En la sesión del 17 de abril de la Comunidad IA, César Velázquez presentó una experiencia pedagógica desarrollada en el curso Decision Making by Data Driven Design, en la que exploró el uso de agentes virtuales como apoyo en procesos de investigación aplicados al diseño industrial. La propuesta partió de una pregunta concreta: hasta qué punto un sistema de inteligencia artificial puede complementar la comprensión de una comunidad usuaria sin sustituir el trabajo de campo ni el juicio académico de los estudiantes. 

La experiencia se construyó a partir de una metodología exploratoria que combinó técnicas tradicionales —como entrevistas y encuestas— con la creación de un agente virtual caracterizado según el perfil del usuario investigado. Para ello, se utilizó Google AI Studio con Gemini Flash, en una versión accesible para el trabajo en aula y sin requerimientos de programación. El propósito no fue entrenar modelos complejos, sino construir una representación digital suficientemente detallada como para contrastar las respuestas del usuario real con las del usuario simulado. 

Uno de los hallazgos más relevantes de la sesión fue la similitud que, en varios casos, existió entre la información obtenida mediante interacción humana y la generada por el agente virtual. Este resultado permitió discutir el potencial de la IA para ampliar o acelerar ciertas fases de la investigación, sobre todo en contextos donde el tiempo académico es limitado o el acceso a determinadas comunidades resulta difícil. La experiencia involucró a 28 estudiantes organizados en siete grupos, que trabajaron con comunidades específicas y cercanas al contexto local. 

Sin embargo, la presentación insistió en que el valor pedagógico de la experiencia no radica solo en la eficiencia de la herramienta, sino en su capacidad para hacer visibles los límites de los datos. César Velázquez subrayó que los agentes también produjeron respuestas sesgadas o alejadas de la realidad, lo que permitió discutir con los estudiantes temas como alucinaciones, calidad de fuentes, sobrecaracterización de perfiles y pérdida de matices emocionales o conductuales. En ese sentido, la IA no fue presentada como una instancia que resuelve, sino como un recurso que abre nuevas preguntas sobre cómo se produce, interpreta y valida la información. 

La sesión puso especial énfasis en la validación humana como principio irrenunciable. Aunque los agentes virtuales pueden ofrecer una línea de base útil para la exploración de datos y la generación de insights, las decisiones de diseño continúan dependiendo de la interpretación crítica de los estudiantes y docentes. Esta idea atraviesa la propuesta presentada: la inteligencia artificial puede ampliar capacidades, pero no reemplaza la responsabilidad humana en la comprensión del contexto, la lectura de sesgos y la toma de decisiones. 

Durante el diálogo posterior, los participantes plantearon posibilidades de ampliación de la experiencia hacia metodologías de investigación más estructuradas y hacia el uso de otras herramientas como ClaudePerplexity o Copilot. La conversación dejó abierta una línea de trabajo relevante para la educación superior: integrar la IA en los cursos no como un atajo, sino como una oportunidad para enseñar a experimentar, contrastar, equivocarse y volver a evaluar. Desde esa perspectiva, la sesión ofreció una reflexión pertinente sobre el lugar que pueden ocupar los agentes virtuales en procesos formativos que buscan articular innovación, pensamiento crítico y criterio profesional. 

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Si quieres ser parte de nuestras sesiones virtuales y contribuir a este espacio de aprendizaje e intercambio, completa el siguiente formulario. Así podremos conocerte mejor y enviarte el enlace para unirte a las reuniones en vivo: https://forms.office.com/r/6nCJ4wtVaS  

Mira el video completo de la sesión: 

La transformación digital en la educación superior ha dejado de ser una proyección futura para convertirse en una realidad cotidiana. En este escenario, la competencia digital docente no se limita al manejo instrumental de herramientas tecnológicas, sino que implica pensamiento crítico, criterio pedagógico y uso ético de la inteligencia artificial en los procesos de enseñanza y evaluación

Fortalecer la competencia digital significa garantizar calidad académica en entornos mediados por tecnología. Supone comprender cómo integrar la IA de manera pedagógicamente pertinente, cómo rediseñar evaluaciones y cómo formar estudiantes capaces de interactuar críticamente con sistemas inteligentes. No se trata de adoptar tecnología por tendencia, sino de ejercer liderazgo profesional en contextos digitales complejos.

