bossio, secretario general de MetaRed TIC Perú, quien invitó a las universidades a continuar trabajando juntas en el diseño de soluciones innovadoras que fortalezcan la educación superior en el país.

Encuentros como este reflejan la disposición de docentes, investigadores y autoridades por participar activamente, compartir conocimientos y colaborar en la mejora continua de la educación superior en el Perú. Esta actitud abierta y comprometida es la que permite generar cambios reales y construir un futuro académico más sólido e inclusivo para todos.

En el marco de la Semana del Aprendizaje Digital 2025, organizada por la UNESCO, la comunidad académica mundial reflexiona sobre los retos y oportunidades que la tecnología ofrece para transformar la educación. Bajo el lema IA y el futuro de la educación: disrupciones, dilemas y direcciones, el evento convoca a autoridades, investigadores y docentes a analizar el papel de la inteligencia artificial y otras innovaciones digitales en la configuración de entornos de aprendizaje más inclusivos, sostenibles y orientados al futuro.

Este espacio de diálogo se conecta directamente con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 (ODS 4), centrado en garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad para todas las personas. El fortalecimiento de competencias digitales, la reducción de brechas en el acceso al conocimiento y la creación de ecosistemas de aprendizaje más democráticos son acciones clave que reafirman el compromiso de las instituciones educativas con la Agenda 2030. En este contexto, resulta especialmente relevante considerar la situación del Perú, donde, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), solo el 51,8 % de la población rural de 6 años a más accede a internet, lo que refleja la urgencia de implementar políticas y prácticas que reduzcan las desigualdades entre áreas urbanas y rurales.

Las tendencias que marcan el presente de la educación digital evidencian una transformación profunda de los procesos de enseñanza y aprendizaje. Entre ellas destacan el aprendizaje personalizado mediado por inteligencia artificial, que ajusta contenidos a las necesidades de cada estudiante; la integración de experiencias inmersivas a través de realidad aumentada y virtual; la evaluación inteligente y automatizada que optimiza la retroalimentación; y el crecimiento de modelos híbridos que amplían el acceso y fomentan la colaboración global. Estas innovaciones no solo potencian la eficiencia educativa, sino que también abren nuevas posibilidades para generar conocimiento en red y fortalecer la investigación interdisciplinaria.

En ese mismo espíritu, la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC) reafirmó su compromiso con la innovación y el aprendizaje digital a través del Festival de Innovación Educativa 2025, realizado los días 20 y 21 de agosto. Este encuentro congregó a docentes, investigadores y expertos internacionales para compartir experiencias y propuestas orientadas a transformar la enseñanza superior. Iniciativas como el Festival, en sintonía con la Semana del Aprendizaje Digital, refuerzan la misión de la UPC de impulsar la innovación pedagógica y consolidar un liderazgo institucional en la construcción de una educación inclusiva, ética y de calidad para todos.

Cada 4 de julio se celebra el Día Mundial del eBook, un formato que ha transformado profundamente la manera en que accedemos al conocimiento. Desde su aparición, los libros electrónicos han facilitado la democratización de la lectura y el aprendizaje, eliminando barreras físicas y económicas. En un mundo interconectado, su valor reside no solo en la portabilidad o el ahorro de papel, sino en su capacidad para hacer que el saber esté al alcance de más personas, en cualquier lugar y en cualquier momento.

En el ámbito educativo, los eBooks han permitido diversificar las metodologías de enseñanza, integrando recursos interactivos, enlaces a contenido ampliado, y accesibilidad para personas con discapacidad visual o dificultades de lectura. Su flexibilidad fomenta un aprendizaje más autónomo y personalizado, alineado con los modelos pedagógicos centrados en el estudiante. Además, su uso contribuye a reducir costos para las instituciones y estudiantes, favoreciendo la equidad en el acceso a materiales académicos actualizados.