El informe Encuesta sobre la IA en la Educación Superior en América Latina 2026 del Digital Education Council aporta datos relevantes sobre el estado actual de las competencias vinculadas a la IA en el profesorado universitario latinoamericano, evidenciando avances importantes, pero también brechas críticas que requieren atención institucional.

Datos clave del informe

  • Más de la mitad del profesorado muestra débil juicio crítico sobre la IA.
  • El 55% del profesorado aún debe mejorar el uso responsable de la IA.
  • El 55% demuestra experiencia práctica en el uso de la IA en educación.
  • 80% del profesorado con alta alfabetización en IA considera que la IA puede mejorar la calidad de la enseñanza.
    Encuesta sobre la IA en la Educación Superior en América Latina 2026

En su conjunto, la evidencia muestra un escenario de avances significativos, pero también de brechas críticas: existe experiencia práctica creciente en el uso de IA, pero persisten desafíos en juicio crítico y uso responsable. Esto confirma que la competencia digital docente no se reduce al acceso o familiaridad tecnológica, sino que requiere profundización en dimensiones éticas, analíticas y pedagógicas.

Desarrollar la competencia digital docente es una decisión profesional estratégica. Implica asumir el liderazgo de la transformación educativa, fortalecer la capacidad de evaluación crítica y asegurar que la tecnología esté al servicio del aprendizaje y no al revés. La innovación educativa no depende únicamente de las herramientas disponibles, sino del compromiso del docente por formarse, cuestionar y evolucionar junto con su entorno digital.

Texto realizado con el apoyo de Chat GPT.

El reciente ranking de Educación al Futuro destaca, una vez más, a las figuras más influyentes en la educación peruana, consolidándose como una herramienta clave para entender quiénes lideran los cambios y las tendencias en nuestro sistema educativo. Este sondeo, realizado con la participación de miles de profesionales del sector, no solo refleja reconocimiento, sino también legitimidad: permite visibilizar el impacto real que diversos líderes tienen en áreas como educación básica, superior e innovación educativa. Los resultados ayudan a identificar a quienes, desde distintos roles, aportan a mejorar la calidad, la equidad y la transformación educativa en el país.

En el ámbito de innovación y tecnología educativa, este ranking pone en primer plano a personas que están impulsando cambios significativos en el uso de nuevas metodologías, herramientas digitales y enfoques pedagógicos. Es en este espacio donde destacan Lea Sulmont, experta en tecnología e innovación educativa, cuyo trabajo ha influido en la incorporación de soluciones tecnológicas que potencian la enseñanza y el aprendizaje. Asimismo, Jorge Bossio, líder en aprendizaje digital e innovación educativa, aparece como un referente por su aportación al desarrollo de experiencias educativas híbridas y centradas en el estudiante. Estos reconocimientos no solo celebran trayectorias individuales, sino que subrayan la importancia de la innovación para el futuro de la educación peruana.

Además, en la categoría de educación superior, el ranking reconoce a Edward Roekaert, rector emérito de la UPC, por su trayectoria y liderazgo académico dentro del ecosistema universitario. Su presencia en la lista de los más influyentes reafirma la contribución de la comunidad UPC al desarrollo de la educación superior en el Perú. Estos reconocimientos son un motivo de orgullo y una invitación a seguir fortaleciendo iniciativas académicas, de investigación y tecnológicas que transformen positivamente la educación.

Texto realizado con el apoyo de Chat GPT.

Por: Bruno Chacón

En la educación virtual, las sesiones sincrónicas son el corazón de la interacción entre docentes y estudiantes. Pero para que realmente sean dinámicas, participativas y significativas, es fundamental usar las herramientas adecuadas.
A continuación, les mostramos las mejores herramientas para sus sesiones síncronas agrupadas según su funcionalidad:

herramientas sesiones sincronas 1

Zoom / Microsoft Teams / Google Meet
Plataformas esenciales para videollamadas con funciones avanzadas: salas de trabajo, encuestas en vivo, pizarra colaborativa y grabación de clases.

Mentimeter / Slido / Kahoot!
Ideales para romper el hielo, evaluar conocimientos y fomentar la participación en tiempo real con cuestionarios interactivos y votaciones.

Whiteboard / Canva Whiteboard
Perfectas para lluvias de ideas colaborativas y creación visual de conceptos. Permiten que los estudiantes aporten ideas simultáneamente.