La incorporación de eBooks y bibliotecas virtuales ha transformado el acceso al conocimiento en el ámbito educativo. Antes, el aprendizaje dependía en gran medida de libros físicos y presencia en espacios concretos; hoy, el contenido está disponible de forma inmediata, remota y en múltiples formatos. Esta transición ha favorecido el autoaprendizaje, la educación a distancia y la personalización de contenidos según las necesidades del estudiante. También ha permitido que instituciones educativas amplíen sus recursos sin las limitaciones del espacio físico y ha fomentado una cultura de acceso abierto al conocimiento. – Gabriela Alvarez

Celebrar este día es también una oportunidad para reflexionar sobre el rol de las tecnologías en la educación. Promover el uso de libros electrónicos no solo es una decisión práctica, sino también una apuesta por una educación más inclusiva, sostenible y adaptada a los tiempos digitales. Las bibliotecas virtuales, las plataformas educativas y los recursos de código abierto nos recuerdan que el futuro del aprendizaje está en constante evolución, y los eBooks son una pieza clave en ese camino.


En línea con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 (Educación de calidad), los eBooks apoyan la creación de entornos de aprendizaje más inclusivos y equitativos. Al ofrecer contenidos accesibles y actualizables, permiten a millones de estudiantes, especialmente en contextos vulnerables, acceder a recursos educativos esenciales. De esta forma, contribuyen a reducir la brecha educativa y garantizan oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos.

A pesar de los avances tecnológicos, persisten barreras estructurales que dificultan el acceso equitativo a los eBooks. Los principales desafíos incluyen:

  • Falta de conectividad a internet en zonas rurales o de bajos recursos.
  • Limitado acceso a dispositivos electrónicos.
  • Baja alfabetización digital, tanto en estudiantes como en docentes, que dificulta el uso autónomo de recursos virtuales.

Superar estos desafíos implica implementar políticas públicas que aseguren infraestructura tecnológica, inversión en formación digital y alianzas con iniciativas de acceso abierto. – Gabriela Alvarez

Además, su incorporación en programas educativos fortalece las estrategias de enseñanza digital, favorece la continuidad pedagógica en situaciones de emergencia y expande las oportunidades de aprendizaje autónomo más allá del aula. Así, los libros electrónicos no solo enriquecen la experiencia educativa, sino que se convierten en herramientas clave para alcanzar una educación de calidad, inclusiva y resiliente, como plantea la Agenda 2030.

Cada 3 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Libertad de Prensa, impulsado por la UNESCO para resaltar la importancia de un periodismo libre, plural e independiente como base de la democracia. En esta edición, el enfoque estará en el impacto de la inteligencia artificial en el ejercicio periodístico, bajo el tema: “Informar en un mundo feliz: el impacto de la inteligencia artificial en la libertad de prensa y los medios de comunicación.”

La IA está transformando el periodismo, proporcionando herramientas que optimizan el periodismo de investigación, la creación de contenido y la verificación de datos. Permite una mayor eficiencia, accesibilidad multilingüe y un mejor análisis de datos. 
UNESCO

La libertad de prensa permite denunciar abusos, fiscalizar el poder y promover la transparencia. Sin ella, la desinformación gana terreno y se debilita el debate público. En la era digital, este derecho se extiende más allá de los medios tradicionales y se defiende también en redes sociales, plataformas virtuales y entornos automatizados, donde la búsqueda de la verdad debe mantenerse firme.

La evolución hacia el periodismo digital ha ampliado las formas de narrar y conectar con la audiencia. Sin embargo, este nuevo entorno plantea grandes desafíos: enfrentar las noticias falsas, preservar la ética periodística y adaptarse a la rapidez con que hoy se consume la información. Herramientas como la inteligencia artificial, los podcasts y los boletines digitales están transformando el oficio, sin que su esencia pierda relevancia.

Los estudiantes de comunicación enfrentan este escenario como agentes clave del cambio. Aprenden a verificar en tiempo real, a contar historias en distintos formatos y a formarse como profesionales responsables en medio de una avalancha de contenidos. Su preparación exige habilidades técnicas y un profundo compromiso ético con el derecho a la información.