Padlet / Miro / Trello
Excelentes para organizar proyectos en grupo, recopilar ideas o compartir recursos en un entorno visual e interactivo.

PowerPoint Live / Genially / Prezi Video
Permiten presentaciones más dinámicas y visuales, integrando al docente directamente en el contenido para una experiencia más atractiva.

Combinar distintas herramientas potencia la atención, la colaboración y el aprendizaje activo, pues la tecnología no reemplaza al docente, sino que lo potencia. Por ello, es crucial que continúen explorando los recursos disponibles; al hacerlo, no solo amplían y validan sus competencias digitales, sino que también aseguran elevar el impacto y la calidad pedagógica de cada sesión síncrona.

En un entorno cada vez más interconectado y digital, la relevancia de abordar la salud mental y el bienestar general se intensifica en el ámbito de la educación superior. Especialmente desde la pandemia del COVID-19, que obligó a migrar hacia entornos virtuales donde las estrategias tradicionales no lograban captar la atención de los estudiantes. Este cambio impulsó el uso de entornos virtuales de aprendizaje (EVA), los cuales han demostrado fomentar la autonomía, la autoeficacia y la motivación, factores clave tanto para el rendimiento académico como para el desarrollo emocional de los universitarios (Loyola Muñoz, Soria Pérez & Nagamine Miyashiro, 2026). 

Los avances tecnológicos y la innovación ofrecen oportunidades sin precedentes para enfrentar estos desafíos de manera novedosa y efectiva. En este escenario, la gamificación que trasciende el entretenimiento lúdico al aplicar componentes del diseño de juegos y plataformas digitales en contextos educativos emerge como una estrategia crucial para captar la atención de los alumnos y mejorar la salud mental en estudiantes universitarios. Recientemente, se ha explorado el uso de inteligencia artificial en la gamificación para personalizar experiencias, detectar patrones de estrés y ofrecer retroalimentación adaptativa, lo cual potencia su impacto en el bienestar emocional. Como señala Gonzales, Rodríguez y Torres (2024), “la gamificación con inteligencia artificial permite identificar patrones de comportamiento que pueden estar relacionados con estados emocionales como el estrés o la ansiedad, facilitando intervenciones oportunas” (p. 8). 

La gamificación es una estrategia que adopta las características de juegos o videojuegos como los desafíos, recompensas, niveles, tablas de puntuación, entre otros, para captar la atención del usuario y guiarlo hacia el logro del objetivo designado. Es importante tener en cuenta que esta estrategia puede aplicarse en distintos ámbitos. En el caso específico de la educación, se ha demostrado que la gamificación mejora la autoestima, la autoeficacia y el compromiso académico (Martín Laca Olivos Chang, Díaz García & Piscoche Botello, 2024). 

Los conceptos mencionados anteriormente están estrechamente relacionados con la motivación y la atención. La gamificación, al ofrecer retroalimentación instantánea y una sensación de progreso, estimula al alumno y permite una mejor transferencia de información. Además, el estímulo experimentado ayuda a reducir el estrés y la ansiedad que puedan surgir durante los estudios (Gonzales et al., 2024). 

Algunos ejemplos de estrategias gamificadas incluyen simuladores, juegos serios, juegos de escape, cuestionarios interactivos, entre otros. 

La gamificación ofrece beneficios como mayor participación, reducción de ansiedad y mejora de la autoestima y la eficacia académica. Sin embargo, para lograr un impacto real, se requiere de docentes capacitados y de una alineación clara entre las actividades lúdicas y los objetivos pedagógicos. Como advierten Martín Laca Olivos Chang et al. (2024), “el diseño de las dinámicas gamificadas debe estar alineado con los objetivos pedagógicos para lograr impacto real” (p. 12). 

La innovación educativa tecnológica tiene el potencial de transformar la experiencia de enseñanza-aprendizaje y puede generar un impacto significativo en la salud mental y el rendimiento del alumno. 

¿Estamos diseñando experiencias que cuidan la mente del estudiante o simplemente adaptándonos a su distracción digital? 


Referencias 

Gonzales, J., Rodríguez, M., & Torres, L. (2024). La inteligencia artificial en la gamificación para promover la salud mental de los estudiantes universitarios: una revisión de alcance.