Nos ha tocado vivir tiempos donde la mentira viaja más rápido que la verdad, en donde el exceso de la información nos desafía. En medio de esta turbulencia de datos y algoritmos, el periodismo sigue siendo un oficio no apto para cínicos. Como periodistas no debemos olvidar que nuestro trabajo, por más tecnología que tengamos a la mano, implica investigar, ensuciarnos los zapatos, bajar al campo, escuchar a las personas y recoger la información de una manera rigurosa. Los grandes modelos de lenguaje pueden producir millones de palabras en segundos, pero no saben distinguir el rumor de la noticia. Ahí, está la diferencia entre una IA que redacta y un periodista que, con la paciencia de quien siembra en terreno incierto, busca la verdad entre las grietas, encuentra en ellas la belleza de la información.
Daniel Flores Bueno, periodista y docente de la UPC

Renovemos nuestro compromiso con un periodismo libre, ético y al servicio de la sociedad. Que la tecnología y la inteligencia artificial no sean una amenaza, sino una oportunidad para llegar más lejos, fortalecer la verdad y ampliar el impacto de la libertad de prensa en todo el mundo.

Texto trabajado con el apoyo de ChatGPT y Daniel Flores.

Mag. Blanca Jesús Joo Chang

Entre pasillos se escucha un “soplaré y soplaré, y tu casa derribaré”;  es inevitable sentir temor cuando se camina por un lugar desconocido, o cuando la duda está rondando constantemente. Algunos sienten que la tecnología complica situaciones y otros que viene a resolver todos los problemas, y en algún punto, la necesidad del equilibrio entre una postura y otra, pasa desapercibida. 

Esta frase nos pone en alerta, estado en el cual siempre debemos estar, pero no con temor, sino con seguridad y esperanza. Pensemos en cómo está nuestra “casa”, la frase sale de este cuento popular, nos exhorta a hacer un “alto” urgente. La velocidad de los cambios y actualizaciones nos sobrepasa y se lleva todo lo que hay a su paso; y con ello las posibilidades de procesar y reflexionar cada situación vivida.

La IA está reestructurando la forma en que aprendemos, accedemos al conocimiento y enseñamos, de manera que las “casas” pueden colapsar ante los avances tecnológicos.

Derribar esas casas no necesariamente implica destrucción, sino la oportunidad de reconstruir estructuras más sólidas y adaptadas a la era digital. La IA no tiene la intención de eliminar lo existente, sino de hacerlo evolucionar.

No sólo se ven involucrados los estudiantes y docentes, la IA también está cambiando el rol de los padres como guías en el aprendizaje de sus hijos. “Derribar la casa” implica la necesidad de adaptar las dinámicas familiares para integrar la tecnología de manera positiva, colaborando en la educación de sus hijos en un entorno cada vez más digitalizado, equilibrando las situaciones con y sin tecnología con un sentido y propósitos claros.

Necesitamos desarrollar la autonomía, el pensamiento Crítico y la Inteligencia emocional como columnas y de manera transversal, valores de Fe que guíen nuestras decisiones y acciones.

Para fomentar la acción interactiva entre éstos, sugiero implementar los seminarios socráticos que permitirán desarrollar también la personalización del aprendizaje y el aprendizaje adaptativo en un contexto virtual, porque cada “casa” es diferente. Asimismo, podemos usar la IA como asistente en el proceso de debate en la preparación y durante el proceso, con ello podremos ver esta frase “soplaré y soplaré y tu casa derribaré”, no como “derribar al oponente”, sino como identificar en uno mismo, lo que se requiere derrumbar.  Aquí un gráfico sobre cómo podemos implementar IA en el contexto arriba descrito, considerando un escenario virtual y presencial de clase:

blanca joo 1
blanca joo 2

Que este “derribar” no sea visto como una amenaza, sino como una oportunidad para reconstruir un sistema educativo más robusto, flexible y capaz de responder a los desafíos del siglo XXI.