Loyola Muñoz, P. A., Soria Pérez, Y. F., & Nagamine Miyashiro, M. M. (2026). Entornos virtuales de aprendizaje y su eficacia en el éxito académico y emocional de los universitarios: una revisión sistemática

Martín Laca Olivos Chang, L. J., Díaz García, M. L., & Piscoche Botello, C. A. (2024). Gamificación como estrategia para mejorar la motivación en estudiantes universitarios

Texto redactado con el apoyo de Chat GPT.

Por: Valeria Párraga

¿Pueden las redes sociales ser realmente un recurso educativo? Aunque durante años se las ha considerado como una distracción, hoy sabemos que plataformas como TikTok pueden convertirse en aliadas estratégicas para un aprendizaje ágil y significativo. 

En los últimos años, las redes sociales —y en particular plataformas como TikTok— han sido vistas con recelo en el ámbito educativo. Se suelen asociar con momentos de ocio, distracción o entretenimiento. Sin embargo, esta percepción ignora el enorme potencial pedagógico de los videos cortos, que pueden convertirse en cápsulas de conocimiento fáciles de consumir y compartir: lo que puede llamarse aprendizaje flash. 

Mitos y miedos frente al uso de redes sociales en educación 

El “temor” a usar redes sociales en educación proviene de al menos tres creencias comunes: 
1. Superficialidad: la idea de que los videos cortos sirven para banalidades como los bailes o tendencias pasajeras. 
2. Distracción: la preocupación de que los estudiantes pierdan foco académico al estar expuestos a estas plataformas. 
3. Poca seriedad: la percepción de que un contenido de 60 segundos no puede transmitir conocimiento riguroso. 
 
No obstante, experiencias recientes muestran que los videos breves pueden ser un puente inicial hacia aprendizajes más profundos: generan curiosidad, introducen conceptos complejos y motivan a la exploración autónoma. 

Beneficios del aprendizaje flash en redes 

Los videos cortos ofrecen oportunidades únicas: 
Atención inmediata: capturan la mirada en los primeros segundos. 
Síntesis y claridad: obligan a destilar el mensaje en su esencia. 
Accesibilidad: se consumen en cualquier lugar y momento, incluso en pausas breves. 
Viralidad positiva: permiten que el conocimiento circule y se multiplique rápidamente. 
 
De hecho, estudios en neurociencia han demostrado que experiencias emocionalmente intensas mejoran la consolidación de la memoria, haciendo que los recuerdos asociados a emociones sean más persistentes que los neutrales (Tyng et al., 2017). Por ello, el formato audiovisual breve tiene tanto potencial: combina impacto emocional con claridad conceptual 

Storytelling en el aprendizaje digital 

El verdadero poder de TikTok y otras redes sociales similares se encuentra en el storytelling. Un buen video educativo no se limita a entregar datos, sino que construye una micro-narrativa: plantea un reto, muestra un conflicto, introduce un ejemplo cotidiano o genera expectativa con un cierre sorprendente. 
 
Siguiendo a Bruner (1960), el aprendizaje no es solo adquisición de información, sino también transformación (uso en nuevas situaciones) y evaluación (comprobación del conocimiento). El storytelling digital permite recorrer este ciclo en menos de un minuto, porque genera emoción, contexto y significado. 

TikTokers que educan con storytelling 

El Robot de Platón (@elrobotdeplaton): divulgación científica y filosófica narrada con un estilo envolvente que conecta curiosidad y pensamiento crítico. 

Tóstenes (@tostenes): reflexiones breves sobre historia, filosofía y cultura, con un estilo directo y atractivo. 

Historia para Tontos (@historiaparatontos): relatos históricos con humor y cercanía, que hacen de la historia una experiencia entretenida y memorable. 

MateYisus (@mateyisus): explica matemáticas con humor y ejemplos cotidianos, reduciendo la ansiedad matemática. 

Heinz Wuth – Ciencia y Cocina (@soycienciaycocina): fusiona ciencia y gastronomía en micro-historias que explican fenómenos físicos y químicos. 

Aythami – Ponte Bata (@ponte_bata): aborda biología y ciencia con un estilo fresco, acercando la bata de laboratorio a la vida cotidiana. 

Javi Santaolalla (@jasantaolalla): físico y divulgador que convierte la física y la astronomía en relatos apasionantes, llenos de humor y rigor. 

Destripando la Historia (@destripandolahistoria_): combina música, animación y humor para enseñar episodios históricos de forma creativa. 

Cruz Contreras – Cruz en Canadá (@cruzencanada): comparte su experiencia en el mundo de la animación, explicando procesos de diseño de personajes y vivencias en grandes estudios internacionales. 

Conclusión 

Más que un obstáculo, las redes sociales pueden ser un aliado estratégico de la educación, siempre que se diseñen contenidos con propósito pedagógico. El reto es pasar de la prohibición al aprovechamiento consciente, transformando lo que antes se veía como distracción en una herramienta poderosa para un aprendizaje ágil, creativo y conectado con la cultura digital. 

Referencias  

Bruner, J. (1960). The Process of Education. Harvard University Press. 

Gee, J. P. (2003). What Video Games Have to Teach Us About Learning and Literacy. Palgrave Macmillan. 

Jenkins, H. (2006). Convergence Culture: Where Old and New Media Collide. New York University Press. 

Tyng, C. M., Amin, H. U., Saad, M. N., & Malik, A. S. (2017). The influences of emotion on learning and memory. Frontiers in Psychology, 8, 1454.  

Maldonado, M., Rodríguez, P., & Vera, L. (2021). Gamificación y motivación en la educación universitaria. Revista de Innovación Educativa, 23(2), 45–62. 

McGonigal, J. (2011). Reality Is Broken: Why Games Make Us Better and How They Can Change the World. Penguin Press. 

Salovey, P., & Mayer, J. D. (1990). Emotional Intelligence. Imagination, Cognition and Personality, 9(3), 185–211.  Suárez, M., & Bombela, L. (2015). Juego y sociedad: un análisis sociocultural. Fondo de Cultura Económica.

Por: Manuel Bazalar

En un mundo donde la información se ha convertido en el recurso más valioso, las universidades tienen el reto de evolucionar hacia una cultura data driven, es decir, tomar decisiones basadas en datos y no en percepciones o intuiciones. Este cambio no solo mejora la gestión interna, sino que también fortalece la experiencia de los estudiantes.

Adoptar este enfoque significa usar los datos en todos los niveles de la institución: desde la gestión académica hasta la planeación estratégica. Con ello, las universidades pueden identificar tendencias, anticipar problemas y personalizar la enseñanza de manera más efectiva.

Uno de los beneficios más claros es la reducción de la deserción estudiantil. Analizando datos de rendimiento, asistencia y participación, las instituciones pueden detectar tempranamente a estudiantes en riesgo y brindarles apoyo antes de que abandonen sus estudios.

Además, una universidad que se guía por datos logra eficiencia operativa. Al integrar información de diferentes áreas, se optimizan recursos financieros y tecnológicos, y se toman decisiones más rápidas y sostenibles.

La rendición de cuentas es otro aspecto fundamental. Al contar con métricas claras, las universidades demuestran transparencia ante estudiantes, familias y organismos acreditadores, fortaleciendo su prestigio y confianza social.

Un estudio de The Chronicle of Higher Education (2023) muestra que el 97% de los líderes universitarios considera indispensable el uso de datos para la estrategia institucional, aunque muchas instituciones aún enfrentan barreras como silos de información y falta de competencias analíticas.

Un ejemplo inspirador es el caso de la University of North Texas (UNT) en Estados Unidos. Esta institución implementó un sistema integral de gestión de datos que permitió identificar a estudiantes en riesgo de abandono y crear programas de acompañamiento personalizados. Como resultado, logró aumentar sus tasas de retención y graduación en los últimos años, mostrando cómo el análisis inteligente de datos puede tener un impacto directo en el éxito estudiantil (IHEP, 2024).

Superar los desafíos hacia una cultura data driven requiere liderazgo, inversión tecnológica y formación en alfabetización de datos. No basta con recolectar información, es necesario convertirla en conocimiento accionable que transforme la enseñanza y el aprendizaje.

En conclusión, los centros de estudios superiores que apuestan por esta cultura no solo fortalecen su gestión institucional, sino que también ofrecen a sus estudiantes mejores oportunidades de éxito y empleabilidad. El caso de la UNT demuestra que ser data driven no es una tendencia, sino una estrategia real y efectiva para la educación del futuro.

Bajo el lema “Conectando capacidades, creando futuro”, el Encuentro Nacional de Universidades de MetaRed TIC Perú 2025 iniciativa impulsada por Universia, se llevó a cabo el 4 de septiembre en la Universidad Continental. Esta jornada reunió a representantes de diversas universidades del país para dialogar, colaborar y co-crear propuestas que impulsen la transformación digital de la educación superior, marcando un hito en el trabajo colaborativo para fortalecer la educación en el Perú.

La apertura del evento estuvo a cargo de Christina Saksanian, rectora de la Universidad Continental, y Edward Roekaert, presidente de MetaRed TIC Perú, quienes resaltaron la importancia de consolidar la comunidad académica del país, compartir avances y co-crear iniciativas que aceleren la transformación digital de la educación superior.

Uno de los momentos más destacados fue el panel de expertos “Desafíos del uso de la IA en la educación superior”, con la participación de:

Jorge Bossio, secretario general de MetaRed TIC Perú.

Ezequiel Molina, economista senior del Banco Mundial para América Latina.

José Carlos Machicao, docente de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).

panel metaredtic

El panel permitió reflexionar sobre el papel de la inteligencia artificial en la educación superior, sus oportunidades y desafíos, así como la necesidad de integrarla con un enfoque ético y estratégico en las instituciones académicas.

Posteriormente, los asistentes participaron en mesas temáticas conformadas por los seis grupos de trabajo de MetaRed TIC Perú: Educación a Distancia, Tecnologías Educativas, Ciberseguridad, Gobernanza, Mujeres TIC e Inteligencia Artificial.

Cada mesa presentó propuestas conjuntas y definió tres compromisos estratégicos que guiarán la agenda de trabajo colaborativo en los próximos meses.

El evento concluyó con un mensaje de cierre a cargo de Jorge Bossio, secretario general de MetaRed TIC Perú, quien invitó a las universidades a continuar trabajando juntas en el diseño de soluciones innovadoras que fortalezcan la educación superior en el país.

Encuentros como este reflejan la disposición de docentes, investigadores y autoridades por participar activamente, compartir conocimientos y colaborar en la mejora continua de la educación superior en el Perú. Esta actitud abierta y comprometida es la que permite generar cambios reales y construir un futuro académico más sólido e inclusivo para todos.

En el marco de la Semana del Aprendizaje Digital 2025, organizada por la UNESCO, la comunidad académica mundial reflexiona sobre los retos y oportunidades que la tecnología ofrece para transformar la educación. Bajo el lema IA y el futuro de la educación: disrupciones, dilemas y direcciones, el evento convoca a autoridades, investigadores y docentes a analizar el papel de la inteligencia artificial y otras innovaciones digitales en la configuración de entornos de aprendizaje más inclusivos, sostenibles y orientados al futuro.

Este espacio de diálogo se conecta directamente con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 (ODS 4), centrado en garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad para todas las personas. El fortalecimiento de competencias digitales, la reducción de brechas en el acceso al conocimiento y la creación de ecosistemas de aprendizaje más democráticos son acciones clave que reafirman el compromiso de las instituciones educativas con la Agenda 2030. En este contexto, resulta especialmente relevante considerar la situación del Perú, donde, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), solo el 51,8 % de la población rural de 6 años a más accede a internet, lo que refleja la urgencia de implementar políticas y prácticas que reduzcan las desigualdades entre áreas urbanas y rurales.

Las tendencias que marcan el presente de la educación digital evidencian una transformación profunda de los procesos de enseñanza y aprendizaje. Entre ellas destacan el aprendizaje personalizado mediado por inteligencia artificial, que ajusta contenidos a las necesidades de cada estudiante; la integración de experiencias inmersivas a través de realidad aumentada y virtual; la evaluación inteligente y automatizada que optimiza la retroalimentación; y el crecimiento de modelos híbridos que amplían el acceso y fomentan la colaboración global. Estas innovaciones no solo potencian la eficiencia educativa, sino que también abren nuevas posibilidades para generar conocimiento en red y fortalecer la investigación interdisciplinaria.

En ese mismo espíritu, la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC) reafirmó su compromiso con la innovación y el aprendizaje digital a través del Festival de Innovación Educativa 2025, realizado los días 20 y 21 de agosto. Este encuentro congregó a docentes, investigadores y expertos internacionales para compartir experiencias y propuestas orientadas a transformar la enseñanza superior. Iniciativas como el Festival, en sintonía con la Semana del Aprendizaje Digital, refuerzan la misión de la UPC de impulsar la innovación pedagógica y consolidar un liderazgo institucional en la construcción de una educación inclusiva, ética y de calidad para todos.